Tras ver la última película de Malena Alterio no me explico lo que ocurre con su carrera

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Malena Alterio acaba de estrenar en cines Mamá no enRedes, una comedia sobre una madre divorciada que quiere volver a encontrar el amor a través de Tinder, a lo que sus hijos no están dispuestos. Se trata de un título con un planteamiento que daba juego a tratar temas jugosos sobre la madurez de la vida, la adaptación a las nuevas tecnologías o cómo la edad nunca debería de ser un límite o prejuicio para cerrarse a vivir experiencias. Y la comedia era un género idóneo para  sacar el jugo a la idea, pero no es lo que ocurre con esta película dirigida por la cineasta Daniela Féjerman que llegó a los cines el pasado 1 de julio.

Lo que nos encontramos en Mamá no enRedes es una comedia rutinaria que trata de ir de rompedora y moderna cuando en verdad cae en todos los tópicos habidos y por haber. Las risas no aparecen, el desarrollo es caótico, todo lo que transcurre en pantalla luce desfasado y uno acaba por salir del cine aburrido, lo último que esperarías de una cinta a la que te acercas buscando diversión. Pero no todo es desastroso, puesto que Malena Alterio consigue levantar la función con una interpretación de altura que está a años luz del resto de la película. Y esto, sumado a lo mucho que la actriz me ha conquistado con otros de sus trabajos, hizo que estuviera toda la proyección pensando en cómo es posible que alguien como ella esté tan desaprovechada en la industria española.

Malena Alterio en la película 'Mamá no enRedes' (Foto: Mikel Larrea/Deaplaneta)
Malena Alterio en la película 'Mamá no enRedes' (Foto: Mikel Larrea/Deaplaneta)

Malena Alterio lleva demostrando talento interpretativo desde que nos conquistó en Aquí no hay quien viva en los 2000. Su personaje, Belén López Vázquez, era toda una exhibición de espontaneidad y cercanía con la que muchos conectamos ante los dramas tan cotidianos que asolaban su vida y la capacidad de la actriz de hacernos reír. Lo bien que entendió este rol fue clave para que a todos los que vimos la ficción de Antena 3 se nos quedara grabado a fuego, pero tras la serie han sido muy pocas las oportunidades que ha tenido de lucirse en pantalla.

No hay más que ver que a Aquí no hay quien viva le siguieron muchas comedias genéricas o fallidas como Días de cine, Casual Day o Miguel y William donde ni siquiera tenía papeles principales. De hecho, el caso de cintas como Al final del camino con Fernando Tejero, en pleno auge de La que se avecina en Telecinco, demostró que la industria la tenía encasillada por sus papeles en estas series de Laura y Alberto Caballero. Y no es porque ella no sepa desenvolverse más allá de este tipo de personajes cómicos.

Creo que la excepción por aquellos años son cintas como Una palabra tuya, comedia dramática dirigida por la exministra de cultura Ángeles González Sinde que adaptaba a Elvira Lindo, o Cinco metros cuadrados, un drama sobre la crisis de 2008 que también protagonizó junto a Fernando Tejero. Estos papeles la sacaron de su zona de confort y la hicieron relucir como hacía tiempo que no lograba, pero no fueron títulos que trascendieron al público ni dieron mucho que hablar. Además, la segunda, por mucho que fuera un drama, al volver a coincidir con alguien como Tejero, quien interpretó a su interés romántico en Aquí no hay quien viva, al final incrementaba esta falsa idea del encasillamiento.

De ahí que durante la década de 2010 siguiéramos viéndola con frecuencias en comedias genéricas como Perdiendo el norte de Nacho G. Velilla. Y recuerdo que salí del cine de ver está con la misma sensación que con Mamá no enRedes, con la impresión de que ella se había comido la pantalla con cada intervención y sintiendo que debería tener más relevancia en el cine español fuera de títulos cómicos tan poco memorables como estos. Por suerte, unos años más tarde, en 2017, le llegó una oportunidad de oro con la serie Vergüenza de Movistar+.

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Su papel junto a Javier Gutiérrez en esta crítica negra, incomoda y divertidísima de la sociedad española la llevó a potenciar los rasgos con los que nos conquistó en Aquí no hay quien viva hasta el punto de tenernos llorando de la risa con cada intervención. O al menos esa fue mi reacción viendo la serie. Su trabajo tuvo su merecida recompensa y ese año arrasó en premios como los Feroz haciéndose con el galardón a la Mejor Actriz Secundaria. Pero, lejos de potenciar su carrera y hacer ver a la industria todo el talento que tiene tras de sí, no parece que sus oportunidades se ampliaran.

En estos últimos años solo sobresalió en Señoras del (H)AMPA de Telecinco, serie que no tuvo una buena acogida por parte del público, fue cancelada tras su segunda temporada y que por tanto no dio que hablar todo lo que debería. Más allá de este título, sus trabajos se han limitado al mismo tipo de comedia que acostumbraba, como es el caso de Perdiendo el este, Bajo el mismo techo, La maldición del guapo, Hasta que la boda nos separe o Mamá no enRedes. En todas ellas dando lo mejor de sí misma, pero la poca efectividad de algunos de estos títulos o que tuviera papeles secundarios volvía a dejar claro que la industria española no está sabiendo ver el filón tan grande que tiene en Malena Alterio.

Ya no solo por su habilidad interpretativa. Es que hablamos de una actriz muy reconocida y admirada por los españoles, que siguen teniendo muy en mente su papel en Aquí no hay quien viva como bien deja ver el fenómeno que a día de hoy sigue arrastrando la serie. Con un papel de altura en proyectos potentes estoy segurísimo de que destacaría como nunca y tendría el reconocimiento que lleva años pidiendo a gritos. Y creo que ya va siendo hora de que el sector audiovisual en España se percate y de que se la valore todo lo que merece.

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