‘Magic Mike’ fue un éxito de público y crítica, entonces ¿por qué no tiene buena fama?

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La brecha entre el público y la crítica es cada vez más ancha. Por un lado, películas que los periodistas especializados consideran obras maestras dejan indiferente al gran público, y por otro, films que suspenden en RottenTomatoes se convierten en éxitos de taquilla y pasan a ser defendidos por una audiencia que mira cada vez con más recelo a la crítica.

Pero también hay casos diferentes y de lo más curioso como el de Magic Mike, película protagonizada por Channing Tatum que llegó a los cines hace ocho años y causó fervor, sobre todo entre el público femenino. El film dirigido por Steven Soderbergh tuvo una excelente acogida tanto en taquilla como por parte de la crítica, pero su fama no se corresponde con sus logros y actualmente no tiene buena reputación. ¿Cuál es el problema? ¿Acaso no nos podemos tomar en serio una película sobre strippers masculinos? ¿O un film protagonizado por Channing Tatum? ¿O es el cine “para mujeres” el problema? Analicemos el caso.

Cartel de Magic Mike (cortesía Alta Films)
Cartel de Magic Mike (cortesía Alta Films)

El origen de Magic Mike tiene lugar en la vida real de su protagonista. La película está parcialmente inspirada en las experiencias de Channing Tatum como stripper en Florida, donde fue descubierto como modelo antes de convertirse en actor y triunfar en Hollywood. Este tenía tan solo 18 años cuando empezó a trabajar como bailarín en un club nocturno, utilizando el alias de Chan Crawford. Al empezar a despegar su carrera en el cine, el actor quiso hablar públicamente sobre su pasado, pero su publicista le aconsejó no hacerlo ya que podría dañar su reputación (The Sydney Morning Herald). Pero todos sabían que, tarde o temprano, el pasado llamaría a la puerta.

Tatum, que decía no sentirse orgulloso pero tampoco avergonzarse de su experiencia como stripper, decidió no solo hablar abiertamente del tema, sino además utilizarlo para hacer una película con la que capturar la energía y la atmósfera de aquellos días en Florida. El actor eligió a Nicolas Winding Refn (Drive), que por aquel entonces acababa de dirigir Bronson, para encargarse de ella, pero tuvo que desvincularse debido a varios retrasos en el proyecto que trastocaban su agenda. Mientras trataba de sacar la película a flote, el actor trabajó a las órdenes de Steven Soderbergh en Indomable (2011), experiencia que le llevó a ofrecerle el puesto de director de Magic Mike y con la que continuó una fructífera relación profesional.

Con un realizador reputado a bordo (Soderbergh tiene películas como Ocean’s Eleven, Traffic o Erin Brokovich en su filmografía) y Reid Carolin como guionista, Magic Mike despegó por fin en 2011. Tatum interpretaba al Mike del título, un hombre que trabaja como stripper en un club de Florida para pagar sus facturas y crear el negocio de sus sueños. El reparto se completaba con Matthew McConaughey, que encarnaba al excéntrico dueño del club, y Alex Pettyfer en el papel de un joven aprendiz de stripper de Mike -es decir, el alter ego de Tatum-, y contaba también con Joe Manganiello, Matt Bomer, Olivia Munn y Cody Horn.

La película, que prometía un sexy espectáculo de exhibición masculina salpicado de sudor, drama social, comedia y romance, fue publicitada principalmente para el público femenino. Sin embargo, Warner Bros., el estudio detrás del proyecto, se dio cuenta de que la audiencia gay también estaba especialmente interesada en las aventuras de Mike y su troupe de strippers, y tras un primer tráiler que ponía énfasis en la trama romántica, giró la campaña para enfocarse más en la amistad masculina, llegando incluso a participar en varios eventos del orgullo LGBTQ con una carroza temática de Magic Mike. De esta manera The Hollywood Reporter vaticinó el éxito de la película, que contaba con dos sectores clave para ello: “las mamás y los gays” (THR).

Y efectivamente, Magic Mike fue un gran éxito, sobre en Estados Unidos, donde recaudó $113 millones (casi 100 millones de euros, BoxOfficeMojo). La acogida no fue tan cálida fuera de Norteamérica, donde acumuló $54 millones (€45m), pero gracias a esto su total global ascendió a $167 millones (€140m), con un modestísimo presupuesto de tan solo $7 millones, superando así todas las expectativas. Como se había pronosticado, el film fue recibido con entusiasmo por el público femenino, que formó el 73% del total -con el 43% de más de 35 años- y llenó las sesiones golfas de los cines (THR). Desde Warner compararon el éxito con el fenómeno de Sexo en Nueva York, que años atrás también había congregado a las mujeres en masa.

