Manuel Moya: "Me encantaría trabajar con Barbara Lennie y Carmen Machi"

Por Paula Olvera.- De Valdepeñas (Ciudad Real) a Madrid. Este es el camino que tuvo que emprender el actor Manuel Moya para luchar por su sueño. De momento, parece que todo ha ido sobre ruedas. El próximo 14 de julio estrena papel protagónico en la pieza teatral Eco y Narciso dentro del Festival de Teatro Clásico de Almagro. En unos meses se irá de gira, con campaña escolar incluida, junto a sus compañeros de Malditos 16. Y mientras que espera el estreno en la pequeña pantalla de La catedral del mar donde tiene un pequeño papel, se encuentra grabando una secuencia en Estoy vivo, la nueva serie de Globomedia. Proyectos no le faltan, como tampoco ganas de trabajar con dos de las grandes estrellas de la interpretación nacional. 

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Manuel Moya tiene varios proyectos teatrales a la vista (crédito:Delphoss actores)
Manuel Moya tiene varios proyectos teatrales a la vista (crédito:Delphoss actores)

 -Hablemos primeramente de Eco y Narciso, obra que estrenas el 14 de julio en el Festival de Teatro Clásico de Almagro. ¿Cómo estás viviendo estos días previos al estreno?
Empiezan ya los nervios porque siempre es emocionante estrenar una obra como esta que se ha representado poquísimas veces aquí en España. Pero la verdad que es un proyecto súper bonito, tengo unos compañeros maravillosos. Y Calderón son palabras mayores.

-Sin duda, se trata de una de las comedias más destacadas de Calderón de la Barca, ¿cómo definirías tu papel de Narciso?
Es un personaje que refleja algo que todo el mundo reconoce: el narcisismo. Quiero no hacer algo obvio, no caer en el cliché del narcisismo. Escarbando un poco en la propuesta de David, el director, hemos hecho una lectura diferente que radica en poderlo llevar al mundo de las apariencias que actualmente nos rodean tanto. Cómo Narciso, que vive encerrado en una cueva porque los dioses le tienen hecho un designio, al caer en una sociedad corrompida lamentablemente también se corrompe.  

-¿Se podría decir que frente al teatro más moderno a ti te gusta el teatro clásico?
Es un lenguaje diferente y requiere otro tipo de trabajo y me entusiasma hacerlo, pero realmente no tengo ninguna preferencia. Si me dieran a elegir no sabría decirte.

-Tu mayor trayectoria se concentra sobre las tablas. ¿Qué te aporta el contacto directo con los espectadores?
Te aporta que estás viviendo la obra todos los días. No es algo que haces un día y al día siguiente te olvidas de ello sino que cada día tienes que estar listo y estar a la altura para volver a hacerlo hacia un público nuevo. Está permanentemente vivo y, claro, eso conlleva también mucho sacrificio de estar preparado todos los días, pero es muy gratificante ver cómo la misma obra cada día es diferente dependiendo del público y dependiendo de cómo tú estés. Para mí tiene algo mágico que me encanta.

-Otra obra reciente y exitosa en las que has participado es Malditos 16. ¿Qué ha supuesto para ti participar en una función como esta que habla del suicidio adolescente?
Mi personaje me ha ayudado a ser más consciente del colectivo transexual. Hacía de un chico que nace en un cuerpo de chica y luego consigue hacer el cambio a chico, y me ha aportado descubrir cosas que desconocía totalmente de ese colectivo y concienciarme más, hacerme bastante más sensible a temas como éste. La obra me ha aportado algo maravilloso que es poder dar visibilidad a un colectivo así y poder poner en un escenario temas como el suicidio, la transexualidad, el bullying, el acoso a menores, la anorexia. Ver sobre todo la respuesta adolescente ha sido muy gratificante.

-He leído que uno de los papeles que más te ha marcado en tu trayectoria ha sido Marcelo, en el Hamlet de Tomaz Pandur. ¿Cómo recuerdas a este director que falleció el pasado año?
Hamlet llegó como en un momento muy especial que ahora lo recuerdo con mucha emoción. Tomaz para mí ha sido como el gran maestro que he tenido en teatro porque el universo de Pandur es inmenso. Como intérprete te llevaba a unos lugares que pocas veces puedes estar. Cada día de trabajo como Tomaz era una lección de vida. No se olvida.

-¿Eres de lo que se despide para siempre de los personajes una vez que termina un proyecto o te vuelves a encontrar con ellos en algún momento de tu carrera?
Los personajes yo creo que nunca mueren porque están vivos. Sólo necesitan que llegue alguien y les preste su cuerpo y su voz y los ponga a la vista de los demás. Despedirme de ellos tampoco me despido porque siempre me aportan algo. Sí que es verdad que hay un momento como de despedida, de volver un poco a ti mismo y decir “hasta aquí ha llegado nuestro viaje juntos”. Pero no hay una despedida completa porque todos los personajes te marcan. Y te dejan como su pequeño recuerdo para siempre.

