Luna Miguel: "Contar el sexo siempre ha estado perseguido"

Agencia EFE
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Madrid, 13 ene (EFE).- "Contar el sexo" y "narrar el cuerpo" siempre ha estado perseguido, asegura la escritora y periodista Luna de Miguel que considera no obstante que en la actualidad las mujeres tienen más instrumentos para poder hablar y escribir de su sexualidad y su placer.

Y es lo que hace Luna Miguel en "Caliente" (Lumen), un libro de memoria, mezcla de ensayo, diario y novela en la que habla del deseo del amor plural y la creación literaria y en el que incluye también encuestas y entrevistas realizadas a un centenar de mujeres sobre masturbación y placer.

En su lectura aparecen textos de autoras que, como ella, han escrito sobre sexo y relaciones afectivas fuera de la norma, entre ellas Annie Ernaux, Hilda Doolittle, Cristina Morales, Chris Kraus, Marvel Moreno, Anaïs Nin o Marina Tsviétaieva. Y asegura que, a través de "Caliente", ha querido homenajear a "la estirpe de escritoras que lo arriesgaron todo con sus propuestas".

Pero junto a las voces de estas escritoras, Luna Miguel (Alcalá de Henares, Madrid, 1990) explica en una entrevista con Efe que quería también dar cabida en su libro a voces anónimas, mujeres de diferentes edades y procedencia geográfica, de las que ha recibido mensajes "durísimos pero también de esperanza".

Encuestas y entrevistas en las que ha comprobado cómo la "vergüenza" a hablar del placer desaparece cuando alguien tiende la mano y destaca: "Queremos un sexo lúdico, un feminismo del goce".

El libro también incluye "levemente" un episodio que vivió con 14 años con un hombre 30 años mayor que ella y que, señala, ya abordó a través de la ficción en su primera novela "El funeral de Lolita", que trata del abuso a una menor en un instituto por parte de un profesor: allí "solté todo lo que pensaba y la rabia del personaje filtraba la rabia mía", recuerda.

"Igual que en este libro he contado momentos de placer era necesario también contar algunos momentos de dolor para explicar por qué es importante conocer nuestro placer, porque si conocemos nuestro placer conocemos nuestros límites y podemos empezar a hablar de nuestro consentimiento", sostiene.

La ablación es otro de los asuntos que aborda en este libro, donde recuerda que, según datos de la Organización Mundial de la Salud, en el mundo, en los 30 países donde aún se practica, existen actualmente más de doscientos millones de niñas y mujeres que han sido mutiladas.

Pero también escribe de otro tipo de mutilación genital "escondida bajo el disfraz de la 'cirugía íntima'. Lo que antes eran pretextos religiosos, rituales ancestrales, ahora son estrictos cánones de belleza", advierte Luna Miguel.

Y es que la "fealdad", indica, es un mecanismo de opresión: "eso es algo que las mujeres aprendemos especialmente pronto".

La escritora apuesta por la "x" como fórmula escrita para evitar la mención expresa del género porque, asegura, esta grafía es "más llamativa y hace más daño a los ojos".

"Esa forma de dañar al lenguaje nos recuerda que el lenguaje nos hace daño también y nos recuerda además que el idioma está en un cambio constante", recalca Luna Miguel.

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