El maltrato de Marvel a Wanda Maximoff

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Photo credit: Disney
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Era la crónica de una villana anunciada. Cuando supimos que Bruja Escarlata sería una parte muy importante de ‘Doctor Strange en el multiverso de la locura’ y que la película estaría relacionada con los eventos de la serie ‘Bruja Escarlata y Visión’, muchos lo vieron inevitable: estábamos ante el momento en el que Wanda Maximoff se rompería definitivamente en el Universo Cinematográfico Marvel.

Para los lectores de los cómics, este giro no es precisamente una sorpresa. Ya a finales de los años 80 Bruja Escarlata se convertía en un peligro para los Vengadores en un intento por salvar a Visión y sus hijos, y desde entonces siempre ha sido una figura ambigua dentro del universo de Marvel, de la que siempre se ha desconfiado. A principios de los 2000 Wanda estaría en el centro de un gran evento como villana, contado en los cómics ‘Los Vengadores: Desunidos’ y ‘Dinastía de M’, de la que la serie de Disney+ ha adaptado algunos elementos.

Y aun así, la película dirigida por Sam Raimi y escrita por Michael Waldron se siente como una (nueva) traición al personaje. Verla convertirse en una villana, asesina desatada por el multiverso y empujada por una necesidad cegadora de ser madre, supone un nuevo paso en el viaje de un personaje algo maltratado y ninguneado. ‘Bruja Escarlata y Visión’ parecía indicar que el UCM por fin daba a Wanda el lugar que le corresponde en la franquicia, pero ‘Doctor Strange y el multiverso de la locura’ vuelve a arrebatárselo.

Olsen ha explicado los comportamientos de Wanda como una especie de empoderamiento femenino. En su entrevista con Harper’s Bazaar británica lo resumía así: “Ha sido muy divertido para mí porque durante años he interpretado un personaje que sufre. Y ahora, tiene claridad por primera vez: sabe exactamente lo que quiere y no quiere pedir perdón por ello. Creo que hay una feminidad que sale de eso: una fuerza de sentirse completamente con derecho a hacer lo que hace”.

En esa misma entrevista, la actriz aseguraba que le encanta “interpretar personajes con cuyas acciones la gente no está de acuerdo. En un mundo en el que no nos preocupamos por entender los puntos de vista ajenos, creo que si el público puede tener empatía por gente con la que no estamos de acuerdo, es algo bueno. Que puedo ser un poco su abogada y defenderlos. Apoyo sus acciones, aunque no coincida con ellas”.

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Olsen tiene razón y es muy inteligente defendiendo lo que, por otra parte, es simplemente un guion muy flojo. Quizá Marvel sabe que el público de la franquicia va a rellenar los huecos para defender y justificar a Wanda; al fin y al cabo ha acabado siendo uno de los personajes más queridos del UCM, lo que quiere decir que estamos predispuestos a entender sus acciones y empatizar con su conflicto a pesar de que en la película esté explicado de formas muy superficiales y vagas.

Lo hizo un libro mágico

Recapitulemos: el Darkhold, un peligroso libro de magia negra, es el principal elemento del guion para explicar las acciones de Wanda. Le da poderes inimaginables pero también corrompe su alma y la empuja a cometer horribles acciones, como ya hizo el Strange del universo 838. En este caso, el Darkhold parece amplificar la tristeza y la rabia que Wanda siente tras haber pasado una vida de penurias: perdió a sus padres, fue objeto de dolorosos experimentos, vio morir a su hermano, su camino como superheroina estuvo marcado por la desconfianza y algunos errores fatales, después perdió a su novio, al que tuvo que matar con sus propias manos, y después volvió a perderlo, junto con sus hijos, mientras torturaba y controlaba a toda una ciudad… la chica tiene derecho a estar triste y enfadada, y es comprensible que quiera recuperar a sus hijos.

El libro supone uno de los grandes conflictos del guion de Michael Waldron: hasta qué punto Wanda está siendo devorada por la naturaleza maligna del Darkhold y cuánto queda de su consciencia en sus acciones, no está demasiado claro. Por una parte, ¿podemos aceptar que Wanda mate de formas increíblemente dolorosas y crueles a los hechiceros y a un grupo de superhéroes de un universo alternativo si no está siendo totalmente poseída por el libro? Pero por otra parte, ¿no es decepcionante que una mujer tan fuerte y poderosa acabe siendo víctima de un artefacto de este tipo? (¿Y muy poco creíble que al final sea ella misma la que ponga fin a sus acciones?)

