La lucha de por vida de la chica del tiempo Minerva Piquero

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En la década de los noventa Minerva Corujo Rodríguez, conocida como Minerva Piquero, se convirtió en uno de los rostros más populares de Antena 3 como presentadora de la información meteorológica. Durante catorce años, gracias a ella, jamás se me olvidó el paraguas en casa así que me ha chocado conocer que mantiene una lucha diaria y prolongada en el tiempo dado que sufre hipotiroidismo. Sé de buena tinta que esta enfermedad, que se desarrolla cuando la glándula tiroides no produce las suficientes hormonas tiroideas que el cuerpo necesita, es muy fastidiosa y por eso me parece oportuno destacar cómo esta ovetense ha aprendido a vivir con ello sin perder la sonrisa.

©Rafael Rubio
©Rafael Rubio

Si te pasa como a mí, que desde hace unos años le perdiste la pista a Minerva, déjame decirte que es comprensible porque la presentadora cambió de aires y, además, sufrió un problema de salud que todavía hoy arrastra. Y es que la inolvidable chica del tiempo reapareció en público en 2013 con una subida de peso que llamó mucho la atención. Un cambio físico que, en realidad, respondía al trastorno que acecha su día a día y al que puso nombre hace diez años: hipotiroidismo.

Antes de aumentar de peso, fueron otros los síntomas más preocupantes, como el insomnio, el cansancio crónico, pérdida de cabello, sequedad en la piel, lo que puesto todo en conjunto inevitablemente te afecta muchísimo emocionalmente. Empecé a estar triste. Cuando el endocrino me explicó los síntomas y empecé a indagar sobre la enfermedad entendí que todo era normal, era parte del proceso”, me explica la periodista.

Pese a que Minerva nunca ha ido de víctima ni habla de esta enfermedad a todas horas en sus redes sociales, sí que me resulta muy característico que la presentadora mantenga una lucha de por vida, viviendo en un constante sube y baja. Tardé años en ajustar una dosis correcta de medicación y, sobre todo, en comprender que mi cuerpo ya no reaccionaría igual a los mismos estímulos. Todo requería un mayor esfuerzo. Con los años he desarrollado una fuerte intolerancia al gluten y los lácteos, lo que me llevó a sentirme mal durante mucho tiempo, pues no sabía lo que era. Constantes dolores de estómago, hinchazón abdominal, malas digestiones, dolor articular, cansancio, y a veces hasta náuseas y mareos. Ahora he cambiado por completo mi alimentación. Sigo una dieta súper sana y natural”.

Desde luego, la forma de afrontar el hipotiroidismo de Minerva me ha inspirado profundamente, aunque mucho más sus palabras llenas de ánimo para todos aquellos que atraviesan la misma patología: “Mas allá de la estética, lo más urgente e importante es sentirse bien. Tener energía, dormir bien, tener buen humor. Este es un camino largo que no permite atajos. Y, sobre todo, que a otra persona le mejoren los síntomas solo con la medicación es una suerte, pero no tienen por qué sentirse igual todas las personas. No hay que echarse la culpa. No es tu culpa. Hay otras a las que les afecta mucho más y necesitan más tiempo para reencontrarse con su cuerpo y entender cómo tratarlo. Ese fue mi caso. A otras les afecta mucho emocionalmente, y eso no las hace más débiles o responsables. Hay que quererse mucho. Y cuidarse. Escucha a tu cuerpo, todo pasa por algo”.

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Aunque si hay algo que me conmueve de Minerva es la valentía con la que afronta que cada dos por tres las hormonas le traicionen, también me sorprende su transformación profesional. De la profunda reinvención de esta ovetense me quedo con que desde 2012 hasta hace prácticamente un año ejercía de directora de comunicación y Relaciones Públicas de Dentsu Aegis Media y que, desde septiembre de 2021, desarrolla estas mismas funciones en Sygris. Un trabajo fundamentado en la comunicación corporativa en el que exhibe la vitalidad de sus años más gloriosos en la pequeña pantalla.

“Siempre supe que la televisión no sería mi única pasión. Tenía otras ambiciones y sabía que, tarde o temprano, me enfocaría en la comunicación profesionalmente. Llevo más de veinte años dedicada a la comunicación corporativa. Al principio lo compaginaba con mi trabajo frente a las cámaras, pero poco a poco fue ganando peso. Hoy no puedo estar más feliz. Siento que estoy en el sitio justo en el momento perfecto, me subraya Minerva quien está al frente del departamento de comunicación de una empresa tecnológicamente puntera y líder en su sector como es Sygris.