-Has participado en varios cortometrajes, ¿te gustaría dar el salto al largometraje?
La verdad que es la gran espinita que tengo ahí que sí me gustaría hacer. Siempre que me preguntan qué es lo próximo que me gustaría hacer digo una película. Me encantaría.

-¿Recuerdas cuándo fue la última vez que te emocionaste en el cine?
La última vez que recuerde así más reciente juraría que fue con Moonlight. Pero aquí en casa hace poco vi un documental que se llamaba Cascos blancos que es un grupo parecido al SAMUR en Madrid, lo que pasa que están en Siria. Son los primeros que van al lugar que ha sido bombardeado. Me emocionó mucho cómo todavía en medio de la masacre hay unos pequeños atisbos de esperanza. No era ficción, pero sí lo recuerdo como lo último que más me ha emocionado.

-Detengámonos ahora en tu trayectoria televisiva. Tuviste un personaje fijo en la serie De repente, los Gómez. ¿Cómo recuerdas tu paso por esta ficción)?
Fue lo primero que hacía en televisión y realmente lo que más recuerdo es la figura de Mariano Venancio, que hacía de mi padre, de todo lo que aprendí de él. Me cogía en cualquier rincón y siempre estaba dándome algún consejo. También Juancho Calvo, que era uno de los tres directores, con el que luego he seguido viéndome y preparándome con él.

-También participaste en Toledo, que fue cancelada tras la primera temporada por la insatisfacción de Antena 3 con su porcentaje de audiencias. ¿Cómo recibiste la noticia?
A mí realmente me indigna bastante porque estás preocupado de dar vida a un personaje, de hacerlo llegar a la gente, y ves que los que llevan a cabo el proyecto están más preocupados de otras cosas. Pero no puedo hacer nada, formo parte de un mercado. Realmente lo de las audiencias ahora tiene que cambiar un poco con tantas plataformas online como Netflix, HBO y tantos canales como hay en el TDT. No es justo que se tenga solamente en cuenta eso.

-Has formado parte también de La Catedral del mar, ¿cuándo está previsto el estreno y cuál es tu papel?
La última noticia que tuve es que se iba a estrenar antes de este verano, pero luego creo que han ido posponiendo fechas y no sé muy bien la razón porque ya llegó un momento que desconecté. Yo lo grabé en octubre, era una participación pequeñita, un soldado de confianza de un caballero de un castillo.

Manuel Moya disfruta con cada nuevo proyecto televisivo (crédito:Delphoss actores)
Manuel Moya disfruta con cada nuevo proyecto televisivo (crédito:Delphoss actores)

-Te hemos visto también hace unos meses interpretando a un paciente en Centro Médico que llegaba con un problema pulmonar. ¿Tienes algún otro proyecto para televisión a la vista?
Hoy casualmente grabo una secuencia en Estoy vivo, la serie de Globomedia que está haciendo para Televisión Española que la protagoniza Javier Gutiérrez.

¿Hay algún actor o actriz con el que te gustaría trabajar especialmente próximamente?
Tuve la oportunidad de trabajar con Blanca Portillo en Hamlet y, sin duda, volvería a repetir. Pero me encantaría trabajar con Barbara Lennie y Carmen Machi. Y si ponemos así una gran figura como ejemplo me encantaría trabajar con Nuria Espert que es como la gran figura del siglo XX del teatro español.

 -En tu tiempo libre ¿eres más de ver series extranjeras o ficciones españolas?
Últimamente estoy viendo más ficción extranjera que española. Llevo los dos primeros capítulos de una serie de HBO que se llama The Night Of que es una maravilla. Y en Netflix una que he visto que me ha encantado es River, de las mejores que he visto en mi vida.

-¿Qué más aficiones tienes en tu tiempo libre?
Realmente no sé si será una cosa de la edad, pero últimamente me gusta cogerme un libro e irme a un rinconcito de Madrid Río o a algún parque que tenga cerca de casa y estar tranquilo porque cuando empiezas con trabajo, como es tan intenso todo, lo que necesitas es relajarte. Cada vez tengo más claro que esta profesión te marca ya como un estilo de vida.

-Según he leído, estuviste diez años en un club de baloncesto y también te iniciaste en el kick-boxing, ¿el deporte te sirve al menos para despejarte de tu profesión?
Si, la verdad que sí. Los primeros años lo compaginaba muchísimo, lo que pasa es que ahora requiere tanto tiempo la profesión que ya no te queda tiempo para desconectar, pero siempre que puedo tengo aquí mi balón de baloncesto y mis botas y me gusta ir a desconectar un ratito.