Los productos bajos en grasas y en calorías no engordan, ¿seguro?

Expertos desmienten que estos productos conduzcan a una menor ganancia de peso

No te vuelvas loca con las etiquetas, deja de contar calorías y pásate a una alimentación fresca y natural. (Foto: Getty Images)

Sin embargo, las grasas (buenas) sí que te ayudan a adelgazar y reducen los problemas cardíacos. De manera que, según esta teoría, la dieta mediterránea, rica en grasas saludables como las que aportan el aceite de oliva y los frutos secos (especialmente las nueces), no genera aumento de peso.

Es más, esta grasa vegetal podría ayudarte a adelgazar. Así lo confirman los resultados del estudio PREDIMED (Prevención con Dieta Mediterránea), uno de los mayores trabajos clínicos de nutrición llevados a cabo en el mundo.

Dichos resultados aportan una evidencia científica de primer nivel: que las dietas ricas en grasas vegetales no producen aumento de peso o adiposidad visceral y, de hecho, el grupo de los frutos secos, en los que predominan las nueces, registró menor incremento de la circunferencia de la cintura.

Escoge bien las grasas que ingieres, de ello depende tu salud y tu peso. (Foto: Getty Images)

Además, seguir una dieta mediterránea, basada en el aceite de oliva extra y enriquecida con 30 gramos de frutos secos (la mitad de ellos nueces), ayuda a prevenir enfermedades cardiovasculares.

En concreto reduce en un 30 por ciento el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares y, especialmente, en un 49 por ciento la posibilidad de sufrir un ictus o accidente vascular cerebral.

En la investigación, publicada en The New England Journal of Medicine, los 7.447 participantes fueron asignados al azar a tres dietas. Dos de ellas eran dietas mediterráneas, ricas en grasa vegetal, una suplementada con cinco cucharadas de aceite de oliva virgen extra (50 ml al día), y otra con frutos secos, la mitad nueces (30 gr/día de avellanas, nueces y almendras). El tercer grupo fue asignado a la dieta convencional recomendada para la prevención cardiovascular, una dieta baja en todo tipo de grasas.

A la hora de cocinar, presta atención a la materia prima y al resto de ingrediente que estás usando. (Foto: Getty Images)

A los cinco años ya se observó una reducción del 30 por ciento del riesgo de sufrir eventos cardiovasculares, “lo que muchos fármacos no consiguen”, señala el Dr Ramón Estruch, coordinador del programa de nutrición del Centro de Investigación Biomédica en Red‐Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERobn) y del estudio, que ha contado con más de 200 investigadores.

El grupo que siguió la dieta mediterránea enriquecida con aceite de oliva fue el que mayor reducción de peso registró (0,88 kg), seguido por la dieta baja en grasas (0,60 kg) y el grupo de frutos secos (0,40 kg).

También se observó un aumento en la circunferencia de la cintura en los tres grupos, con menores incrementos registrados en el grupo de la dieta con nueces (-0,94 cm) con respecto al grupo de la dieta con aceite de oliva y a la dieta baja en grasas.

Con este estudio se acumulan las pruebas científicas que sugieren que el contenido total de grasa no es una medida útil de los daños o beneficios de los alimentos, sino que el énfasis debe estar en comer más calorías procedentes de frutas, frutos secos, verduras, legumbres, pescado, yogur, aceites vegetales ricos en fenoles (aceite de oliva virgen extra) y granos integrales mínimamente procesados.

Por el contrario, es aconsejable consumir un menor número de calorías procedentes de alimentos altamente procesados ricos en almidón, azúcar, sal o grasas trans. Las grasas vegetales, como el aceite de oliva o las que se encuentran en los frutos secos, son más sanas que las grasas animales que contiene la carne y los productos cárnicos procesados.

Calorías ‘saludables’

Además, los expertos insisten en que es hora de fijar pautas dietéticas que destierren límites arbitrarios obsoletos sobre el consumo total de grasa.

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Es hora de dejar atrás las advertencias y avisos centrados en contar calorías para recomendar opciones más ricas en grasas saludables. (Foto: Getty Images)

Tomar frutos secos, aceites vegetales ricos en fenoles (aceite de oliva virgen extra), yogur e incluso tal vez queso. Aseguran que debemos abandonar el mito de que los productos bajos en grasas y los bajos en calorías conducen a una menor ganancia de peso”.

“En relación con los frutos secos en general y las nueces en particular, hay numerosas evidencias de estudios epidemiológicos y clínicos sobre el hecho de que su consumo podría ayudar a perder peso si se añaden a dietas hipocalóricas en pacientes con sobrepeso u obesidad”, asegura el Dr. Emilio Ros, coautory coordinador de la intervención nutricional en el estudio.

“Además, en otros estudios derivados del PREDIMED ya se había observado que la dieta mediterránea suplementada con frutos secos se asociaba a menor incremento o incluso a una reducción de la circunferencia de cintura en comparación con la dieta mediterránea suplementada con aceite de oliva y con la dieta control”, añade el experto.

En definitiva, “uno puede hacer dieta mediterránea con aceite de oliva y frutos secos sin tener miedo a engordar. Se tenía la idea de que a mayor consumo de grasas, más contenido energético, más calorías y más riesgo de engordar; pero este estudio demuestra que no todas las grasas son iguales”, concluye el investigador, de la Universidad de Barcelona. “Incluso tomando más calorías se pierde más peso” .

Vida activa y mucho ‘color’ en tu plato (el que proporcionan las verduras y las frutas), la clave de una cintura sin michelines. (Foto: Getty Images)

Si te preguntas cómo es posible tal cosa, esta es la respuesta: consumir frutos secos provoca un ‘efecto de saciedad’ que hace se coman porciones menores de otro alimentos en las siguientes comidas.

Eso sí, según apunta el experto, conviene que “el aceite sea mejor crudo y que los frutos secos se consuman en la comida, por la interacción con otros alimentos en los intestinos y por las sinergias que produce la acción de la fibra en la digestión de los alimentos".

La menor biodisponibilidad de la energía (grasa) de los frutos secos, por estar la grasa contenida en membranas celulares de digestión parcial en el intestino humano, y la mayor oxidación de las grasas insaturadas de estos alimentos, para producir energía más que para almacenarla, son otros factores que explican el poder ‘adelgazante’ de estas grasas saludables.

La obesidad es un factor de riesgo clave en el desarrollo de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, algunos tipos de cáncer y trastornos músculo‐ esqueléticos. La recomendación estándar para la prevención y el tratamiento de la obesidad es seguir una dieta baja en grasas y el aumento de la actividad física, y muchas organizaciones de salud como la OMS recomienda que las grasas no aporten más de un 30 por ciento de la ingesta total de energía.

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