Los asesores de Obama niegan haber dejado notas desagradables al salir de la Casa Blanca en 2017

Los expupilos del gobierno de Obama han reaccionado con incredulidad e indignación ante un reclamo de la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Stephanie Grisham, que los funcionarios entrantes del gobierno de Trump encontraron notas con insultos que les dejaron en sus oficinas.

“Les diré algo, llegamos a la Casa Blanca”, dijo Grisham durante una entrevista a una radio local el martes por la mañana, según informó Abby Phillip de la CNN. “Todas las oficinas estaban repletas de libros de Obama y había notas atrás con frases como ‘Fracasarán’, ‘no lo van a lograr’”. 

No dio más detalles sobre a qué se refería con “libros de Obama”.

En los casi tres años transcurridos desde la transición presidencial, ningún funcionario del gobierno de Trump mencionó las notas ni tomó ninguna foto que pudiera respaldar la acusación de Grisham.

“Esta es otra mentira descarada”, escribió Susan Rice, quien trabajó como asesora de seguridad nacional. 

En declaraciones a NBC News en respuesta al tuit de Rice, aclaró su afirmación y dijo que no quería sugerir que dejaron notas en todas las oficinas de la Casa Blanca, solo en la zona de prensa.

“No estoy seguro de dónde estaba su oficina y ciertamente no estaba insinuando que todas las oficinas tuvieran ese problema”, escribió Grisham en referencia a la oficina de Rice. “De hecho, en el Ala Este habían dejado una nota bonita para mí. Estaba hablando concretamente de nuestra experiencia en la oficina de prensa inferior, en ningún otro lugar. ¡No sé por qué todo el mundo está tan sensible!”.

Otros funcionarios que trabajaron en el gobierno de Obama discutieron fuertemente las afirmaciones de Grisham en Twitter.

“100 % falso”, escribió Liz Allen, quien trabajó como subdirectora de comunicación. “Dejé una nota en la que le deseaba buena suerte sirviendo al pueblo estadounidense y poniendo mis medios a su disposición”.

“Es una mentira”, escribió Ben Rhodes, ex asesor de política exterior de Obama. “Si ocurrió eso, tampoco creo que el equipo completo de Trump hubiera esperado tres años para decírnoslo. Es triste ver que la secretaria de prensa de la Casa Blanca haya caído tan bajo”. 

“Yo estuve allí”, escribió Daniel Jacobson, quien trabajó en la oficina legal de la Casa Blanca. “Es una mentira completa y absoluta”. Todo lo contrario: “les dejamos libros para intentar ayudar tanto como se pudiera con la transición”.

La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Stephanie Grisham (Foto: Andrew Harnik / AP).

Desde que asumió el cargo, el presidente Trump se ha quejado con frecuencia sobre el “desastre” que heredó de su predecesor, pero refiriéndose generalmente a la política nacional e internacional, no a las condiciones en las que estaban las oficinas en la Casa Blanca.

Un informe de la Oficina de Contabilidad General de 2002 concluyó que los funcionarios salientes del gobierno de Clinton habían causado daños valorados entre 13 000 y 14 000 dólares a las oficinas de la Casa Blanca antes de la investidura de George W. Bush, lo cual incluyó eliminar las teclas “W” de los teclados.

Grisham fue nombrada secretaria de prensa este verano y fue trasladada desde la oficina de la primera dama tras una sucesión de errores. Grisham proporcionó información falsa en 2018 acerca de una polémica chaqueta usada por la primera dama Melania Trump y se expresó erróneamente el día de la visita de Trump a Escocia en 2016, que según ella tuvo lugar antes de la votación sobre la resolución del Brexit, pero que en realidad ocurrió un día más tarde. La predecesora de Grisham, Sarah Huckabee Sanders, fue señalada en el informe del fiscal especial Robert Mueller por haber mentido sobre el despido del director del FBI, James Comey. El predecesor de Sanders, Sean Spicer, proporcionó información contradictoria sobre la rescisión del contrato de Comey en mayo de 2017.

Christopher Wilson