Los colores de las pistas la base esta en el verde

Esther Bedia Alonso

Seguramente uno de los motivos que pueden echar atrás a muchos tímidos a la hora de animarse a probar con el esquí es no entender sus códigos, su vocabulario. Da la sensación que estas vacaciones de Semana Santa aún se podrá esquiar en la mayor parte de las estaciones de la península, así que quizás no sea tarde para animarse.

Uno de los códigos típicos de las estaciones a los que hacer frente nada más llegar es el de los colores de las estaciones.  En realidad, valdría con saber que las pistas se clasifican por colores en función de su nivel de dificultad: verde, azul, rojo y negro, de menor a mayor exigencia, dejando aparte los itinerarios ‘fuera de pista’, muy populares últimamente.

Sin embargo, como todo en la vida, esta clasificación tiene sus matices y su letra pequeña que conviene repasar. Por ejemplo, y por empezar por las pistas verdes, son de recomendado paso para todo aquel que se inicia. “Conviene afianzarse bien en las pistas verdes, para que luego el avance en las azules sea mayor”, explica Francisco Domingo, director de la escuela de esquí de Aramón.

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Este experto recomienda permanecer en estas pistas hasta que se aprenda a hacer giros en cuña y utilizarlas para aprender a dar los primeros pasos a la hora de ponerse los esquíes y evitar riesgos. Tienen unas ligeras pendientes que no superan el 3% y suele haber en ellas muchos esquiadores, muchos de ellos niños. Muchas veces las estaciones montan en estas pistas pequeños slaloms (banderas para que pasen) o bañeras para que le resulte más divertida la estancia al público infantil. 

Respecto a las pistas azules, el siguiente paso, tienen una pendiente de un porcentaje mayor, que depende en muchos casos de la longitud. Es el tipo de pista destinado a que los esquiadores aprendan a girar en paralelo, aunque sabiendo girar solo en cuña también se puede llegar a bajar hasta por una roja. Se considera que un esquiador puede pasar a la azul cuando baja con confianza por la verde.

El salto es más grande de una pista verde a una azul, que de una azul a una roja”, señala Francisco Domingo. Las azules han de ser, en teoría, pistas cómodas y anchas y suelen ser las más pobladas.

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El director de la escuela de Aramón explica que en las pistas azules suele haber jóvenes que están empezando y, aun así, se meten en las pistas azules porque son autodidactas, más osados y también porque les puede parecer ridículo estar en una pista verde, “pero al final terminan en las verdes. Todo esquiador tiene que empezar en la pista verde. Un esquiador que dé una clase en una pista verde, si sigue todo el día, al final de la jornada puede acabar en una azul”.

Respecto a las pistas rojas y negras, las primeras están destinadas a continuar con el perfeccionamiento y las segundas a expertos. Abundan menos. De hecho en las estaciones pequeñas no suele haber pistas negras. Estas últimas se distinguen por tener una gran pendiente, por ser muy estrechas o por tener una zona un tanto peligrosa con barrancos, pinos.

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En estos itinerarios se recomienda ir con mucha seguridad, porque hay riesgo de salirse de la pista. Por último, respecto a los itinerarios ‘fuera de pista’ se recomienda ir con un guía que conozca la zona, porque puede ser fácil perderse.

Las estaciones grandes suelen tener estos itinerarios. Son los preferidos por quienes buscan nuevos retos fuera de los itinerarios de las pistas. Todo un mundo de matices en el que adentrarse eso sí, desde el verde en adelante.

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