La historia de Lupe Vélez, el primer sex-symbol latino que casi mata a Gary Cooper

Valeria Martínez
·11 min de lectura

Antes que Sofia Vergara, y mucho antes que Salma Hayek, pasó por Hollywood una actriz que sembró el estereotipo de la mujer latina explosiva y temperamental. Fue de las mayores estrellas del cine de finales de los años 20s, novia de Charlie Chaplin y esposa del Tarzán más recordado de la historia. Lupe Vélez fue un torbellino sensacional. Un huracán que arrasó en la industria del cine con una personalidad tan divertida como arrolladora, pero también conflictiva, violenta y deprimente.

“¿La historia de mi vida? Es la historia de un demonio” dijo en una entrevista. Y es que Lupe apasionaba a directores y a los hombres de su vida con su temperamento imprevisible. Llegó a disparar a Gary Cooper para evitar que la abandonara, y los mordiscos que dejaba en el cuerpo de Johnny Weissmuller eran la comidilla del departamento de maquillaje de las películas de Tarzán. Era amante del boxeo, celosa de la competencia y una mujer apasionadamente conflictiva. La llamaban la “dinamita mexicana”.

Imagen publicitaria de Lupe Vélez de 1941 (RKO Radio - eBay; Dominio Público)
Imagen publicitaria de Lupe Vélez de 1941 (RKO Radio - eBay; Dominio Público)

Nacida en San Luis Potosí, México, en 1908, María Guadalupe siempre fue una mujer de armas tomar. Hija de un General, vivió los estragos de la Revolución Mexicana siendo adolescente, saliendo en busca de trabajo para ayudar a su madre y cuatro hermanos menores que ella. Según la biógrafa escrita por Michelle Vogel, Lupe llegó a participar en la contienda acompañando a su padre. “Cuando los niños americanos iban al jardín, yo cabalgaba con mi padre en la milicia mexicana. Vi a muchos hombres intentar matar a mi padre. Vi a mi padre matar a muchos. No tengo miedo a las balas” fueron sus palabras. Estas experiencias podrían explicar la naturaleza arrasadora de Lupe, pero también una enfermedad que por entonces se desconocía. Son muchas las personas que hoy en día creen que sufría de trastorno bipolar.

Lupe podía ser divertida y carismática, pero también violenta y depresiva. Tras aprender inglés en un convento de Texas durante dos años, volvió con su familia descubriendo que habían perdido el privilegio que tenían como familia adinerada. Su padre había desaparecido en la guerra y ella enseguida tomó las riendas buscando trabajo en una tienda. Poco después comenzó su andadura por el teatro de revista, cantando y bailando, convirtiéndose en una sensación instantánea de su país y poco después se marchó a EEUU, primero a Texas y más tarde a Los Angeles donde comenzó a trabajar en el burlesque. Pero todo cambió cuando Hal Roach vio las pruebas que había hecho para MGM y sin pensarlo dos veces le dio un papel en uno de los cortos de El Gordo y el Flaco.

Ya desde sus inicios en tierra extranjera, Lupe destacaba con un temperamento independiente e imprevisible que la hacían tan adorable como insoportable. En el casting para su primer largometraje, The Gaucho (1927), plantó cara al protagonista, Douglas Fairbanks, cuando éste le pidió que se quitara los zapatos porque el personaje iba descalzo. Ella montó en cólera, negándose rotundamente y esa rabieta llamó tanto la atención que le dieron su primer papel protagonista en La montañesa (1929). En los años siguientes trabajó con figuras como D.W. Griffith, Victor Fleming o Gary Cooper, pero su temperamento le precedía. Las historias de su vida comenzaron a tomar más protagonismo que sus trabajos como actriz, siendo apodada por la prensa con frases tan absurdas como La pantera mexicana, La señorita tamal caliente y muchos más.

Y es que Lupe Vélez era una mujer que dejaba huella. La personalidad que mostraba delante de las cámaras era un reflejo de ella misma. Podía ser tan encantadora como convertirse en un verdadero demonio. “Yo no soy salvaje. Solo soy Lupe” dijo en una ocasión al explicar su reputación, mientras que en otra famosa entrevista se contradijo diciendo: “Soy salvaje, no puedo evitarlo”. Una dicotomía que hoy en día muchos explican como una posible enfermedad mental.

