Los 7 detalles en los que tienes que fijarte para comprar el aguacate perfecto

El aguacate se ha convertido en un símbolo de los tiempos que corren: es el alimento de moda, es un representante aventajado de la nueva nutrición -en la que las grasas, si son buenas, ya no están demonizadas- y hasta un icono estético. En otras palabras, no hay nada más molón que el aguacate. Sin embargo, elegir un ejemplar en plenitud de facultades no siempre es sencillo y hay veces en las que nos acabamos trayendo a casa una pieza dura e incomible o demasiado madura. ¿Cómo elegirlo en la frutería? Estas siete pistas nos pueden ayudar.

Elegir el aguacate perfecto tiene truco. Foto: Pxhere.

El color no es indicativo de nada. No podemos guiarnos a la hora de elegir un aguacate por la tonalidad de su corteza, ya que esto solo nos está hablando de su variedad. En el caso de la hass, nos encontraremos con una piel rugosa y de tonalidad casi negra. Por su parte, la nowels tiene una corteza más suave y de un color más verdoso, por ejemplo.

La piel no debe tener demasiadas irregularidades. El aguacate es una fruta frágil, con un interior cremoso que es especialmente sensible a posibles golpes. Por eso, a la hora de elegir una pieza es conveniente fijarse en que la superficie no tenga hendiduras, cortes o muescas, lo que puede ser indicativo de que la fruta ha sufrido algún golpe en su traslado.

La textura de la piel del aguacate o el tallo nos pueden dar mucha información. Foto: Publicdomain pictures.

Aprieta el aguacate ligeramente. Es quizá uno de los métodos más infalibles para determinar la madurez o no de la pieza. Si la fruta no cede ante una ligera presión, es que está demasiado verde. Si cede un poquito, nos encontraremos con un aguacate en su punto óptimo. Ojo, porque si está demasiado blando y queda marcado el dedo incluso a través de la piel, estará ya pasado.

La zona del tallo, una chivata de primera. En uno de los extremos del aguacate, nos encontramos con un pequeño tallo que oculta una información de primera sobre el estado en el que se encuentra el aguacate. Si al retirarlo, vemos que el color que aparece es amarillo, estará demasiado verde. Si el tono es verde, estará en su punto óptimo. Finalmente, si la tonalidad es marrón, evítalo porque seguramente estará demasiado maduro.

Agítalo al lado del oído. Hazlo con cuidado de no dañar la fruta. Lo que buscamos aquí es detectar piezas excesivamente maduras. Si al moverlo, notamos que el hueso está separado del resto de la fruta, es que nos encontramos con un aguacate que va a estar pasado.

Sí, se puede madurar un aguacate en casa. Foto: MaxPixel.

Huélelo. Un aguacate que ya no está en su momento óptimo transmite un aroma poco agradable. Si aún no has podido detectar si está en su punto justo con los consejos anteriores, acércatelo a la nariz.

Si te lo llevas a casa y está verde… Si aún así, al llegar al hogar nos damos cuenta de que el aguacate que hemos elegido está demasiado verde y aún no está listo para comer, no te preocupes: hay trucos para madurarlo. Lo mejor es no meterlo en el frigorífico, ya que el frío frena el proceso de maduración. Si, en su lugar, lo envolvemos en papel de periódico y lo dejamos a temperatura ambiente, estaremos acelerando el proceso.