Breadcrumbing, ghosting y benching: cómo salir de las relaciones tóxicas en la era digital

Adriana Terán
·6 min de lectura

El confinamiento ha traído consigo una cantidad de desafíos interesantes, vinculados con nuestro crecimiento profesional, con el aprendizaje de nuevas maneras de comunicarnos y con el hallazgo de nuevos espacios para entretenernos. Ha sido difícil, pero también hemos aprendido que no hay límites cuando queremos reunirnos con alguien, conversar con amigos, e incluso con establecer relaciones sentimentales.

¡Sí! Las relaciones amorosas que ya venían teniendo un buen porcentaje digital en su desarrollo, ahora se han consolidado en el mundo virtual con casi todas sus cosas buenas y casi todas sus desventajas.

Enamorarse a través de las pantallas y con mensajes de texto es posible. Esperar ansiosamente un mensaje de voz para que se te alegre el día también. Incluso puede ocurrir que se te ilumine la mirada (y el corazón) por un simple like en un post en tu cuenta de Instagram.

(Getty Creative)
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Ya lo vimos en “Her”, la hermosa y triste película protagonizada por Joaquín Phoenix, en la que el personaje se enamora de su asistente virtual. (Como si te enamoraras de Siri). Afortunadamente no vamos a ir hasta ese extremo, pero sí es importante adentrarnos en los hábitos tóxicos que se han asentado como parte de estas relaciones que se dividen entre la realidad y los bites.

Uno de los más conocidos es el ghosting, práctica cuyo nombre proviene de la palabra “ghost”, fantasma. Y es que se trata de que después de intercambiar mensajes, likes, y otras prácticas virtuales, e incluso salir algunas veces, la persona desaparece. Se acabó el diálogo por WhatsApp, mensajes en redes, nada. Desaparece sin más.

(Getty Creative)
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Otra táctica de conquista tóxica es el breadcrumbing y su nombre se refiere a dejar migajas de pan para atraer aves. Esta metáfora se asocia a esas personas que te van dejando pistas de que hay un interés en una relación. Te da señales claras de interés, te escribe frecuentemente, está en constante contacto por las redes pero cuando se trata de concretar, siempre hay alguna excusa que lo impide. En realidad estas personas buscan mantenerte interesado por el único interés de acariciar su propio ego, de sentirse deseados. Es posible que si los confrontas argumenten que tú malinterpretaste sus sentimientos.

Por último, exploramos el benching, que debe su nombre a la acción de dejarte en la banca. Como en los partidos de fútbol, estás en la banca prevenido para entrar a jugar, pero solo cuando el coach te lo indique y le hagas falta. Le harás falta cuando un jugador se lesione o necesite descansar. De esta manera, la persona que te hace benching, está muy teniente de ti, hablan horas por WhatsApp, se comparten fotos, parecen tener una evidente conexión pero cuando se trata de concretar no es posible, porque siempre tiene otra persona con quien salir, o reuniones familiares, o hasta una relación amorosa paralela.

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Todas estas prácticas tienen tres cosas en común. La primera, que no solamente ocurren en el mundo virtual; y la segunda, que las personas involucradas son incapaces de ser sinceros al expresar sus sentimientos y se valen de los medios digitales para amortiguar lo que creen que puede ser una situación incómoda. ¡Y es cierto! No es fácil decirle a alguien que no te interesa, o que no te gusta tanto como creíste o que el encanto que se pudo sentir al principio se desvaneció, pero en todos los casos lo mejor es sincerarse y afrontar la situación con la verdad. Será incomodo pero a la larga ambas personas lo agradecerán. Y tercero, son relaciones tóxicas.

La gran necesidad de compañía, el miedo a la soledad, la ilusión desesperada de tener una relación de calidad pueden hacer que caigamos muy fácilmente en situaciones que a la larga resultarán dolorosas y, probablemente, nos dejarán peor parados. Pero todo, incluso los problemas del corazón, tienen solución en la vida.

Cómo lo supero, cómo lo evito

Este tipo de relaciones son definidas como tóxicas y se refieren a todas aquellas que nos hacen sentir mal, que nos hacen sentir menospreciado, confundido, y ocurren no solamente en el ámbito virtual ni tampoco están limitadas a las relaciones de pareja, sino que también involucran relaciones de trabajo, de amistad e incluso relaciones parentales o fraternales, según explica la psicólogo clínico Adriana Gioni, quien nos da herramientas para reconocerlas aclarando que son aquellas que nos hacen infelices, nos enferman, nos hacen daño. “Estas relaciones destruyen nuestra identidad como personas y nos alteran de manera incontrolable”.

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“En ambas partes se involucran una relación asimétrica donde hay una persona en calidad de víctima y en la otra una persona en calidad de controlador”, pero a veces esto no se hace tan evidente. La doctora aconseja que para descubrir si tienes este tipo de relación, pregúntate con quién te sientes menospreciado, o poco valorado, y esto coincide claramente con las técnicas de “amor” 2.0 tan populares en la actualidad y que mencionamos…

Es duro pero real: si alguien pone excusas para estar contigo, no quiere verte o no se entusiasma con pasar a un siguiente nivel es porque en realidad no quiere hacerlo. No podemos ir justificando estos comportamientos que a la larga lesionan nuestra autoestima. Tener esto en cuenta es un gran paso para evitar caer en este tipo de juegos emocionales.

Gioni aconseja sincerarse e identificar el tipo de relación para poder salir de estos círculos. No importa si son virtuales o presenciales, las relaciones de este tipo son dañinas.

“El proceso de identificación y empoderamiento emocional ayudará a responder las siguientes preguntas: ¿Realmente merezco estar en esta relación?, ¿quiero vivir así?, ¿puedo vivir cada día sin estar seguro de que esta relación llegará a alguna parte? ¿me siento bien en esta relación?, ¿de verdad esta es una relación?, entre otras”.

Adicionalmente, reconocer que no somos culpables de caer en estas trampas ayuda, pero sí es necesario profundizar sobre qué aspectos personales hicieron que cayeras en este juego y si es una situación repetitiva.

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Aquí hay que preguntarse cuál es la causa principal por la cual se dan este tipo de relaciones, y, según el Centro de Psicología Clínica y Psicoterapia R&A Psicólogos de México, la respuesta resumida es simple: ambas personas, el controlador y el controlado, “tienen una autoestima pobre y una inseguridad arraigada".

Además, la psicólogo recomienda cuidar de nuestra salud emocional pues “las relaciones tóxicas dejan un torbellino de huellas psicológicas como confusión, cansancio emocional y hasta vergüenza. Todas estas heridas se superan con el tiempo y es válido buscar ayuda terapéutica con profesionales calificados”.

La especialista asegura que salir de una relación de este tipo puede compararse a desengancharse de un vicio. Requiere de fuerza de voluntad, persistencia, pero también de rodearse de personas que realmente nos valoren, que sean positivas y brinden bienestar. “Siempre que sea posible, no pierdas oportunidades que tengas por alejarte de esa persona o empezar a poner límites físicos y psíquicos”.

Por último, pero con gran importancia, ten clara la vida que quieres, acepta que mereces relaciones de calidad, que el respeto es un ingrediente básico en cualquier tipo de relación. “Es posible mientras crees y creas en esa maravillosa posibilidad. El amor propio es el camino para vivir relaciones saludables”.

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