Quién está detrás de los looks de 'Emily en París' de los que tanto se habla

Maria Aguirre
·3 min de lectura
Quién está detrás de los looks de 'Emily en París' de los que tanto se habla
Quién está detrás de los looks de 'Emily en París' de los que tanto se habla

Seguro que en las últimas semanas tú o alguien cercano a ti se ha enganchado al último gran estreno de Netflix, ‘Emily en París’. La serie vio la luz el pasado 2 de octubre pero, en solo un par de días, ya era lo más visto en nuestro país en la famosa plataforma audiovisual. Y no nos extraña si tenemos en cuenta que tiene todos los ingredientes para engancharnos a todos: una estrella de Hollywood como protagonista, el previsible guión de una canónica comedia romántica y un vestuario llamativo, todo ello con la ciudad francesa como telón de fondo.

No vamos a entrar en valorar la ficción desde el punto de vista audiovisual ni la historia en sí porque serían muchos los detalles la criticar -¿acaso resulta creíble que sea así el día a día de una chica de 22 años que trabaja en una agencia de comunicación y marketing en París?- pero sí que merece la pena que nos detengamos por un momento en los looks que aparecen en pantalla en cada fotograma.

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Still green to this whole Paris thing

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Detrás de cada uno de los estilismos de ‘Emily en París’ está Patricia Field, cuyo nombre es muy posible que te suene ya que ella tiene bastante culpa de que ‘Sexo en Nueva York’ terminara siendo una serie de culto para cualquier fashionista que se precie. Las faldas de tul , los “manolos”, el Fendi baguette y demás piezas icónicas que en su día lució Carrie Bradshaw, el inolvidable personaje de Sarah Jessica Parker, salieron de su imaginario como estilista, del mismo modo que hizo lo propio en la película ‘El diablo se viste de Prada’ y ahora se ha encargado de diseñar todo el vestuario de esta producción con Lily Collins a la cabeza.

El punto de partida era mostrar a una jefa francesa que presume de ese envidiable Je ne sais quoi que le hace estar perfecta aunque solo lleve una camisa blanca y un pantalón sastre negro frente a una joven estadounidense amante de la moda que tiene un armario repleto de exquisitas chaquetas de Chanel, bolsos de Marc Jacobs, abrigos de Kenzo, gorros de Kangol o vestidos de Christian Siriano -algo que, si te paras a pensar, sería impensable en el mundo real para una mujer con sus condiciones laborales-. Dos personajes antagónicos que lo son también por sus respectivos estilos que hacen que te identifiques más o menos con alguno de ellos.

Nada queda a la improvisación en lo que al vestuario se refiere. De hecho, hasta la carcasa del teléfono móvil -la cual simula una cámara fotográfica analógica- que lleva la buena de Emily se ha convertido en la más buscada en la actualidad.

Puede que la producción no entre en las quinielas de galardones a la mejor serie del año pero lo que sí está claro es que sus cuidados estilismos, aunque más propios de una producción de moda que de las calles de París, ya forman parte de la historia de la moda.

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