¿Pueden llegar a EEUU los misiles iraníes usados para atacar bases en Irak?

El lanzamiento de una docena de misiles desde Irán en contra de dos bases estadounidenses en Irak ha consternado a la opinión pública mundial y encendido los temores de que una guerra abierta entre Washington y Teherán podría arder con enormes pérdidas humanas para ambas partes y con severas ramificaciones por todo el Medio Oriente.

Misiles tierra-tierra de Irán son mostrados publicameente por la Guardia Revolucionaria iraní en 2019, durante los actos del 40 aniversario de la Revolución Islámica en Irán. (AP Photo/Vahid Salemi, File)

Una de las grandes interrogantes de muchas personas después del ataque iraní con misiles balísticos, lanzados desde su propio territorio contra bases militares conjuntas de Estados Unidos e Irak, es cuáles son las capacidades militares de Irán, qué otros objetivos podría atacar en caso de que la crisis se ampliara a una conflagración mayor y, en contrapartida, cuál sería la reacción estadounidense ante ello.

En el segundo de los casos, hasta el momento Washington se ha abstenido de responder y el presidente Donald Trump no ha revelado públicamente cuál será la línea de acción de Estados Unidos. Eso ha creado cierta esperanza de que la crisis podría no ir más allá, sobre todo porque no se han reportado hasta ahora que el ataque iraní haya producido bajas estadounidenses.

Mapa de Irak y de Irán y cronología de la escalada armada entre Estados Unidos e Irán

Todo ello es con todo muy incierto y volátil y el gobierno de Estados Unidos podría lanzar nuevas represalias en las próximas horas o días.

Irán, en ese supuesto, podría nuevamente responder violentamente.

Con todo, si bien las fuerzas armadas iraníes son numerosas y poderosas, no cuentan con la capacidad de atacar directamente territorio estadounidense. Sus misiles balísticos no tienen el alcance para llegar a Estados Unidos y tampoco posee armas nucleares, si bien ha reactivado su programa de enriquecimiento de uranio y podría, en el futuro, hacerse de un arsenal atómico.

Líder supremo de Irán, Ayatollah Ali Khamenei este 08 de enero de 2020. (Photo by Iranian Supreme Leader Press Office / Handout/Anadolu Agency via Getty Images)

Por ello, en el supuesto de que el conflicto escalara es improbable que toque territorio estadounidense, al menos en lo relacionado a las hostilidades directas. Analistas señalan que en ese escenario, Irán podría atacar, con su propio ejército o con milicias leales que posee en países en la región (Irak, Siria, Líbano y Yemen, entre ellos) instalaciones e intereses estadounidenses y de sus aliados en Medio Oriente.

Otros objetivos

Se afirma que Israel, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos podrían ser blancos de ataques iraníes en ese escenario, al igual que las posiciones estadounidenses en Irak. Eso es en sí muy ominoso, con el espectro de que se desencadene una conflagración cruda de índole regional en Medio Oriente que desestabilizaría la de por sí volátil y violenta región y pondría, por añadidura, de cabeza el mercado del petróleo.

Eso no significa que Irán, sus milicias y sus simpatizantes no tienen capacidad para atacar objetivos estadounidenses, incluso dentro de Estados Unidos o en Europa. Actividades como sabotajes, secuestros y ataques terroristas podrían tener lugar, ya sea por acción directa de Irán o de grupos afines, que incluso podrían actuar unilateralmente.

Iraníes lamentan el asesinato del general Soleimani. (Photo by ATTA KENARE / AFP) (Photo by ATTA KENARE/AFP via Getty Images)

No hay certidumbre de que eso sucederá y es de esperar que no suceda. La cordura y el impulso hacia la distensión y la paz deben prevalecer en este escenario, pues ninguno de los dos países realmente ganaría en una conflagración frontal. Una guerra directa sería inmensamente letal y destructiva, opacaría a la de Irak y Afganistán y dejaría una cauda de muerte, dolor y devastación enorme e indeseable. Y un escalamiento indirecto causaría igualmente enorme desasosiego y víctimas.

Todo ello debe evitarse.

Así, el mundo está a la espera de cuál será la reacción de Estados Unidos tras el ataque con misiles iraníes y qué hará, por su parte, el gobierno iraní. La percepción de que Irán habría lanzado ese ataque como una demostración severa pero dirigiendo sus misiles de modo que no provocaran bajas mayores y sin afectar a los militares estadounidenses sugiere, de ser cierta, de que Irán no querría llevar el asunto más allá de su represali por el asesinato de su general Qasem Soleimani, abatido hace unos días por un ataque con drones estadounidenses.

En contrapartida, se ha dicho que las fuerzas armadas estadounidenses habrían tenido tiempo para detectar los misiles e instruido a sus militares para cubrirse ante ellos, logrando de ese modo evitar o minimizar sus pérdidas.

Trump ha dicho que este miércoles por la mañana se dirigirá a los estadounidenses para abordar el tema de la crisis con Irán. El presidente ha tenido, como es su costumbre, un lenguaje corrosivo en contra del régimen iraní pero dado que, en realidad, a  Estados Unidos no le conviene ni estaría preparado para librar una guerra abierta con Irán, lo pertinente sería que Trump no emprendiera mayores ataques y, en cambio, buscara modos de abrir canales de negociación con Irán.

El escenario contrario, una agudización de la tensión y nuevos ataques, es indeseable y cargado de incertidumbre. Y aunque en principio Irán no contaría con capacidad de atacar con misiles u otras fuerzas militares directamente territorio de Estados Unidos, sí podrían desatarse atentados y ataques, por agentes iraníes, milicias leales o incluso grupos independientes oportunistas, que podrían causar destrucción en contra de los estadounidenses.

Evitar una guerra y mayor violencia es imperativo y en ello el mundo se encuentra actualmente en vilo.