Mabel Walker Willebrandt, la fiscal que se convirtió en la mujer con más poder de EEUU en la década de 1920

Entre el 16 de enero de 1920 y el 6 de diciembre de 1933 estuvo en vigor en los Estados Unidos la ‘Ley Volstead’, popularmente conocida como ‘Ley Seca’ y por la cual se prohibió durante ese periodo en todo el país la destilación, comercialización y consumo de  bebidas alcohólicas.

Innumerables han sido los artículos de prensa, novelas, series de televisión y películas que se han aparecido desde entonces hablando  hasta la saciedad de aquellos años o de algún hecho y/o personaje concreto.

Mabel Walker Willebrandt, la fiscal que se convirtió en la mujer con más poder de EEUU en la década de 1920 (imagen vía Wikimdeia commons)

Un periodo en el que el crimen organizado campó a sus anchas por todo el país, creando un entramado de empresas y sociedades relacionadas con la venta de licor ilegal. Algunos de los nombres propios de los protagonistas de aquello años son inmensamente conocidos: Al Capone (uno de los mayores gánsteres de la Historia), Eliot Ness (el agente federal que le dio caza y que comandaba un equipo conocido como ‘Los Intocables’) o George Remus (célebre abogado de criminales que acabó teniendo una de las redes de distribución y venta de alcohol más grande del país), por citar a tan solo tres.

Pero hay un nombre propio que tuvo una gran transcendencia durante la década de 1920 y que, injustamente, no ha llegado a ser conocida por la inmensa mayoría de personas tan solo por el hecho de ser mujer.

Se trata de Mabel Walker Willebrandt, quien el 27 de septiembre de 1921 (a los 32 años de edad) fue nombrada ‘Fiscal General Adjunta de los Estados Unidos’, la primera de la Historia estadounidense en ocupar tal cargo y que, durante los casi nueve años que lo ostentó se convirtió en la mujer con más poder de todo el país.

Mabel Walker había nacido en el seno de una familia trabajadora pero de grandes inquietudes intelectuales. Su padre era editor de un periódico local de Kansas. Se casó a los 21 años, siendo en aquel momento maestra de escuela, mientras compaginaba su trabajo con los estudios de derecho en la Universidad del Sur de California, ejerciendo la abogacía a partir de 1916.

En tan solo cinco años consiguió hacer una carrera fulgurante, siendo recomendada en 1921, para ocupar el mencionado cargo de adjunta al Fiscal General, por varios jueces californianos, un senador y catedráticos de derecho de ese Estado.

A pesar de que ninguna otra mujer había ocupado dicha oficina hasta la fecha y con alguna que otra crítica hacia el recién nombrado Presidente de los EEUU, Warren G. Harding, éste optó por ponerla en uno de los más importantes cargos de su administración, encomendándole el importantísimo trabajo de coordinar la persecución, detención y posterior proceso judicial de los criminales que burlasen la Ley Volstead y defraudaran impuestos federales. Cabe destacar que la inmensa mayoría de los gánsteres que fueron apresados durante aquellos años lo hicieron por asuntos fiscales, ya que era casi imposible imputarles los centenares de asesinatos que cometieron sus hombres.

Tras el fallecimiento del presidente Harding en 1923, éste fue sustituido en el cargo por Calvin Coolidge, quien mantuvo a Mabel Walker como adjunta de la fiscalía general.

En los años que ocupó el cargo de Fiscal General Adjunta varias decenas de miles fueron los casos que logró llevar ante los tribunales, consiguiendo condenas de cárcel para cerca del 80 % de ellos.

Y el trabajo de Mabel Walker también estuvo tras la investigación, arresto y condena de Al Capone, aunque la literatura, el cine y la televisión se han encargado de adjudicarle todo el mérito a Eliot Ness y sus Intocables. Sin la labor, investigación e informes de la adjunta a la fiscalía general, los agentes ferales no hubiesen podido dar caza al mafioso más famoso de la Historia en 1931 (aunque la fiscal adjunta había renunciado al cargo dos años antes, tras la toma de posesión del nuevo presidente, Herbert Hoover, quien le había prometido nombrarla Fiscal General y posteriormente se desdijo).

Cabe destacar que fue tal el poder que ejerció Mabel Walker en la administración estadounidense, durante sus años al frente de la oficina adjunta a la Fiscalía General, que, en 1924, fue quien recomendó el nombre de John Edgar Hoover para ser nombrado director de la Oficina de Investigación, predecesora del FBI y en donde se mantuvo al frente a lo largo de 48 largos años.

Tras dejar el cargo de Fiscal General Adjunta, en 1929, se dedicó a la práctica privada de la abogacía en Los Ángeles, teniendo como algunos de sus clientes más célebres al actor Clark Gable o al todopoderoso productor Louis B. Mayer.

Muchos han sido los historiadores que han señalado que, de haber nacido hombre o en otra época, Mabel Walker Willebrandt con toda probabilidad hubiese llegado a alcanzar la presidencia de los Estados Unidos.  

Fuente de la imagen: Wikimedia commons

 

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