“¡Estoy aprendiendo mucho, la verdad! Y es muy estimulante sentir que sigo creciendo y formándome en nuevos territorios. La mayoría de nuestros clientes son grandes corporaciones que forman parte del Ibex35, y en estos momentos estamos preparando un proyecto precioso para el MWC22. Vamos a medir la huella de carbono de los asistentes al congreso. Un proyecto de concienciación sobre nuestro impacto medioambiental y la forma de compensarlo”, agrega sobre su labor en esta empresa pionera en tecnología low code y sostenibilidad.

Además de su dedicación en esta empresa, también me asombra su faceta como escritora. En 2019 publicó su primera novela titulada Nacida Libre que, según me cuenta la autora, “formaba parte de mi necesidad vital de expresarme, de contar una historia, de dar rienda suelta a miedos, anhelos, convicciones e idealismos, y también sueños. Una forma de poder gritar en voz alta que soy mujer y nací libre. Sin prejuicios ni censuras. Y fue una experiencia maravillosa y sanadora. Escribir un libro no es fácil. En mi caso, viví la emoción de mis personajes como propia. Fueron pocos meses, pero muchas noches intensas. Escribir a la vez que trabajas y criando dos hijos requiere mucho esfuerzo y algunos sacrificios”.

Y lo mejor es que Minerva me ha revelado que se anima a continuar con otro libro: “no sé cuándo me sentaré otra vez a escribir, pero confieso que ya hay otra historia, y otros personajes, viviendo en mi cabeza. Quizá, un día, salgan de mí para tener vida propia”.

UN ROSTRO GRABADO EN EL RECUERDO TELEVISIVO

La trayectoria mediática de Minerva arranca en los noventa cuando, tras vivir unos años en México y trasladarse a Estados Unidos en 1985 para cursar sus estudios de Periodismo en la Arizona State University, fichó por la cadena de San Sebastián de los Reyes para presentar la información meteorológica en Antena 3 Noticias. De la misma forma que de un tiempo a esta parte Roberto Brasero e Himar González se han convertido en rostros familiares cubriendo los distintos fenómenos atmosféricos en la sección meteorológica de los informativos más importantes de Antena 3, esta ovetense nacida el 15 de agosto de 1967 también se metió al público en el bolsillo gracias a su simpatía cuando la privada arrancaba prácticamente sus emisiones.

“¡Fue una osadía por mi parte! Yo no tenía formación meteorológica, ni experiencia frente a las cámaras. Pero la juventud de mis 21 años, las ganas de hacer, aprender y vivir nuevas experiencias eran más fuertes. Fui valiente, y después se convirtió en un regalo para mí. Aun así, creo que no era consciente en ese momento del impacto que podía tener la cadena. La popularidad me pilló por sorpresa”, me cuenta Minerva consciente de que tres lustros de directos diarios dieron para muchas anécdotas, aprendizaje y reconocimiento ya que en 1996 recibió el premio a la mejor presentadora del tiempo de toda Europa.

“Me quedo con mis compañeros y esa sensación maravillosa cuando el regidor te marcaba la cuenta atrás: 5,4,3,2,1... ¡dentro! Me quedo con nuestra juventud y la ilusión con la que vivíamos cada día al saber que estábamos construyendo un sueño, haciendo historia en la televisión de este país. Porque podíamos con todo, o eso creíamos. Que el éxito en la vida es cuestión de actitud, lo aprendí pronto. De echarle ganas. No sé cuántas veces corrí por aquellos pasillos recolocándome la chaqueta o el micrófono, sin aire apenas, para llegar al plató. O cuántas veces metí la pata o tuve que improvisar en directo… los primeros años fueron maravillosos”, rememora la periodista quien no solo se dedicó a hablar de borrascas y brumas durante tantos años ininterrumpidos en Antena 3.

También condujo el informativo Noticias 1 en la temporada de 1992. Asimismo, lideró un programa de reportajes para Antena 3 Internacional desde 1996 hasta 2004. La popularidad de la chica del tiempo resultó tal que ese año hasta intervino en Carta de ajuste. De esta forma, la ovetense acompañó al icónico José María Íñigo, fallecido el 5 de mayo de 2018, en este formato de corte nostálgico que emitía imágenes de los años sesenta, setenta y ochenta procedentes de los archivos de TVE.

La cadena pública continuó posando sus ojos en Minerva como presentadora del espacio de variedades El sábado, aunque hay que destacar que no funcionó en el prime time de los sábados y TVE retiró el formato de la parrilla televisiva tan solo tres semanas después de su estreno.

