Gana la lotería y se compra su equipo favorito... para regalárselo a la hinchada

Colin Weir y la que era su esposa con el cheque del premio de la lotería. Foto: Andrew Milligan/PA Images via Getty Images.

Imagínate: eres una persona de esas que según todos los estándares se puede calificar como “normal y corriente”, con tu puesto de trabajo y tu sueldecito más o menos decente que te da para llevar una vida digna pero sin alardes. Quizás ya has llegado a la edad de jubilarte y vivir con tranquilidad de la pensión que te has merecido gracias a tu esfuerzo. Un día, por qué no, te da por comprar un billete de lotería. Y resulta que toca. De repente, te encuentras en tu cuenta una cantidad obscena de dinero que, por muchas locuras que te diera por cometer, no serías capaz de gastar en varias vidas que vivieras.

¿Qué haces en una situación como esta? El escocés Colin Weir se enfrentó a esta envidiable duda cuando, allá por 2011, consiguió el gran premio del Euromillón. Ni más ni menos que 161 millones y medio de libras, que son 188 millones de euros o 208 de dólares al cambio actual. Este cámara de televisión retirado, que hoy tiene 71 años, ha ido gastando parte de su fortuna en proyectos de todo tipo, incluidas iniciativas solidarias y caritativas, pero ahora ha decidido volcarse en una de sus grandes pasiones: el fútbol.

Weir se ha comprado el club el que es aficionado de toda la vida: el Partick Thistle FC. No ha trascendido el importe exacto que ha desembolsado para hacerse con el 55% de la propiedad (incluyendo el estadio, los campos de entrenamiento y los terrenos en los que se asientan), aunque se habla de una cantidad “de siete cifras”, lo que solo supondría una pequeña parte de su capital. Pero si ya de por sí esto es llamativo, más aún es lo que pretende hacer con su nueva participación mayoritaria: regalársela a los aficionados.

El afortunado multimillonario ha acordado que “no más tarde del 30 de marzo de 2020” tiene intención de donar la tituaridad del club a una agrupación de hinchas que ya se está formando, bajo el nombre Thistle For Ever. “Los aficionados no tendrán que pagar ni un penique, hago esto para que la propiedad de los fans tenga el mejor arranque posible”, ha dicho en declaraciones recogidas por la BBC.

El plazo de tres meses servirá para asegurarse de que todo se organiza de la manera más eficaz posible, ya que la compra del equipo no estaba en sus planes inicialmente. Lo que Weir venía haciendo en los últimos tiempos era entregar donativos al club para actuaciones puntuales, como mejorar las infraestructuras para los equipos de cantera o las instalaciones de entrenamiento. De hecho, ya había gastado unos 8 millones y medio de libras en el Thistle desde que recibió su premio, lo que había llevado a los Jags a poner su nombre a una de las tribunas del Firhill Stadium en agradecimiento.

Lo que le ha llevado a dar este paso han sido sus desencuentros con la anterior directiva y, sobre todo, la situación de “incertidumbre” vivida en agosto ante la oferta de un consorcio de empresarios chinos y norteamericanos para adquirir el club. Este grupo ya es propietario del Barnsley, del Championship (segunda categoría) de Inglaterra, y existía el temor de que quisieran a la entidad escocesa para transformarla en una especie de filial. La normativa de la Federación inglesa prohíbe que dos clubes tengan los mismos dueños; por eso habían puesto sus ojos en Escocia.

De momento, mientras se completa el proceso, el Thistle ha anunciado una nueva junta directiva, de la que, además de Weir, forman parte empresarios, economistas y hasta periodistas con lealtad probada al club desde hace décadas, y en la que nadie ocupará el puesto fijo de presidente: se irá rotando en cada reunión. El objetivo de esta dirigencia provisional es manejar el mercado de fichajes de enero y dar “estabilidad” al club, además de diseñar el nuevo modelo de gestión que llevará a cabo Thistle for Ever.

El Thistle se sumará así a la lista de clubes escoceses dirigidos no por inversores multimillonarios que nunca queda claro si sienten amor por los colores de la camiseta o por el de los billetes, sino por los aficionados de toda la vida, los que llevan años disfrutando y sufriendo en las gradas. Otros equipos importantes con un modelo similar son el Heart of Midlothian y el Hibernian (los dos clubes más importantes de Edimburgo), el Dundee United (finalista de competiciones europeas en los ‘80) o el Motherwell, cuyo sistema de funcionamiento se pretende imitar. En España conocemos bien el modelo que confiere la propiedad de la entidad a la hinchada, ya que así funcionan el Real Madrid, el Barcelona, el Athletic de Bilbao y Osasuna.

El Partick Thistle está considerado el tercer club más importante de la ciudad de Glasgow, tras los gigantes Celtic y Rangers. Fundado en 1876, el equipo rojiamarillo, cuyo nombre significa “Cardo de Partick” (en referencia a la flor, símbolo nacional escocés, y a su barrio de origen) milita actualmente en el segundo nivel del fútbol de su país, al que descendió hace dos temporadas. Jamás ha sido campeón nacional, una tarea casi imposible en un balompié en el que los dos colosos que tiene por vecinos ejercen una autoridad incontestable; en su palmarés el título más relevante es la Copa de 1921 y la Copa de la Liga de 1972.

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