María Francisca Perelló: «El deporte ayuda a evadirse de lo malo y es educación para la vida»

·6 min de lectura
Photo credit: Mario Sierra
Photo credit: Mario Sierra

El reloj marca las cuatro de la tarde y de fondo se escucha un rumor de risas infantiles. Son de los alumnos, de entre 5 y 17 años y de las zonas de Nou Llevant y La Soledat, que empiezan a llegar al Centro Fundación Rafa Nadal, en Palma de Mallorca. Un gigantesco letrero que reza «Aquí y ahora» les da la bienvenida y les recuerda el arte de vivir el hoy en armonía con ellos mismos y su entorno. Mientras, en otra pared, las palabras superación, esfuerzo, respeto, amistad e ilusión dibujan un Scrabble espontáneo, y murales pictóricos que reflejan sus emociones y pensamientos decoran los pasillos.

«Hay muchos menores que necesitan programas como el que ofrecemos aquí, en el primer centro, que abrimos en 2014 –tienen otros dos: en Valencia y en Madrid–. Asistir complementa su formación integral. Por medio de las diferentes áreas que trabajamos –deportiva, educativa y psicoterapéutica–, contribuimos a mejorar sus hábitos de estudio, de vida saludable, de higiene o de nutrición. Del mismo modo, y en un ámbito más personal, se favorece también el autoconocimiento, se aprende a gestionar emociones, a controlar impulsos, a tolerar a la frustración... En definitiva, les ayudamos a construir una autoestima positiva que les permita ser felices», dice María Francisca Perelló (1988, Mallorca), directora de la fundación que lleva el nombre de su marido. «Desde la entidad tenemos un compromiso total con aquellos que viven en situaciones de desventaja social, y debemos seguir trabajando para generar más oportunidades, crear entornos seguros y apoyar a niños, niñas y jóvenes con el objetivo de que tengan un futuro mejor». Para lograrlo, cuentan con otros tres proyectos propios: Más que Tenis –en colaboración con Special Olympics, promueve la inclusión de las personas con discapacidad intelectual en el grupo y la sociedad–, NETS –de la mano de la Fundación Vicente Ferrer tratan de reducir las desigualdades en Anantapur, en la India, con la práctica regular de tenis y clases de informática e inglés– y Study & Play –becas que conectan el talento de jóvenes estudiantes y deportistas de España con el sistema universitario de Estados Unidos–. Cada proyecto está lleno de aprendizajes, amistades, sonrisas... y, en especial, de numerosas historias individuales en las que el crecimiento y el desarrollo personal y social son el denominador común.

Photo credit: Foto: Mario Sierra. Realización: Bárbara Garralda.
Photo credit: Foto: Mario Sierra. Realización: Bárbara Garralda.

¿Cómo surgió la idea de crear la Fundación Rafa Nadal?

Nació hace 11 años, fruto del deseo de Rafael y Ana María, su madre, de contribuir a un mundo mejor. Ellos se consideraban afortunados y querían aportar su granito de arena y devolver a la sociedad el cariño y el apoyo recibido en aquellos años.

¿Cuál es su objetivo?

Trabajamos con la firme convicción de que el deporte y la educación son herramientas transformadoras con las que se puede lograr un cambio en el mundo. Acompañamos a los chicos en su camino hacia un futuro de calidad. Y lo hacemos por medio de los diferentes proyectos que tenemos activos. A lo largo de este tiempo hemos llegado a más de 7.000 niños y jóvenes.

¿Cómo habéis ganado en experiencia?

Después de más de una década de trabajo diario, somos conscientes de que nuestro impacto en la vida de los beneficiarios es real y muy importante. Queríamos poner en marcha y desarrollar proyectos propios con los que ampliar la atención de las personas que más lo necesitan, y hoy estamos en condiciones de decir que lo hemos logrado.

Photo credit: Foto: Mario Sierra. Realización: Bárbara Garralda.
Photo credit: Foto: Mario Sierra. Realización: Bárbara Garralda.

¿De qué manera mejoráis la sociedad con vuestro trabajo?

El deporte y la educación son los elementos principales y comunes de todas las iniciativas que llevamos a cabo desde la Fundación Rafa Nadal. Ambos son nuestros pilares fundamentales, y en ellos basamos nuestro método de intervención. Son claros facilitadores para que todas las personas lleguen tan lejos como se lo propongan gracias a su poder transformador.

¿La forma de cambiar realidades también es empoderar?