Lupe era una mujer celosa de sus rivales, apasionada en sus relaciones hasta extremos insospechados y una amante del boxeo. La actriz asistía cada viernes a combates en el ring del Hollywood Legion Stadium, siempre en primera fila, subiendo ella misma al cuadrilátero para alentar a su favorito delante del público. En una ocasión atacó al árbitro con un paraguas. Llegó a darle un puñetazo a la actriz y cantante Libby Holman por culpa de la rivalidad que vivieron durante la producción de You never know en Broadway (1938); llegó hasta las manos con Lilyan Tashman en los baños del Montmartre Café y amenazó a Norma Shearer con cortarle el cuello con el cuchillo que llevaba en el bolso durante una fiesta, y solo por ir vestida de rojo. Pero su mayor rivalidad era con su compatriota Dolores del Río. A pesar de que sus carreras fueron muy diferentes, la prensa se empecinaba en compararlas mostrando a Lupe como el estereotipo exótico latino de clase baja, y a Dolores como la representación de la belleza y elegancia. Y Lupe la detestaba, la imitaba de forma burlona delante de la gente, y Dolores tenía miedo de encontrarse con ella en lugares públicos debido a su reputación agresiva.

Pero quienes vivieron su lado más salvaje fueron los hombres que pasaron por su vida. “No podías evitar sentirse atraído por Lupe Vélezescribió Gary Cooper décadas después de mantener su tórrida relación con la mexicana. Se conocieron en 1929 en el rodaje de Wolf Song y enseguida se dejaron llevar por la pasión a pesar de que el actor mantenía una relación con la ‘It-girl’ de la época, Clara Bow y, más tarde con Marlene Dietrich. “Gary estaba totalmente dominado por Lupe” dijo Marlene sobre uno de los hombres más irresistibles de Hollywood.

Gary y Lupe estuvieron juntos durante poco más de tres años, viviendo un amor tan apasionado como tormentoso y violento. Cuentan los biógrafos que el actor fue el gran amor de su vida, aunque analizando los hechos de la relación podríamos preguntarnos si no era más bien una obsesión fruto de una relación tóxica. En una ocasión, Lupe lo apuñaló con un cuchillo de cocina mientras discutían, en otra intentó romper la ventana de un tren para poder abrazarlo y hasta fueron arrestados cuando una patrulla policial los encontró haciendo el amor en un coche. Hasta vivió una batalla campal a través de los tabloides con la madre de Cooper, quien no aprobaba la relación. Comprensiblemente.

Sin embargo, lo peor sucedió en 1931 cuando el galán de Hollywood esperaba el tren que iba a llevarlo al barco que zarpaba a Europa. “¡Gary, hijo de p…!” le gritó una voz de mujer mientras él esperaba en la plataforma. Era Lupe con un arma en la mano, enfadada porque la abandonaba. La bala le pasó muy cerca, Gary logró esquivarla y subió enseguida al tren. La relación terminó ese día.

Lupe se refugió en su carrera, que prosperaba más que nunca, y en otros amantes como John Gilbert (recordado como “el gran amante” del cine) o el eterno Robin Hood, Errol Flynn. Pero en 1933 conoció a Johnny Weissmuller, el inolvidable Tarzán del cine. Se casaron poco después en Las Vegas, aunque la relación siempre estuvo rodeada de titulares por los continuos conflictos y peleas que protagonizaban en público. Se peleaban y reconciliaban constantemente y se rumoreaba que las marcas que dejaba en el cuerpo del legendario nadador olímpico eran la comidilla constante de los maquilladores de las películas de Tarzán. La relación terminó en divorcio en 1938.

En muchas declaraciones podemos encontrar que aquellos que llegaron a conocerla la describen con cariño, incluso cuando hablan de su temperamento. Tenía muchos animales y adoraba a sus perros, Chips y Chops, que llevaba con ella a donde iba. Sin embargo, el estereotipo de latina temperamental la persiguió durante toda su carrera. Un estereotipo que actrices como Sofia Vergara y Salma Hayek también tuvieron que afrontar. Curiosamente, ella fue de las pocas actrices del cine mudo que logró transitar el cine sonoro con maestría a pesar de hablar inglés con acento mexicano (son muchos los actores que pasaron al olvido por culpa de acentos o timbres de voz que no gustaron a los productores y al público). Incluso mezclaba palabras con castellano haciéndola más única parala época de las primeras películas con diálogo. Incluso es escucharla hoy en día y parece que estamos viendo a estrellas latinas como Sofía Vergara o Salma Hayek, con esa presencia arrolladora que tanto las catacteriza mientras mantienen su acento original al hablar en inglés.

