Lydia Bosch es un ejemplo de superación ante la adversidad

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Por Mike Medianoche.- Este viernes arrancó la nueva temporada de Tu cara me suena, y lo hizo con un casting muy potente; aunque suene a tópico, después de la primera muestra, podría afirmarse sin duda que es el mejor elenco de los últimos años. Agoney, Nía Correia, Los Morancos, David Fernández, Loles León, María Peláe, Lydia Bosch, Rasel y Eva Soriano se dejaron la piel en el escenario con imitaciones que iban de Raphael y Rocío Jurado a Alicia Keys o el grupo Måneskin, los ganadores del último Festival de Eurovisión que permitieron a Rasel brillar con una luz única. Ojo con este sevillano, que viene pisando muy fuerte y nos va a dejar mejores momentos de los que jamás habríamos podido esperar. En el otro lado de la balanza, sin embargo, nos encontramos con Lydia Bosch, que hizo una muy buena actuación de Mecano con el tema ‘No hay marcha en Nueva York’, pero que se vino abajo al acabar, porque no pudo dar lo mejor de sí.

No teníamos ni idea los espectadores desde casa, pero resulta que Lydia había pasado Covid-19 solo unos días antes de arrancar las grabaciones. El coronavirus se cebó con la catalana, que se quedó bastante débil, y vio cómo quedaba afectada su capacidad pulmonar. Con lágrimas en los ojos, la que fuese una mítica azafata de Un, dos, tres, responda otra vez reconocía que el grupo de Ana Torroja y los hermanos José María y Nacho Cano es parte de la banda sonora de su vida, y que hasta antes del virus lo hacía mucho mejor.

Quizá Lydia no estuvo al 100%, pero si no llega a decirnos nada, muchos ni lo habríamos notado. Porque la primera gala sirve como toma de contacto con el programa, pocas veces los participantes ponen toda la carne en el asador y Bosch superó la prueba de fuego con sobresaliente.

Es más, clavó la puesta en escena original de Ana Torroja, que tenía una coreografía muy teatral y muy compleja, con todo tipo de pasos, subidas y bajadas divertidas. Lydia nos recordó a su versión más juvenil, aquella que descubrimos en el citado Un, dos, tres, haciendo bailes de todo tipo en la parte final del programa, con números propios de Broadway. Por sacarle algún pero, quizá Lydia bailaba de forma muy marcada con la música, mientras que Ana Torroja parecía ir siempre una milésima de segundo atrás de lo pautado. Vocalmente sí tuvo algún fallo, y aunque empezó muy bien con la imitación pronto se escudó en su propia voz; pero teniendo en cuenta de dónde venía, quién sería capaz de decirle lo más mínimo.

Pero tampoco podemos olvidar que Lydia Bosch hace justo un año nos contó a través de su cuenta de Instagram que tenía cáncer de piel. Un carcinoma basal o epitelioma basocelular de tipo expansivo, cuyo riesgo principal es la exposición del sol. Entonces la actriz y presentadora aprovechó su tirón mediático para advertir a sus seguidores para que se concienciasen al respecto, y que se hiciesen revisiones anuales de la piel para evitar posibles sustos.

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En definitiva, Lydia Bosch se nos está mostrando como una mujer de auténtico acero, que saca fuerzas de flaqueza, por complicada que se encuentre la situación. Es un ejemplo de trabajo y disciplina, de exigencia. Ella ha ido a Tu cara me suena no a cumplir con un expediente, sino a hacer grandes números, dando lo que esperan de un perfil como el suyo, curtido en programas que marcaron la historia de la televisión como El gran juego de la oca.

Con su actuación de Mecano la protagonista de You’re the one (película por la que fue nominada al Goya) ha hecho toda una declaración de intenciones. Es obvio que no es la mejor voz del programa, no podrá comparar jamás su rango vocal con el de compañeras como Nía Correia -¡menuda actuación se marcó la ganadora de Operación Triunfo!-, pero es que tampoco le hace falta. Tiene un arsenal de armas profesionales maravillosas, conoce todos los trucos de la magia de la televisión y seguro que se sacará muchos conejos de la chistera en el momento más inesperado.

Del mismo modo, parece dispuesta a enamorar a la audiencia como ya lo hizo en el pasado. Durante el último par de décadas ha explotado su perfil más dramático, en series como La verdad, y ahora va a recuperar la ilusión de arrancar sonrisas y hacer que el público disfrute agarrado de su mano. Como lo hacía en la época de Médico de familia, y tenía a media España deseando de que se besase por una vez con el personaje de Emilio Aragón y fuesen felices para siempre.

Queda por delante pues toda una temporada de Tu cara me suena para disfrutar de esta nueva Lydia. La barcelonesa nos ha demostrado que su naturaleza es la de un ave fénix, sabe resurgir de sus cenizas incluso cuando su salud ha quedado mermada por la dichosa pandemia, y a partir de este primer programa solo va a ir para arriba.

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