“Fue todo muy rápido, no tuve tiempo de hacerlo mío. En realidad, nunca fue mío. No me sentía cómoda con muchas cosas, no entendía otras, no encajaba con el guion ni el lenguaje. Ni siquiera podía elegir cómo me peinaba. Pero yo le agradezco mucho a TVE la oportunidad. Le puse mucha ilusión, lo di todo, porque no sé hacer las cosas de otra manera. La experiencia, aunque breve, me dejó buenos amigos y grandísimos compañeros de profesión. En esta vida todo suma, y El sábado fue parte del aprendizaje, me comenta Minerva sobre este estrepitoso fracaso que, a su vez, le afectó de lleno dado que permaneció apartada del medio catódico durante cuatro años. Menos mal que en 2009 regresó con conductora del programa diario Madrid hoy en la cadena regional Onda 6 Madrid que, si bien marcó bajos índices de audiencia, nos devolvió a uno de los rostros más queridos de la pequeña pantalla.

Aunque en 2020 volvió a demostrar su vitalidad ante las cámaras de Pasapalabra en la cadena que le catapultó a la fama y también regresó al candelero tras pedir en redes sociales que se pensase más en las personas mayores a la hora de informar sobre la pandemia del coronavirus, lo cierto es que actualmente Minerva permanece en un segundo plano televisivo que le ha llevado a desarrollar otras facetas como la anteriormente mencionada de escritora y, por supuesto, a centrarse en su rol como madre de dos hijos, Gabriela y Lucas, fruto de su relación con el economista Mario Andrada. La mayor, por cierto, ha seguido de alguna manera sus pasos dado que lleva un tiempo inmersa en el mundo del entretenimiento desde diferentes ángulos.

“Tengo una familia preciosa. Soy muy afortunada. Vivo con mis dos hijos y mi madre. Me siento arropada, mimada y feliz. Me comprenden y me hace sentir orgullosa. Somos una familia en mayúsculas, que comparte todo, que se apoya y se escucha. Que discute, como todas, y que junta se divierte mucho. Nos encanta hacer cosas juntos. Son mis cimientos y lo más importante para mí. Todo lo que hago es para ellos”, me destaca Minerva sobre sus hijos de 22 y 15 años quienes se erigen como su apoyo fundamental cuando tiene días malos.

MIRANDO AL FUTURO CON UNA SONRISA

A pesar de que Minerva mantiene una vida muy estable, tiene muchos sueños pendientes por cumplir. El que me parece más interesante y curioso es que desea viajar a la India y ser voluntaria en alguna ONG para ayudar a otras mujeres. “Si bien es verdad que aún no he tenido la oportunidad de hacer ese viaje, sé que lo haré algún día. Es muy importante para mí. Mientras tanto, intento aprovechar otras oportunidades que me brindan. Justo antes de pandemia estuve impartiendo un taller de comunicación personal a través del Ayuntamiento de Madrid para mujeres excluidas y transexuales con el fin de ayudarlas a prepararse para una nueva vida profesional. Fue duro y hermoso. Estoy muy agradecida por la oportunidad y la confianza que depositaron en mí”, me relata sobre esta faceta más desconocida para el gran público pero que tanto le llena.

En resumen, a los 54 años Minerva ha encontrado la estabilidad profesional lejos de los focos de un plató, pero más allá de este detalle del viraje en su trayectoria quiero destacar el coraje que envuelve a esta mujer a la que el hipotiroidismo le cambió la vida. Los estragos de la enfermedad siguen haciendo mella de vez en cuando, pero ella afronta con optimismo esta piedra en el camino y sigue adelante, acordándose con cariño de todos aquellos que algún día la sintonizamos en televisión.

“Solo puedo dar las gracias. A mí me sigue sorprendiendo, pero es que, aun hoy, me encuentro con personas que, de manera espontánea y sincera, me recuerdan lo mucho que les gustaba verme en la tele y me hacen comentarios muy bonitos y cariñosos. ¿Qué más puedo pedir? Me hablan como si yo fuera todavía aquella chica del tiempo, y puedo notar en su mirada que les hace ilusión. Ese es el mejor regalo que me llevo de aquellos años. Ni la fama, ni los privilegios de ser conocida, que eran muchos, si no este reconocimiento, tantos años después, fruto de un trabajo que hice con humildad, compromiso y cariño”, sentencia la protagonista de esta historia de superación.

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