La vida de la villana de 'Pasión de Gavilanes' después de 10 cirugías y 16 quimioterapias

·7 min de lectura

Por Mike Medianoche.- La fiebre del revival llega al mundo del culebrón. Y es que en los últimos días hemos conocido que regresa Pasión de Gavilanes con una nueva etapa de las tramas que fueron originalmente estrenadas en el año 2003. Danna García (Norma), Mario Cimarro (Juan), Paola Rey (Jimena), Juan Alfonso Baptista (Reyes) y Natasha Klauss (Sarita) volverán a interpretar a las hermanas Elizondo y a los hermanos Reyes en estos nuevos Gavilanes, que no obstante tendrán sonadas ausencias. La más importante es la de Michel Brown: el personaje de Franco Reyes no estará presente pues la grabación coincidía con otro proyecto del actor. No se descarta, sin embargo, que tenga alguna aparición breve.

Tampoco se ha confirmado la presencia de algunos de los actores secundarios estelares de aquel entonces, como Dinora Rosales, a la que interpretaba Lorena Meritano. Y ante la curiosidad de saber qué fue de su vida desde que el furor gavilán desapareciera de nuestra parrilla, descubrí una historia de superación que nada tiene que ver con aquella imagen de villana de la ficción.

GUÍA | Los pasos que tienes que seguir para poder ver un post de Instagram no disponible por tus preferencias de privacidad

A sus 51 años, la actriz nacida en Argentina pero con doble nacionalidad colombiana ha continuado trabajando en series y telenovelas, y aunque no volvimos a verla en la pantalla española fue una de las protagonistas del remake latinoamericano de Mujeres desesperadas, titulado Amas de casa desesperadas emitido entre 2007 y 2008. De todos modos, y aunque no disfrute de un currículo repleto de proyectos televisivos, ella dedica sus redes sociales a apoyar campañas sobre una enfermedad que le ha tocado vivir en carne propia: el cáncer de pecho.

Lorena Meritano fue diagnosticada en 2014 justo cuando estaba viviendo una etapa plena, con trabajo, en pareja y realizando tratamientos in vitro en su intención de ser madre. Pero, como dijo en una entrevista para W Radio en 2018, "la película romántica pasó a ser de terror".

Tuvo que someterse a quimioterapia y varias cirugías, como la extirpación de sus ovarios y las dos mamas. En este caso, primero la izquierda y un año más tarde la derecha. En esos duros momentos, además, dio a conocer en sus redes sociales que su marido, el Míster Venezuela 1998 Ernesto Calzadilla, le había pedido el divorcio justo cuando ella estaba por viajar para someterse a esa segunda cirugía.

Su batalla duró nada menos que 4 años, pasando por 10 cirugías y 16 quimioterapias, descubriendo en su lucha que la enfermedad se había convertido en "un maestro de la paciencia". Ahora es más paciente, disfruta de lo que le gusta y abstenerse de lo que no. Con el paso del tiempo incluso comprendió a su exmarido y la separación. "El es una buerna persona que hizo lo que pudo", dijo. 

En su batalla se dio cuenta quiénes la querían de verdad, centrándose en el apoyo de sus amigos, familia y su fe para salir adelante. En 2019 dijo a un programa argentino que fue Dios quien la sostuvo cuando "todo se me acabó y no tenía ahorros, no tenía pareja, no tenía senos, no tenía cabello, no tenía salud y en un momento, no quería vivir tampoco" (Infobae). El haber sobrevivido le dio fuerzas para ser ella misma quien contara su experiencia, ser vocera de su propia batalla con la intención de apoyar a quienes pasen por lo mismo, pero también sensibilizar sobre la enfermedad.

Ya a finales de 2019 hizo públicas imágenes de su mastectomía en Instagram, exponiendo ante el mundo las cicatrices de su cuerpo y hace unos días, en el mes de la sensibilización internacional por el cáncer de mama, volvió a hacerlo. En una publicación en la misma red social, recordó al mundo su batalla con fotografías explícitas de su lucha: sin cabello, delgada, las cicatrices pero también de su recuperación gradual.

Y en esa recuperación entra uno de sus proyectos más personales. Un libro que publicó en 2019 sobre su experiencia titulado Sobreviviente. En sus páginas comparte su testimonio de resiliencia y lucha para acompañar y apoyar el proceso de otras personas, así como transmitir un mensaje esperanzador. Además, también sirve como biografía, confesando al lector que se fue de la casa de sus padres a los quince años para probar suerte como modelo, pasando por las dificultades que encontró en un mundo tan competitivo como la actuación.

Sin dudas una superviviente que tuvo que vivir el duro golpe del cáncer para renacer como activista y vocera por la concientización de la enfermedad. Incluso no tiene reparos en mostrar al mundo cómo "dibujó" sus cicatrices con tatuajes.

