Luka Jovic se empecina en culminar una temporada para el olvido

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El delantero serbio del Real Madrid Luka Jovic ha sido noticia en las últimas horas por una tremenda irresponsabilidad. Habiendo sido puesto en cuarentena después de que el jugador del Real Madrid de baloncesto Trey Thompkins diera positivo por COVID-19, y con España entera en estado de alarma y confinada en sus casas, el futbolista decidió marcharse a su país natal donde, según diferentes informaciones, se le pudo ver celebrando el cumpleaños de su novia por las calles de Belgrado.

El jugador ha salido a desmentir públicamente una información que, de confirmarse, podría acarrear hasta una pena de cárcel en el territorio de la antigua Yugoslavia. Según su propia versión, Jovic viajó a Serbia con permiso del Real Madrid tras dar negativo en Madrid al test del Coronavirus, y al llegar allí también volvió a dar negativo. Su viaje fue para estar cerca de su familia y aunque asegura que no estuvo de fiesta como se ha informado, sí pidió perdón por saltarse las estrictas normas impuestas por el gobierno serbio que restringen las salidas de sus domicilios a los ciudadanos mucho más que en España.

Jovic aseguró que si rompió alguna directriz fue simplemente por ignorar las normas establecidas y pidió perdón por ello, pero llama la atención que el futbolista pueda haber viajado a Serbia y que el Real Madrid no haya dicho de momento nada al respecto para apoyar su declaración.

Se trata por lo tanto del último episodio de un fichaje que, claramente, no ha funcionado.

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Luka Jovic le costó al Real Madrid 60 millones de euros. Palabras mayores en lo que ha traspasos se refiere. Por más que el mercado esté inflado, a esos niveles, se espera que los futbolistas respondan en seguida (Ferland Mendy, por ejemplo, costó 50 millones y ya está más que asentado en el equipo) o se les presuponga un potencial espectacular que amerite esa inversión (Vinicius Jr., Rodrygo o el mismo Rainier de Jesús). Pero de momento Jovic no ha sido ni una cosa ni otra, y la verdad es que no se entiende muy bien por qué.

Su carácter introvertido no le ha ayudado a integrarse en el equipo, eso es cierto, y su poca facilidad para aprender español (Modric, por ejemplo, fue capaz de hacerse entender a los seis meses de llegar al club) no le ha permitido poder abrirse a la prensa y a la afición. Pero sin duda lo peor ha sido su rendimiento deportivo.

Desde su llegada desde la Bundesliga, Jovic sólo ha anotado dos goles, los colofones a dos goleadas contra el Leganés y el Osasuna. No son esos los partidos para los que se le fichó, pues a un delantero de 60 millones de euros hay que exigirle que aparezca en los días grandes. Pero es que el serbio hasta ha dejado de contar para Zinedine Zidane, quien se suponía era su mayor valedor en el club, ya que en el último Clásico le dejó en casa y apostó por Mariano.

A esta falta de acoplamiento personal y deportivo, el serbio suma ahora este embarazoso episodio. Este es el tipo de cosas que no gusta para nada a la afición merengue, que empieza a ver en el joven delantero una nueva versión del petardazo que fue el fichaje de Nicolás Anelka en 1998.

El francés llegó también por un precio desorbitado, poco hecho en términos de madurez, y demostrando una timidez inaudita. Su primera y única temporada en el club fue para el olvido, pues no logró marcar en sus primeros cinco meses como jugador merengue. Luego, eso sí, le marcó al FC Barcelona, y en ambos partidos de las semis de Champions League contra el Bayern de Múnich, logrando ser titular en la final de la octava ante el Valencia.

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Quién sabe si Jovic será capaz de reconducir está temporada como hizo Anelka a finales del siglo pasado, pero sin duda el arranque de sus temporadas de debut con el equipo merengue están siendo muy parecidos. Las salidas de tono del francés, que llegó a ser apartado del equipo al negarse a entrenar tras una discusión con Vicente Del Bosque, se parecen demasiado a este desafortunado incidente que acaba de protagonizar el serbio, y que bien podría ser a gota que colmó el vaso en su paso por el Real Madrid.

En estos momentos de alarma social, seguramente que el club no querrá hacer leña del árbol caído, y quizás eso salve a Jovic de mayores repercusiones a su descerebrado comportamiento. Porque no hay otra forma de explicar lo que podría haber llevado a una persona a viajar de uno de los mayores focos de contagios de este terrible virus (Madrid) a su país natal en plena pandemia global.

Pero de lo que no hay duda es que el serbio añade así una página más a la tragicomedia en que se ha convertido su primera temporada en el Real Madrid. Lo que empezó como un sueño bien puede acabar convirtiéndose en una terrible pesadilla para Jovic, sobre todo si él mismo no empieza a poner más de su parte.

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