El relato de Lola deja en evidencia el odio online de España

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Por Jorge Rabazo.- Supervivientes 2021 encara su recta final. El programa de Telecinco vive ya sus últimas galas en Honduras antes de poner rumbo a España y proclamar vencedor a uno de los seis finalistas. Pero antes de ello, Tom y Lola pasaban en Tierra de nadie por el Puente de las emociones, en el que se tuvieron que enfrentar a los episodios más duros y emocionantes de sus vidas.

Y fue sin duda Lola la que vivió uno de los puentes más intensos de toda la historia del programa. La exconcursante de La isla de las tentaciones se rompió recordando algunas vivencias con su familia, en especial con su madre tras caer enferma, pero sobre todo al contar su experiencia a raíz de su polémico paso por el reality, que vino acompañado de una serie de críticas que le llevaron a caer en depresión.

Aquella chica que fue infiel en la isla y criticada por sus indecisiones, se abrió ante España dejando en eviencia el odio que pervive en las redes sociales y lo difícil que es gestionarlo y superarlo.

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Lola arrancó emocionándonos al hablar de que no supo estar al lado de su madre cuando enfermó de cáncer de mama, sino que "no estudiaba, iba con malas compañías" mientras tonteaba "con alguna" droga. "He llegado a pensar mucho en mi madre. Tenía a mi madre enferma en casa y no estuve. Era una niña y yo me creía la más listas de todas y dejaba a mi madre en casa sola con una peluca para irme a hacer el tonto en vez de acompañarla. No fui buena hija y es lo que más llevo en el corazón. Me gustaría volver atrás para que mi madre no volviera a pasar por eso", narró visiblemente emocionada.

Sin embargo, si hay algo que nos dejó helados, a nosotros y a los espectadores, fue su relato sobre el ciberacoso sufrido tras su paso por La isla de las tentaciones. No cabe duda de que el reality de Telecinco es uno de los más exitosos del panorama televisivo actual y, como tal, su ruido en redes sociales es apabullante. Y entre tanto comentario, los mensajes de odio y críticas se contaron por miles, lo que provocó que el paso de Lola por el programa terminara siendo una auténtica pesadilla.

A pesar de que conocimos a Lola en Mujeres y Hombres y Viceversa, programa en el que inició una relación con Diego, no fue hasta su paso por La isla de las tentaciones cuando la pareja saltó al foco mediático, en especial por las indecisiones de ella. Primero acercándose a uno de los solteros para luego arrepentirse y terminar siendo infiel con Carlos, el tentador que supuestamente estaba ligando con su amiga en la casa, Lucía. Y, por si no fuera poco, reencontrarse con su novio, pedirle perdón, prometerle que haría todo lo posible para recuperarlo y esa misma noche caer de nuevo en la tentación. Durante la emisión del programa, Lola se convertía en una de las figuras más criticadas en redes, aunque la experiencia le estaba sirviendo para darse cuenta de lo que tenía en su vida no era lo que deseaba.

"Me considero una persona fiel a su pareja, a sus amigos, a su familia sobre todo... pero traicioné la confianza de no solo una persona sino de toda mi familia y de mi moralidad. No me he sentido nunca orgullosa de lo que hice. Me refiero al otro reality. Fue una etapa en la que yo necesitaba sentirme mujer. Tenía la autoestima por los suelos, no me veía guapa, sexy, no sentía que pudiera hacer nada sin el reconocimiento de alguien. Siempre tenía que ser yo la de dar y no recibir. Me acostumbré a eso", explicó a Lara Álvarez.

"La traición me la hacía a mí misma; a mis padres, que les prometí que yendo allí no pasarían vergüenza conmigo;y a mi ex, que he pedido disculpas y está todo bien, pero también aquí decir que lo siento por haber destrozado la casa que teníamos", añadió después.

Sin embargo, mientras España veía el reality al haber sido grabado meses antes, ella buscaba recomponer su vida con nuevo novio y aquella infidelidad derivó en una oleada de odio a través de las redes sociales.

Se me machacó muchísimo. Caí en depresión. Estaba en terapia y mis padres no lo sabían. Me costó mucho salir de ese odio. Si no fuera por mi actual pareja, que me ayudó muchísimo y se comió todo, quizás no hubiera venido a Supervivientes, que es lo mejor que me ha pasado en la vida. Me dormía pensando que era mala persona" dijo visiblemente afectada.

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Pero lo más grave es que las críticas se tornaron en amenazas en varias ocasiones: “Recibía mensajes de que me querían pegar palizas, hacerme de todo, que no merecía la pena que siguiera viviendo, que tenía que suicidarme porque era lo peor... Llegué un punto en el que acabé creyéndomelo. Me creía que era la peor persona del mundo. Que merecía lo que me decían y todo el acoso".

Este acoso y derribo por parte de un sector de los espectadores de La isla de las tentaciones provocó una depresión en Lola de la que le ha costado mucho tiempo salir. Gracias a la terapia con una psicóloga y al apoyo de Iván, su actual pareja, Lola pudo empezar a vivir una nueva vida.

Sin embargo, este duro episodio debería hacernos reflexionar de hasta qué punto la libertad de expresión nos da derecho a vilipendiar a una joven solo por sus acciones en un reality que, por otro lado, su premisa consiste en poner a prueba el amor de unas parejas tentándolos con la traición. Esto es lo que buscan los espectadores en el programa, pero cuando se les da, los comentarios hacia los infieles suelen estar cargados de una moralidad que carece de sentido.

Con sus más y sus menos, Lola fue una chica de 20 años que vivió sin cortapisas una de las experiencias más importantes de su vida. Se mostró tal cual es, natural, dispuesta a todo, y naturalmente cometiendo los errores propios de la edad. Acudir a un programa y vivirlo de lleno no debería ser nunca una justificación para que cierto sector de los espectadores deseen a nadie la muerte.

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Tal y como explicó, la terapia le ha ayudado a salir de ese pozo. Quizás en parte a ello Lola ha conseguido en Supervivientes enamorar a la audiencia de una manera que no logró en La isla de las tentaciones. En el reality de aventuras hemos visto a una Lola más cercana, más segura de sí misma y más empática. Su paso por la isla del destierro, además, la han convertido en una de las mejores supervivientes de la edición y a buen seguro será una de las favoritas para hacerse con la victoria.

Pero que Lola ya esté mejor no debería hacernos olvidar el terrorífico relato narrado en este Puente de las emociones. La conclusión que se puede sacar de estas palabras pone de manifiesto los peligros del ciberacoso y la importancia de erradicarlo. Comentar un programa de televisión jamás debería traspasar algunas fronteras y, desde luego, las amenazas de muerte a una chica de 20 y pocos años nunca deberían verse. 

Este testimonio debería avergonzar a la comunidad de espectadores online que comentan los programas a través de las redes sociales desde ángulos de odio y lo que ocurre con sus personajes sin un atisbo de empatía. Reflexionemos para que en las redes se respire un mejor ambiente y que ciertos comentarios no obliguen a los futuros concursantes de La isla de las tentaciones a limitar su comportamiento para no recibir estas horribles críticas. Al final, todos perderíamos como espectadores.

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