Los tobillos serán el nuevo clítoris

En menos de 30 minutos esta novedosa y ‘electrizante’ terapia -focalizada en los tobillos- promete encender los circuitos del deseo femenino, ¿funcionará?

Aplicando una leve descarga en el tobillo -un punto erótico desconocido y secreto-, se activa el <a href="https://es.vida-estilo.yahoo.com/el-deseo-sexual-femenino-segun-cada-pais-110014984.html" data-ylk="slk:deseo sexual femenino;outcm:mb_qualified_link;_E:mb_qualified_link;ct:story;" class="link rapid-noclick-resp yahoo-link">deseo sexual femenino</a>. (Foto: Getty)
Aplicando una leve descarga en el tobillo -un punto erótico desconocido y secreto-, se activa el deseo sexual femenino. (Foto: Getty)

El chispazo sexual, ¿la solución ‘natural’ contra la falta de deseo femenino? De momento no es más que un experimento, pero podría ser el remedio para el Trastorno del deseo sexual hipoactivo femenino (TDSH), una disfunción sexual a la que tendrán que enfrentarse (en algún momento de su vida) un 40 por ciento de las mujeres, según la Clínica Mayo.

Una vez diagnosticado, este trastorno -que se caracteriza por una falta de deseo y fantasías sexuales que causan cambios de humor, aflicción y angustia- puede ser tratado de múltiples maneras: cambios en los hábitos de vida, tratamiento o terapia psicológica y hormonal y, en ocasiones, tratamientos farmacológicos, como la llamada “Viagra femenina”.

Sin embargo, un grupo de investigadores de la Universidad de Minchigan (EE.UU) ha descubierto un nervio situado en los tobillos de las mujeres que resulta clave para aumentar su deseo sexual. Se llama nervio tibial y aunque va desde la planta de los pies hasta la parte inferior de la columna vertebral, el tobillo es su parte más accesible.

Los expertos señalan que el 40 por ciento de las mujeres que sufren problemas sexuales jamás pide ayuda. (Foto: Getty)
Los expertos señalan que el 40 por ciento de las mujeres que sufren problemas sexuales jamás pide ayuda. (Foto: Getty)

Al parecer, si la mujer recibe una pequeña descarga eléctrica en ese punto experimenta una sensación de hormigueo y un incremento del flujo sanguíneo en la zona. Dicho así la verdad es que suena bastante mal, ¿verdad? En realidad se trata de provocar una leve estimulación nerviosa desde el pie mediante un dispositivo que envía dichas señales eléctricas desde una aguja insertada en el tobillo de la mujer.

Según revela Tim Bruns al Confidencial, el experto en ingeniería biomédica que dirige la investigación: “este descubrimiento podría cambiar la vida sexual de las mujeres que sufren esta disfunción sexual”. En Estados Unidos se estima que entre el 10 y el 28 por ciento de las mujeres adultas tienen trastorno de la excitación.

Lo curioso es que el hallazgo fue totalmente casual, ya que, en realidad, los científicos estaban realizando un experimiento para tratar a unas pacientes con problemas de vejiga cuando, sin esperarlo, ellas mismas aseguraron que su vida sexual había mejorado. Según publicó el Journal Sexual Medicine, tres de cada cuatro experimentaron mejoras significativas.

Tanto lío con los pies y resulta que <span class="st">el erotismo arranca en el tobillo</span>. (Foto: Getty)
Tanto lío con los pies y resulta que el erotismo arranca en el tobillo. (Foto: Getty)

Los autores creen que esa mejoría se debe a que el nervio tibial está en contacto con los nervios de la pelvis, y a su vez, estos conducen a la médula espinal. El aumento en el suministro de sangre que se produciría justo después de estimular el nervio es parecido al que experimentan los hombres que toman la pastilla azul. De ahí que se diga que este tratamiento actúa como una Viagra natural.

Por lo tanto, un ‘golpe’ en el tobillo puede aumentar el flujo de sangre a un área más íntima, creando el mismo efecto que una noche de pasión. Pero, seamos cautos; a pesar de que, según los informes, el dispositivo crea un hormigueo placentero, existen dudas acerca de cuán práctico es ya que la aguja debe permanecer en el lugar durante el acto sexual (¡Puf, puf!).

Por el momento, los mismos investigadores están realizando un estudio con 30 mujeres voluntarias (durante tres meses) que padecen el llamado trastorno de excitación genital. Si todo sale como debería este podría ser el remedio para disfrutar plenamente de la sexualidad sin tener que tomar fármacos.

¿Has recibido (o dado) placer estimulando los tobillos a una mujer? ¿Crees que es posible que una terapia como esta haga desaparecer una disfunción sexual?

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