Mujeres poderosas y peligrosas

Photo credit: Courtesy of Marvel Studios - Disney
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Decepcionante, también, por lo que dice de un guion que en 2022 reproduce una historia que ya hemos visto muchas veces en los cómics y en pantalla: la de la mujer que es consumida por su propio poder y se acaba convirtiendo en una amenaza para el mundo entero. Ya le ha pasado a Jean Grey (en varias películas), pero también a personajes femeninos que no son de Marvel, como Vanya Hargreeves en ‘Umbrella Academy’, Daenerys Targaryen en ‘Juego de Tronos’ o Willow en ‘Buffy, cazavampiros’ (la versión de Joss Whedon de Fénix Oscura).

Más allá de las implicaciones que conllevaría hacer una lectura de género de este mecanismo narrativo (¿por qué se repite tantas veces el mismo relato de la mujer que no puede gestionar su gran poder y acaba convirtiéndose en la villana?), en ‘Doctor Strange en el multiverso de la locura’ este giro tiene dos problemas narrativos. El primero es que Wanda ya ha protagonizado esta historia: en ‘Bruja Escarlata y Visión’ ha transitado por el camino del descontrol y la culpa y ha acabado redimiéndose. Al final de la fantástica serie, sin duda la mejor de todas las que ha hecho Marvel Studios hasta ahora, Wanda aceptaba la pérdida y deshacía sus acciones. El propio Stephen Strange lo dice al principio de la película. Convertir a Wanda en la villana es un paso atrás en su evolución y una decisión de guion perezosa y repetitiva.

Deshaciendo ‘Bruja Escarlata y Visión’

Pero una decisión que se entiende cuando sabemos que Sam Raimi ni siquiera vio ‘Bruja Escarlata y Visión’. ¿Cómo iba a verla, si esta película se rodó mientras se producía la serie, y el guion fue constantemente cambiando a lo largo del proceso de producción? El propio director admitió en una entrevista con Rolling Stone que Marvel le proyectó algunos momentos clave de la serie para que fuera consciente de su evolución.

Pero además de lo que conlleva dentro del relato general del personaje, su papel en esta película simplemente no está bien escrito. En teoría, la historia de Wanda entregándose al mal no tiene nada de malo: es una tragedia de toda la vida, un final inevitable para un personaje que ha tenido todos los obstáculos posibles en su camino. Pero aquí se convierte en un elemento más dentro del espectáculo superficial que tiene que ser toda película del UCM. Mientras que la guionista Jac Schaeffer podía explorar en profundidad el remolino emocional que Wanda tenía dentro en la serie de Disney+, ahora el personaje no solo vuelve atrás deshaciendo la conclusión a la que llegó entonces sino que sus acciones aquí son explicadas con pinceladas vagas y justificaciones rápidas para dar paso a lo que verdaderamente importa: la acción, los cameos y avanzar en la macro-historia del UCM.

El mayor ejemplo de esto es el momento en el que se cuestiona la misión en la que Wanda se ha embarcado: ¿por qué es necesario despojar a América de su poder y matarla para que ella recupere a sus hijos? Porque Wanda quiere tener la posibilidad de utilizar el multiverso si los niños tienen algún problema. No es muy convincente. Tampoco lo es que no sea consciente de que al quedarse con los niños de otro universo está haciendo pasar a otra Wanda por lo que ella ha pasado. Si esto no le causa al menos un poco de conflicto emocional (que en la película no está ni planteado), al menos debería hacerle preocuparse por el peligro que conlleva para sí misma, ya que la otra Wanda podría volver a por sus hijos y enfrentarse a ella.

La soledad del superhéroe de Marvel

El viaje de Wanda pone de manifiesto otra de las características más desconcertantes de la franquicia: la falta de solidaridad y cercanía que hay entre los personajes del UCM. Aunque se dediquen a unir fuerzas para luchar contra las amenazas, a estos superhéroes parece costarles desarrollar relaciones humanas reales y cercanas. A lo largo de su dolorosa historia, Wanda nunca puede confiar en alguno de todos esos superhéroes junto a los que lucha para que la escuchen, la consuelen o la ayuden en su pena. Tanto cuando pierde a su hermano, como cuando pierde a su marido, Wanda está sola. Tan sola que acaba tomando como rehén a una ciudad entera para construir una comunidad a su alrededor.

