Lorena Castell o cómo el yoga puede ayudarte a empezar el día con energía

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Photo credit: Instagram @lorenacastell
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El yoga es una disciplina muy completa que nos permite trabajar tanto nuestro cuerpo como nuestra mente. Un dos en uno que nos viene genial para empezar el día con energía, ya que nos hace mantener una atención plena en el momento y desconectar de nuestras preocupaciones. Vamos, justamente lo que alguien con la vida tan ajetreada como Lorena Castell necesita.

Y es que la presentadora no para quieta: que si su colaboración diaria en Zapeando, que si espectáculos de teatro, que si su participación en la nueva edición de Masterchef Celebrity... Entre tanto movimiento, Lorena Castell también encuentra sus más que necesarios momentos para descansar y como bien nos ha compartido en su cuenta de Instagram, el yoga es su mejor aliado para ello.

La presentadora cuida mucho su cuerpo desde dentro, ya que sigue una dieta cetogénica e incluso nos confesaba haber copiado la receta de café con colágeno de Jennifer Aniston para una piel más firme. Pero también desde fuera, haciendo entrenamientos de fuerza y, como hemos podido comprobar hoy, yoga.

Ha empezado el día con una sesión de posturas invertidas al sol, una combinación de lo más revitalizante con la que recargar las pilas desde primera hora de la mañana. Si sueles practicar yoga pero no estás familiarizada con este tipo de posturas atenta, porque vamos a analizar todos sus beneficios y algunas de las mejores posturas para iniciarte en el arte de las asanas invertidas.

Beneficios de las posturas invertidas de yoga

No es que de repente a todas las yoguis del mundo les haya dado por ver el mundo al revés y ponerse cabeza abajo, sino que las posturas invertidas tienen muchísimos beneficios. La mayoría están relacionados con una mejor circulación, pero hay muchas más. Estas son algunas de las más llamativas:

  • Mejoran la circulación sanguínea y linfática

  • Proporcionan un flujo sanguíneo saludable y oxigenan las células del cerebro

  • Activan el corazón

  • Ayudan a mejorar la flexibilidad de la espalda y columna vertebral

  • Limpian los pulmones

  • Tonifican abdominales y piernas

Tres posturas invertidas fáciles para empezar

No, no todas las posturas invertidas implican hacer el pino ni ponernos boca a bajo y sostenernos con la cabeza. Al fin y al cabo se considera una postura invertida a toda aquella en la que la cabeza esté por debajo del corazón.

Es verdad que son las que más lucen en Instagram porque son muy bonitas estéticamente -también tienen muchos beneficios-, pero hay muchas posturas invertidas para principiantes con las que empezar a notar los beneficios de este tipo de posturas sin necesidad de pasar directamente al nivel extremo. Estas son algunas de las tres más fáciles:

Perro boca abajo

Photo credit: massimo colombo - Getty Images
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Cómo se hace: apoya tus manos y tus pies en el suelo a un metro y medio más o menos, apoyando bien las palmas de las manos en el suelo. Lleva tus caderas atrás y arriba, tratando que tus talones toquen siempre el suelo. La clave es pensar en estirar tu espalda y tus piernas al máximo, formando un triángulo.

Si ves que se te levantan los talones del suelo, prueba a acortar la distancia entre manos y pies.

Uttanasana

Cómo se hace: ponte de pie en la colchoneta con las piernas abiertas a la altura de las caderas. Haz una inhalación y al exhalar flexiona tu tronco hacia delante, llevando las manos hacia el suelo. Intenta que el tronco quede lo más pegado a los muslos que puedas, manteniendo siempre la espalda estirada.

Si no consigues mantener las piernas rectas no te preocupes: flexiónalas. Es cuestión de práctica que poco a poco ganes flexibilidad y puedas estirarlas.

Postura de Prasarita

Photo credit: massimo colombo - Getty Images
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Cómo se hace: colócate de pie con las piernas separadas, haz una inhalación y al exhalar flexiona tu tronco hacia delante (aprieta los cuádriceps y glúteos para ayudarte a bajar de forma controlada). Coloca tu mano derecha sobre el pie derecho y la izquierda sobre el izquierdo o, si lo prefieres, agárrate los tobillos. Concéntrate en respirar, relajar el cuello y los hombros y en estirar lo máximo posible.

Igual que veíamos en la anterior postura, si te cuesta mucho mantener las piernas estiradas no te preocupes y flexiónalas. Con la práctica cada vez te costará menos y podrás estirarlas.

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