Manuel Borja-Villel se despide de un Museo Reina Sofía transformado

Madrid, 19 ene (EFE).- Más visitantes, nuevas salas, más de 200 exposiciones y una nueva colección permanente: Manuel Borja-Villel le ha dado la vuelta al Museo Reina Sofía en los 15 años que ha estado a sus mandos. El historiador deja este jueves el museo convertido en un exitoso referente del arte contemporáneo internacional.

Manuel Borja Villel (1957, Burriana, Castellón) tomó la decisión de marcharse hacía tiempo, pero prefirió no desvelarla hasta el último momento para no afectar a ninguno de los proyectos del museo que tenía entre manos. Hace dos días desveló su decisión en exclusiva a EFE. Hoy será su último día al frente del museo.

Durante los quince años que ha estado al frente del mismo (2008-2023), ha aparecido dos años en la lista de las personalidades más influyentes del sector (2018 y 2019 en Art Review), siendo el primero de un centro de arte español en conseguirlo.

Al Reina Sofía llegó con un extenso currículum como director del Macba (Barcelona, 1998-2007), presidente del Comité Internacional para Museos y Colecciones de Arte Moderno (Cinam, 2007-2010), el primer español en presidir este organismo, y una formación académica repartida entre España y Estados Unidos.

Desde que llegará al centro de arte en 2008, Borja-Ville, al que sus allegados conocen como Manolo, ha combinado las grandes exposiciones para el gran público con propuestas más conceptuales y arriesgadas, una fórmula con la que ha tratado de poner al museo a la altura de los grandes centros de vanguardia internacionales.

Bajo su mandato el museo ha organizado más de doscientas exposiciones -ha sido comisario de muchas de ellas-, con retrospectivas a grandes nombres como Mondrian, Yayoi Kusama, Dalí, Mario Merz, Juan Muñoz, Doris Salcedo, Ida Applebroog o León Ferrari.

También ha hecho sitio para artistas y figuras menos conocidas como el psiquiatra español Francesc Tosquelles, y temas menos populares para el gran público, como el arte gráfico de contenido político del siglo XX en México y Alemania, por señalar un ejemplo reciente.

Su último gran proyecto fue darle la vuelta a la colección permanente, un proceso que culminó en 2021 junto a un amplio equipo de colaboradores y en el que trató de hacer una nueva lectura de la historia del arte que incluyera voces y figuras tradicionalmente excluidas de la museografía contemporánea.

"No quería que el museo se convirtiera en una panteón de hombres ilustres -defiende-, sin colectivos como las mujeres, los indígenas o los esclavizados. El verdadero reto es que el museo sea un lugar en el que aquellos cuya voz no se haya oído sean escuchados".

En su propuesta, el "Guernica" seguía ocupando su lugar protagonista, pero aparecían el flamenco, la pandemia del sida en los 80, la tragedia del Prestige, el 15M, el "boom" inmobiliario español, la llegada de Trump al poder, el arte latinoamericano y el colonialismo.

También seguían estando los grandes autores de vanguardias como Picasso, Buñuel, Dalí, Juan Gris, Paul Klee, María Blanchard, Maruja Mallo o Julio Romero de Torres, pero aparecían artistas indígenas, mujeres y otros colectivos que tradicionalmente no tenían cabida en los museos.

Esta visión, que sus críticos consideran demasiado personal y politizada, se ha visto contrapuesta al aumento de visitas del centro de arte (de 1,5 millones en 2008 a más de 4,5 millones antes de la pandemia).

En estos quince años también hay otros logros como la adquisición del Archivo Lafuente, la ley propia del museo de 2011, la apertura de nuevas salas o la creación de una fundación, un centro de estudios y de una red internacional de colaboradores, museos y organizaciones, lo que ha convertido al Reina en "un museo único, con una identidad muy marcada".

Manuel Borja-Villel, que le ha dado la vuelta al museo de manera radical, declaraba a EFE que no siente que su legado esté en peligro con su marcha.

El historiador, al que inclusos sus críticos consideran un hábil gestor, promete continuar aportando a su proyecto "desde otro lugar", siempre desde el ámbito público, del que es un firme defensor.

Su salida está marcada por una campaña mediática -más intensa en los últimos días de su mandato- que le acusa de irregularidades en su gestión y que a su juicio forman parte de una "guerra cultural" emprendida por la derecha y la extrema derecha.

Su próxima parada será la Bienal de Sao Paulo, donde será comisario en proyecto que le ocupará hasta finales de año. Allí viajará este mismo sábado.

Los retos del nuevo director del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía serán continuar el legado o marcar un nuevo rumbo. El nuevo responsable tardará todavía unos meses en llegar y será tras un proceso del que se publicarán los detalles el próximo 1 de febrero.

Celia Sierra.

(c) Agencia EFE