Photo credit: Marvel Studios
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Y cuando Doctor Strange va a por ella no lo hace para ver cómo está, sino para obtener su ayuda. La tiene tan poco en cuenta que ni siquiera sospecha lo más obvio: que ella misma sea la causante del problema debido a su inestabilidad psicológica y la tristeza y la rabia que arrastra. Y por supuesto, cuando descubre su plan, la respuesta no es intentar reconfortarla, entenderla u ofrecerle cariño y calidez: la da por perdida y prepara todo un ejército de hechizeros para defenderse de ella. En ese sentido, el final de ‘Doctor Strange y el multiverso de la locura’ es muy adecuado: la única persona capaz de consolar y entender a Wanda es ella misma, aunque sea la de otro universo.

Marvel y la maternidad

Wanda no es el único personaje femenino cuyo trato por parte del UCM ha levantado quejas a lo largo de los años. Natasha Romanoff, más conocida como Viuda Negra, también ha sido objeto de giros de guion cuestionados y cierto ninguneo en comparación con sus compañeros Vengadores. En ‘Era de Ultrón’ Whedon fue muy criticado por las partes del guion en las que introducía una historia romántica sin explicación entre ella y Bruce Banner (que no fue a ninguna parte), y por escribir unas líneas de guion en las que la espía explicaba que ella, como Hulk, también era un monstruo… básicamente porque la habían infertilizado.

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A juzgar por las historias de Natasha y Wanda, la maternidad en el UCM es un eterno motivo de conflicto para las mujeres: si bien algunos hombres como Clint Barton o Scott Lang sí pueden compaginar sus facetas como superhéroes con tener hijos, no es el mismo caso para ellas, que o bien se les arrebata la posibilidad de engendrarlos o bien se utiliza a los niños como justificación narrativa para su descenso a la locura. En un momento de ‘Doctor Strange 2’, Wanda dice la frase “No soy un monstruo, soy una madre” mientras comete atrocidades.

¿El mensaje que nos llega por subtexto? Que la maternidad es lo que la ha convertido en un monstruo. En cambio, cuando Barton perdía a toda su familia por el chasquido de Thanos, ¿qué hacía? Sí, se volvía un poco emo y violento, pero seguía combatiendo a los malos en vez de enloquecer.

La representación de la maternidad dentro del UCM, un recurso facilón para definir a algunos de sus personajes, es especialmente decepcionante cuando estamos viendo relatos tan interesantes y tridimensionales sobre el tema últimamente en el cine y la televisión, como ‘La hija oscura’ de Maggie Gyllenhaal o la segunda temporada de ‘Vida perfecta’ de Leticia Dolera. Y vale, no tenemos por qué exigirle a Marvel ese tipo de profundidad, pero ¿no deberíamos poder esperar del entretenimiento que consumimos que sea adulto y complejo, y no infantiloide y simplista?

Y ese es solo un ejemplo del trato que el UCM ha tenido con estos dos personajes, durante un tiempo las dos mujeres más importantes de la saga y aun así relegadas muy a menudo a papeles secundarios y tramas débiles y poco elaboradas. Y lo peor es que esta película parece ser consciente de ello, haciendo que Wanda diga la frase: “Tú rompes las reglas y te conviertes en un héroe. Lo hago yo y me convierto en el enemigo. No parece justo”. Ella subraya y una otra vez la hipocresía de Strange, y sin embargo ¿en qué acaba convertida? En una terrorífica villana enloquecida.

¿El final de Wanda?

Photo credit: Jay Maidment - Disney
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Una de las cuestiones que surgen al final de la película es inevitable: ¿es este el final de Wanda Maximoff en el UCM? Después de ver cómo sus propios hijos (más o menos) le tienen miedo y tras un consolador encuentro consigo misma, Bruja Escarlata decide poner fin al Darkhold en todos los universos haciendo implosionar sobre sí misma el templo en el que están las escrituras del libro grabadas (las reglas lógicas del multiverso en torno a la viabilidad de esta decisión son, cuando menos, inconclusas).

La película deja en el aire si esto mata a la propia Wanda, porque al fin y al cabo nunca vemos su cadáver (regla número uno del espectador conspiranoico). Pero incluso si la Wanda del universo 616 está muerta, alguna otra Wanda podría aparecer en la franquicia en cualquier momento. Olsen tiene un contrato firmado con Marvel Studios, y ella misma ha dicho que una entrevista con Collider que no cree que esto sea el final.

En los cómics, Wanda reaparecía en una ciudad, sin poderes y sin recuerdos de todo lo que había hecho, así que quizá el UCM reproduzca esta historia en la pantalla. Por otra parte, muchos fans esperan que los Jóvenes Vengadores, grupo superheroico en el que acaban los pequeños Billy y Tommy como Wiccan y Speed, hagan aparición en la saga. Quizá Wanda reaparezca de alguna forma en relación a esta trama… y Marvel encuentre nuevas formas de no hacerle justicia.

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