Pero volviendo a Pasión de Gavilanes y ahora que está recuperada, si Lorena no volviera a la historia en el revival sería muy comprensible. Y es que quizás no lo supieras, pero su personaje se ganó el odio de los fans por hacerle la vida imposible a una de las protagonistas, Norma Elizondo. Eso provocó que los seguidores de la telenovela la atacasen sin miramientos y hasta límites insospechados.

Tal y como ella relató hace ya tiempo, mientras grababa esta serie la gente la insultaba, no diferenciando su persona de su personaje. “Lo que lloré filmando Pasión de gavilanes, me decían cosas horribles en la calle. Mi papá me decía que era porque lo estaba haciendo bien para calmarme, recordaba la actriz, que no podía ir al supermercado o a un centro comercial sin que le dijesen barbaridades.

Aunque Pasión de Gavilanes se emitió entre 2003 y 2004, el odio del público hacia la actriz perduró en el tiempo. Tanto que en el año 2014, cuando dio a conocer su lucha contra el cáncer de pecho, y hubo gente tan desalmada como para escribirle en su Instagram que la maldad de su Dinora era la razón por la que había desarrollado la enfermedad.

Lamentablemente, interpretar a un villano en una serie de televisión que provoca pasiones como lo hizo esta novela puede acarrear un alto peaje. El odio generado en el espectador, fruto sin duda de una gran interpretación y el torbellino de emociones que provoca, como decía el padre de Meritano, puede durar mucho más tiempo del deseado. En España eso lo sabe bien Daniel Retuerta, quien fue Roque en El Internado, en Antena 3.

Con el paso de las temporadas se desveló que Roque era el traidor del grupo y que mató a su compañera Carolina (Ana de Armas). Aunque la serie se emitió en 2010, este mismo año Daniel Retuerta explicó que todavía le insultan a través de las redes sociales por lo malo que era su personaje.

En ocasiones, cuando el fanatismo se apodera del espectador no se respeta a nadie, sin importar si eres hombre o mujer, un niño o un anciano. Úrsula Corberó, conocida por su papel de Tokio en La casa de papel, comenzó como actriz siendo una cría y uno de sus primeros trabajos fue en una serie de TV3, cuando tenía 11 años. 

En ella mataba a su propio hermano por un asunto amoroso, y eso provocó que la gente se le acercase para reprenderle su mal comportamiento. “Una señora me dijo: ‘No hagas eso, eso no se le hace a un hermano. Eres muy mala’. Y yo tuve que explicarle que era actriz”, rememora Corberó, que se le quedó muy marcado aquel momento porque fue la primera vez que alguien la reconocía por la calle.

En el otro lado de la balanza podemos destacar a la veterana actriz Petra Martínez, doña Fina en La que se avecina. En una visita a Viva la vida en 2019 contó que los fans de la serie de Mirador de Montepinar no se tomaron bien su incorporación. “Me pusieron verde. No sabes lo que era aquello, Emmma, yo era una asquerosa”, le decía a Emma García, la presentadora.

Tanto le afectaba los ataques que llegó a hablar con el creador de la serie Alberto Caballero para irse. “Me van a matar un día por la calle”, vaticinaba. Sin embargo, en su caso de golpe y porrazo comenzó a caer en gracia, y los seguidores de LQSA se acercaban para alabarla. “No sé qué tiene este personaje de doña Fina, pero los piropos que ahora me echan son estupendos. La gente me pide fotos y besos”, decía como cierre.

A veces ni siquiera es necesario que un personaje se convierta en el villano oficial para ganarse insultos del respetable. Así podemos mencionar a Belén Rueda, quien participó en algunos capítulos de la serie Médico de familia, aquella ficción protagonizada por Emilio Aragón. Desde que empezó Médico el público quería que el doctor Nacho (Aragón) rehiciese su vida junto a su cuñada Alicia (Lydia Bosch), pero por el camino hubo algunas amigas especiales, como Clara, a la que interpretó Rueda.

“Todos querían que en Médico de familia se casase con Lydia Bosch, y entro yo y me insultaban por la calle porque pensaban que le iba a quitar el novio a Lydia Bosch”, contó Rueda a Bertín Osborne en una entrega de Mi casa es la tuya. La gente le decía cosas como “zorra, no te metas en su pareja” y ella tenía que recordar que todo es ficción, no la vida real.

En estos casos los actores no pueden más que alzar la cabeza por haber logrado que la gente se crea tu personaje. Como dijo Manuela Velasco, a quien atacaban por su personaje de Cristina Otegui en Velvet, “los insultos me violentaban, después entendí que esas reacciones eran producto de un buen trabajo”.

Más historias que puedan interesarte:

Nuestro objetivo es crear un lugar seguro y atractivo para que los usuarios puedan establecer conexiones en función de sus intereses y pasiones. A fin de mejorar la experiencia de nuestra comunidad, hemos suspendido los comentarios en artículos temporalmente