Sí, partir del principio de la psicología positiva, es decir, trabajar desde las capacidades y potencialidades de cada uno. Y es justamente eso, la voluntad de empoderar y poner a la persona en el centro de la intervención, lo que identifica a todos nuestro trabajos. A menudo, cuando hablamos de personas en situación de vulnerabilidad o de personas con discapacidad, tendemos a pensar en aquello de lo que carecen o en los problemas que pueden tener. Sin embargo, nosotros creemos firmemente en las posibilidades de las personas como agentes activos de cambio y en el potencial que poseen de cara a transformar su realidad. Contribuimos a despertar sus cualidades y su potencial y los acompañamos. Y nos centramos en ayudar a niños porque ellos son el futuro y porque nuestro compromiso es a largo plazo.

¿Cómo transmitís valores y aprendizajes a través de estos dos pilares?

Ya lo decía Paulo Freire (pedagogo): «La educación no cambia el mundo, cambia a las personas que van a cambiar el mundo». Y el deporte es un lenguaje internacional. Acerca ideologías, derriba fronteras, une, inspira, motiva y afecta directamente al bienestar emocional integral de la persona. Todos hemos conocido historias de cerca.

¿Con qué problemas humanos os encontráis a diario?

A esta fundación le espera un futuro lleno de retos para intentar minimizar las desigualdades sociales que ya existían antes de la llegada de la covid-19 y que ahora se han acentuado. Las dificultades económicas y sociales que sufren las familias han provocado que la tasa de pobreza infantil afecte a la salud física y a la salud mental. Además de las cuestiones de bullying y cyberbullying y de situaciones de estrés y de depresión entre los jóvenes.

Photo credit: Foto: Mario Sierra. Realización: Bárbara Garralda.
Photo credit: Foto: Mario Sierra. Realización: Bárbara Garralda.

Tenéis centros en Palma, Valencia y, ahora, en Madrid.

Sí, empezamos aquí en 2014, y es un crecimiento bastante meditado. Cuando comenzamos un proyecto, queremos mantenerlo en el tiempo porque se trata de niños, de familias, y no podemos ir y venir o desaparecer. Cada iniciativa es muy meditada, somos muy conscientes de las necesidades que hay en la zona donde vamos a arrancar.

¿Crees que, de alguna manera, estos pequeños se convierten en un modelo para los adultos?

De cara a nosotros, suponen una motivación para que tú seas mejor. La capacidad de aprendizaje y de aclimatación que tienen los niños es algo que no poseemos los mayores. Es innato en ellos. Te enseñan, sobre todo en momentos difíciles, complicados o de estrés, que hay que seguir adelante, que lo entienden y se adaptan.

En Estados Unidos el deporte está más interiorizado en la cultura que en España, e incluso la filantropía la tienen más asumida que nosotros. Como directora al frente de una fundación, ¿dirías que aquí por fin estamos cambiando de mentalidad en ese sentido?

Es importante que cada uno aporte dentro de sus posibilidades y que contribuya a la mejora de lo que lo rodea, sea en el ámbito que sea. Nuestro motivo es siempre intentar ayudar, devolver un poco a la sociedad por toda la suerte que tenemos y lo bien que nos ha tratado la vida. En Europa y en España están floreciendo muchas iniciativas de impacto social, tanto a en el ámbito público como en el privado. Como población, nos enfrentamos a tales retos y desafíos que no podemos quedarnos de espaldas. Cada día surgirán más iniciativas para afrontar todo lo que se avecina, y lo harán de forma colaborativa. Nosotros funcionamos de forma local y en red, pues es un trabajo que no puedes hacer solo, sin la ayuda de nadie.

Photo credit: Foto: Mario Sierra. Realización: Bárbara Garralda.
Photo credit: Foto: Mario Sierra. Realización: Bárbara Garralda.

Tras ver todos vuestros proyectos extraordinarios y solidarios, ¿qué os motiva a seguir en marcha?

Queremos continuar dando pasos hacia delante y no dar ninguno hacia atrás. Llegar a más territorios y colectivos. Esto no habría sido posible sin el apoyo, la implicación ni la profesionalidad del equipo humano con el que contamos y trabajamos, todos ellos de perfiles diferentes. Nos ha permitido llegar a cientos de menores y familias que necesitaban una opción educativa de calidad a la que no podían acceder por falta de recursos económicos.

¿Cuál es el mensaje que más te gusta expandir desde la Fundación Rafa Nadal?

La práctica deportiva es felicidad, es evadirse de lo malo, pero, sobre todo, es educación para la vida, es superación y una fuente de oportunidades.

Nuestro objetivo es crear un lugar seguro y atractivo para que los usuarios puedan establecer conexiones en función de sus intereses y pasiones. A fin de mejorar la experiencia de nuestra comunidad, hemos suspendido los comentarios en artículos temporalmente