Pero Magic Mike no solo despuntó económicamente, sino que además la crítica la trató bastante mejor de lo que se esperaba de una película de sus características protagonizada por el galán romántico de moda. La cinta consiguió un estimable 79% de críticas positivas en RottenTomatoes y un 72/100 en Metacritic. Varios críticos coincidieron en que superaba las expectativas calificándola como una película “ligera”, “absorbente”, “picante”, “inteligente” y “energética”, y por supuesto, elogiaron las escenas de baile y concretamente a Tatum, quien ya había demostrado su gran talento para mover el cuerpo unos años antes en Step Up.

McConaughey también recibió alabanzas por su papel como Dallas, llegando a sonar para los Oscar como posible candidato a mejor actor secundario. Finalmente no fue nominado al Premio de la Academia, pero el que sí se llevó por ese mismo rol fue el Indie Spirit Award, entre otros galardones y nominaciones que obtuvo la película. De hecho, Magic Mike tuvo presencia en los premios de los círculos de la crítica en 2012 y sorprendentemente (o no) apareció en numerosas listas de lo mejor del año, en publicaciones como The New York Post, The A.V. Club, Indiewire, HitFix, Time Out o The New Yorker (Metacritic).

Entonces, si Magic Mike fue un éxito de taquilla que causó furor entre el público y convenció a la crítica, ¿por qué hoy en día no está considerada a la altura de otras películas con credenciales similares?

Como adelantaba al principio, se puede deber a varios factores. El primero de todos, el hecho de que gire en torno a un grupo de strippers masculinos y se ambiente en el mundo de los clubes nocturnos y la danza erótica (mucho más atrevido y bastante alejado la imagen amable y anecdótica que daba la influyente Full Monty en los 90). La figura de la stripper o bailarina exótica en la ficción siempre ha tenido una connotación negativa, ya sea asociándola a la pobreza, al mercado del sexo, el crimen o al bajo estatus social. Y cuando se trata de un stripper masculino se añade además un componente de burla o caricatura (recordemos a Danny DeVito como stripper anciano en un episodio de Friends) difícil de trascender.

Aunque en los últimos años se ha tratado de reivindicar la profesión, en muchos casos atribuyéndole valor artístico, atlético y empoderador (los vídeos de FKA twigs, Las estafadoras de Wall Street), a Magic Mike le costó mucho quitarse la etiqueta de “la película de strippers de Channing Tatum”, que de entrada la convertía por defecto en un producto considerado para mujeres y echaba para atrás a muchos espectadores masculinos heterosexuales. Y si bien es cierto que se dirigía especialmente a ellas (y secundariamente al público queer), y esto no debería ser un impedimento para verla, Soderbergh se aseguró de hacer una película que apelase a todo tipo de público y que fuera algo más que una exhibición de cuerpos musculados desnudos contoneándose en el escenario.

Otro factor que puede jugar en detrimento de la película es el propio Tatum. El actor, que lleva un tiempo alejado de las cámaras, no es precisamente Tom Hanks, pero ha sabido jugar muy bien la baza de su físico para destacar en la acción, la comedia y el romance. Claro que precisamente por esto, muchos lo consideran encasillado en un tipo concreto de papel y no se lo toman en serio como actor -a pesar de haber trabajado con cineastas como los hermanos Coen o Quentin Tarantino o de haber conseguido buenas críticas por su trabajo en Foxcatcher. Esto, sumado a la temática de la película y su etiqueta con injusta connotación negativa de “cine para mujeres” la ha hecho pasar a la historia reciente del cine más como un chiste que como el boom comercial que fue.

O puede que en realidad se trate de la brecha entre público y crítica de la que hablaba antes y la película simplemente no gustase tanto a la audiencia. Por la razón que fuera.

En cualquier caso y a pesar de no gozar del renombre de otras obras de Soderbergh, Magic Mike fue tal éxito que generó una secuela en 2015, Magic Mike XXL, y más adelante un show en directo en Las Vegas producido por Tatum que ha saltado el charco para estrenarse en Londres, Berlín y Australia. Si bien la segunda parte, más desenfadada y divertida que la primera, no cosechó tanto éxito en cines o buenas críticas, cimentó a Magic Mike como una marca reconocible y dio paso al espectáculo con el que la franquicia prolongaría su vida más allá de la gran pantalla.

Que quede claro que no estoy diciendo que Magic Mike sea una obra maestra ni nada parecido. Pero lo cierto es que Soderbergh y Tatum hicieron un buen trabajo convirtiendo una premisa a priori ridícula en una película bastante digna. Con el debate sobre la masculinidad tóxica y la objetificación cogiendo fuerza en redes sociales en los últimos años, puede que la repercusión de Magic Mike más allá de la taquilla hubiera sido mayor hoy en día, pero nunca lo sabremos. En cualquier caso, quizá sea el momento de volver a verla (está disponible en Filmin) y tratar de disfrutarla por lo que es: una pieza notable de entretenimiento que no deberíamos mirar por encima del hombro por ser simplemente eso.

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