Su mayor éxito llegó en 1939 con The girl from Mexico interpretando a Carmelita, una cantante temperamental casada con un refinado estadounidense. Aquel papel cementaría para siempre su imagen de latina adorable pero vulgar con repentinos ataques de ira, y desarrolló siete secuelas. Por aquel entonces mantuvo una relación con Arturo de Córdova, quien estaba casado y tenía cuatro hijos. Lo cierto es que Lupe soñaba con casarse y formar su propia familia y llegó a filtrar su affaire para lograr que su amante se divorciara. Pero la esposa juró nunca darle el divorcio. Fue en 1944 cuando, mientras visitaba a Arturo en un rodaje, conoció a Harald Maresch, un extra austriaco a quien ella misma propuso matrimonio para poco después descubrir que estaba embarazada de cuatro meses. Pero su felicidad no duraría mucho. Dos meses más tarde, en noviembre de aquel año, aparecía una mujer que demandó a Harald por romper su promesa de matrimonio, y la relación terminó.

Lupe temía la repercusión que podía tener en su carrera si el mundo se enteraba que iba a ser madre soltera. Era una mujer tradicional y religiosa, y por tanto la idea de un aborto no entraba en sus planes. Desesperada y posiblemente deprimida decidió que solo le quedaba una salida: suicidarse.

Y así , Vélez planeó su muerte. Ese día, el 13 de diciembre de 1944, a los 36 años, desayunó con amigos como Bruce Cabot y Errol Flynn, y luego organizó una fiesta en su casa con sus mejores amigas. Por la noche se marchó a su habitación. Escribió sus notas de despedida, se maquilló, encendió velas, eligió ponerse sus pijamas de seda azul y rodeó su cama de flores. A continuación ingirió 64 pastillas del sedante Secodal y se recostó acomodando su cabello en la almohada.

Su secretaria la encontró por la mañana y la policía, al entrar en la habitación, “pensó que era una muñeca”. Lupe dejó una carta a Harald que decía: “Que Dios te perdone y a mí, pero prefiero quitarme la vida y la de nuestro bebé antes de avergonzarlo o matarlo. ¿Cómo pudiste fingir un amor tan grande por mí y nuestro bebé cuando todo este tiempo no nos querías? No veo otra salida, así que adiós y buena suerte”. En otra carta dedicada a su secretaria, Beulah Kinder, la dejaba al cuidado de sus perros.

Pero su muerte no fue el fin de sus días en los tabloides. Las imágenes tomadas de su cuerpo sin vida, en su casa y en el funeral, todavía circulan por las redes. La leyenda creció y existen muchos rumores infundados y mentiras sobre su final. El infame libro de Kenneth Anger, Hollywood Babylon, que cuenta cotilleos inventados y exagerados de muchas celebrities, cuenta que Vélez comió comida picante antes de morir y que habría muerto ahogada en el retrete tras arrepentirse e intentar vomitar las pastillas. Esta versión inventada logró convertirse en noticia y aun todavía muchos creen que así fue su verdadero final. Pero no es cierto.

Lupe fue la primera mujer latina que creó ese estereotipo que todavía hoy en día persigue a muchas actrices hispanas. Su temperamento podría haber sido fruto de una enfermedad mental, o quizás, como dijo Lupe, solo era ella misma. “Creo, simplemente, que soy diferente” dijo sobre el motivo de su éxito. “No soy hermosa, pero tengo unos ojos preciosos y sé exactamente qué hacer con ellos. A pesar de que el público cree que soy una chica muy salvaje, yo realmente no lo soy. Soy solo yo, Lupe Vélez, Lupe simple y natural […] Solo quiero ser yo misma, Lupe Vélez”. Y así fue ella. Toda su vida hasta el final.

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Fuentes: Los Angeles Magazine; Telegraph; Wikipedia

Imagen: Imagen publicitaria de Lupe Vélez de 1941 (RKO Radio - eBay; Dominio Público)