Luka Modric y el ejemplo del último Xavi en el Barça

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Luka Modric volvió a ser titular y a brillar el último fin de semana con el Real Madrid. A sus 34 años, el aún Balón de Oro se reveló con un partido espléndido en Eibar, como quizás no le habíamos visto desde la conclusión del último Mundial.

El croata tuvo un año gris la temporada pasada. Quizás como también le ocurrió a Raphael Varane, acusó el esfuerzo hecho durante el mes del Mundial en Rusia, y seguramente también las celebraciones que vinieron después. Además, se notó que sufrió un serio bajón físico, algo relativamente normal a su edad, lo que acabó por afectar seriamente a su juego y no permitirle rendir de la manera adecuada.

El equipo blanco notó la falta de enfoque de Modric, pues en los últimos cinco años había sido el faro del juego merengue, el verdadero metrónomo en la medular, y de repente su luz se apago. Tanto a Julen Lopetegui como a Santiago Solari esa falta de ritmo del croata les pilló por sorpresa, y ni Dani Ceballos ni Marcos Llorente ni Fede Valverde supieron recoger el testigo.

Este año, sin embargo, el centrocampista uruguayo sí ha dado un paso al frente y ha terminado de explotar en el Santiago Bernabéu. Valverde se ha convertido en el último mes y medio en uno de los jugadores más determinantes del equipo. Junto a Casemiro y Toni Kroos, el charrúa ha aprovechado el tiempo que ha estado de baja Modric para ganarse el puesto de interior. Ahora mismo, no se puede imaginar un mediocampo sin la pujanza, la versatilidad, la fuerza y los pulmones de “El Pajarito”.

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Zinedine Zidane es un enamorado del juego de Modric. No sólo porque es uno de los jugadores de su guardia pretoriana, de los elegidos con los que levantó tres Champions Leagues seguidas, sino porque el croata ve y juega al fútbol como lo hacía y cómo lo hace el entrenador del Real Madrid. Pese a que Valverde está rindiendo a un gran nivel y a Zizou también le tiene encandilado, Luka seguirá siendo una pieza clave en el Real Madrid, más aún si es capaz de dar recitales como el del fin de semana pasado ante el Eibar.

Por eso Modric haría bien en recordar el ejemplo que dio Xavi Hernández en el FC Barcelona en su última temporada bajo la batuta de Luis Enrique. La llegada de Ivan Rakitic y la edad en el DNI del capitán culé hizo que el entrenador asturiano tuviera que poner en práctica una transición de galones que se presumía traumática, pero que al final no lo fue para nada.

Xavi, que entonces tenía la misma edad que Modric ahora, entendió que desde aquel momento su papel en el equipo había cambiado, y que ya no podía ser quien marcara el ritmo dentro del campo durante los 90 minutos de cada partido. Sin embargo, siguió jugando y acabó disputando casi los mismos partidos que en las últimas temporadas, aunque su gran mayoría como suplente de lujo.

Fue este incluso el caso en la final de la Champions League de aquella temporada, en la cual el Barça le ganó a la Juventus 3-1, con Xavi en el banquillo, pero siendo el primer cambio. Disfrutó apenas de 15 minutos de juego, pero Luis Enrique respetó sus galones y le otorgó ese premio a una trayectoria intachable en el club culé, en el que fue su partido de despedida.

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Modric ahora podría actuar como hizo Xavi entonces. El de Terrassa dio un paso al costado para dejar de ser tan importante en el terreno de juego y serlo mucho más en el vestuario. Su veteranía, su aplomo, hacía que todos le escucharan con atención cuando hablaba, por lo que su rol paso de ser un gran jugador a un líder indiscutido. Modric tiene mucho que aportar también en ese sentido, incluso puede convertirse en el padrino y guía perfecto para finiquitar el periodo de formación del propio Valverde.

El carácter de Luka es parecido al del exinternacional español, por lo que es difícil imaginar que el croata acabe levantando la voz por perder protagonismo en el campo, sobre todo si Valverde continúa con su imparable progresión.

Zidane será el encargado de dosificar a ambos y utilizarlos de manera que puedan ayudar al equipo, pero Modric podría agarrar una página del manual de estilo de Xavi Hernández en su última época en el Barça e intentar afrontar sus últimos años de carrera en el club merengue de una manera similar.

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