Cómo maquillar una piel grasa: todos los trucos de experto para hacerlo correctamente

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Photo credit: Edward Berthelot - Getty Images
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El dilema de la piel grasa es conseguir mantener a raya los brillos provocados por el exceso de sebo que produce su piel. Esta es una batalla que este tipo de cutis debe librar, se maquillen o no, pero cuando se opta por hacerlo, el problema adquiere nuevas complicaciones ya que estamos poniendo productos ajenos a la dermis y estos deben ser elegidos con sumo cuidado por dos razones fundamentales: por un lado, para no intensificar el problema de los brillos añadiendo más aceite innecesario y por otro, para procurar que la piel no se irrite, ya que este tipo de dermis suele hacerlo con facilidad. Sin embargo, los dermatólogos coinciden en que éste es el primer paso para combatir la piel grasa.

Photo credit: Thomas Concordia - Getty Images
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El objetivo principal de estas pieles cuando se maquillan es mantener la piel equilibrada, de forma que no haya que estar constantemente retocando los brillos, pero que, tras poner el maquillaje, la sensación tampoco sea de piel acartonada.

Por tanto, lo primero que recomiendan los expertos que hay que hacer es limpiar la piel en profundidad con un producto que sea suave pero que emulsione cuando entre en contacto con el agua, como una mousse, un gel o un champú. Después, haremos una doble limpieza, en este caso con un agua micelar. Además es importante la forma en que se aplican tanto los materiales como los productos sobre el rostro. Para terminar con la limpieza, es fundamental que la piel se seque con una toalla, a toquecitos suaves y sin arrastarla por el rostro. Pero, ¿por qué es importante secar la piel de esta manera? Cuando se aplican toques suaves, se contribuye a estimular el tejido haciendo que éste esté más receptivo a absorber cualquier producto que se ponga sobre la dermis a posteriori.

Aplicación de prebase

Es probable que alguna vez hayas escuchado hablar de la prebase. Se trata de un producto que se aplica justo antes de la base y que ayuda a mantenerla intacta durante más tiempo. Sin embargo, pese a que se trate de un paso opcional, en el caso de las pieles grasas, sobre todo en ocasiones en las que queremos que el maquillaje nos dure como recién aplicado por más tiempo, no debemos saltárnoslo.

Dependiendo de las necesidades de cada piel este producto se puede aplicar por todo el rostro, o limitarlo a las áreas más conflictivas, como la zona t y la parte alta de los mofletes. El primer o prebase cierra poros, matifica y previene brillos, además ayuda a que la superficie del fondo de maquillaje se vea más lisa. Para las pieles grasas lo más recomendable es elegirla de base acuosa para no añadir más aceite de forma innecesaria al rostro.

La base de maquillaje, la gran cuestión

A la hora de elegir el fondo de maquillaje se despliegan ante nosotros un gran número de opciones, ya que el mercado se ha ido diversificando y, con el tiempo, han surgido nuevas fórmulas y formatos. Más allá de si escoges un envase cushion o si optas por el clásico gotero, debes fijarte en la fórmula y sobre todo en una característica concreta: la base elegida debe ser oil free. Esta expresión inglesa hace referencia a las formulaciones cuya base es el agua y no el aceite. Otra vez, huir de los aceites es la norma número uno en pieles grasas.

En cuanto al modo de aplicación, es a elección del maquillador, aunque muchos de ellos coinciden en que prefieren poner la base sobre el rostro con una brocha o esponja, puesto que manosear la piel puede dar lugar a una mayor producción de grasa.

Polvos matificantes

Una vez que la base esté aplicada y difumunada, para garantizar una mayor duración del producto sobre la piel, se deben aplicar polvos matificantes o polvos de arroz, una alternativa que ha cobrado peso en los últimos años y que cada vez se emplea más dentro de la industria cosmética. Sin embargo, para evitar la sensación de piel acartonada y sin luminosidad se debe hacer solo sobre las zonas que tienden a producir brillos, es decir, zona t, barbilla, mejillas y frente. Opta por una brocha grande y de pelo suelto y un polvo ligero, para no recargar la piel de producto.

El color, con productos en polvo

Después de crear el lienzo queda poner el color. Para ello optaremos tanto para el colorete, bronceador, como iluminador por fórmulas en polvo, ya que ayudan a controlar los brillos. Es importante tener en cuenta que las fórmulas en crema, por el contrario añaden un exceso de grasa a la piel que no beneficia a este tipo de rostros. Por otro lado, en el caso del iluminador, evitaremos aplicarlo donde este tipo de de dermis tiende a brillar naturalmente, ya que estaríamos dando lugar a que se produzcan destellos excesivos.

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