Lola no está en condiciones para seguir en 'La isla de las tentaciones 3'

Teresa Aranguez
·8 min de lectura

Como espectadora de realities siento que a veces se nos olvida que sus participantes, mejores o peores, no dejan de ser personas que sienten y padecen. Las equivocaciones de Lola en La isla de las tentaciones 3 la han convertido en la diana de juicios de valor y críticas muy crueles, incluso dentro de su propia villa. La situación parece haberle sobrepasado y toca preguntarse si la novia de Diego será capaz de aguantar más presión. Su ataque de llanto y profunda culpabilidad por su tropezón con Carlos mostró su lado más vulnerable e inmaduro.

Más días en esta incómoda situación y Lola podría explotar como lo hizo Melyssa en la pasada edición. Por su propio bien mental quizás lo mejor sería abandonar el barco antes de que se hunda por completo.

Twitter.com/islatentaciones/; Mediaset
Twitter.com/islatentaciones/; Mediaset

Cuando uno se da un paseo por las redes y lee los comentarios dirigidos hacia Lola, la verdad es que sorprende, y no para bien. Es comprensible que ciertas actitudes generen reacciones negativas e incluso opiniones opuestas, pero de ahí a cargar sin piedad contra una persona porque haya cometido un error hay un largo trecho.

Que no se nos olvide que Lola es una chica de apenas 23 años (de los cuales tres y medio ha estado con Diego), que apenas empieza a vivir y experimentar cosas nuevas en esto de las relaciones personales. Que no ha dejado su zona de confort en mucho tiempo y se la está señalando como si hubiese cometido un crimen cuando lo único que ha hecho es tener dudas, mucha confusión y dejarse llevar. Se supone que para eso van a República Dominicana, a descubrir qué quieren y qué no. 

Este contenido no está disponible debido a tus preferencias de privacidad.
Actualiza tu configuración aquí para verlo.

Con esta reflexión no justifico los comportamientos de Lola, sencillamente no lo ha hecho bien. Pero verla destrozada en la gala de este jueves y días anteriores por un error que ni ella misma comprende, me parece de una doble cara tremenda. Primero porque quien esté libre de pecado que tire la primera piedra, y segundo, porque visto cómo era su relación con Diego y las carencias que tiene, era más que evidente que se podría dejar querer por algún soltero cariñoso.

¿Que lo ideal es no ser infiel y guardar respeto? Pues claro, la teoría moral nos la sabemos todos. Pero que nos suelten en una isla llena de tentaciones no solo físicas, sino también emocionales, y con 23 años... Nos llevaríamos más de una sorpresa. Desde que Lola empezó a tontear con Simone, su perfil en Instagram ha sido un desfile de insultos y ataques absolutamente injustificados

Este contenido no está disponible debido a tus preferencias de privacidad.
Actualiza tu configuración aquí para verlo.

Por sorprendente que parezca, los primeros en darle de lado y hacerle feos han sido sus compañeros de la villa. Esos mismos que están allí para tentar y ser tentados. Desde que la pillaran en la mentirijilla con Carlos (ella negó que hubo algo cuando estaba claro que sí), no se fían de ella. Las chicas cuchichean a sus espaldas, los chicos no le hacen ni caso y hasta Carlos se jactó de su noche ventilándola en la casa, pero todos la castigan a ella. 

Todo este panorama ha colocado a Lola en una situación anímica terrible. La culpa, el rechazo y el juicio general de aquellos que la rodean, junto a las imágenes de Diego besándose con otra, más la noción que tiene que enfrentarse a su pareja, han generado una olla a presión que pocos soportarían. Y el estado emocional de la concursante lo evidencia. Nadie le presta atención pero ella está pidiendo ayuda a gritos. Es la primera que ha reconocido que no sabe qué le pasa y que sus actos no son los correctos. Eso dice mucho y muy bien de ella, pero se ha topado con las espaldas de toda su villa. Solo Rubén, ese gran desacierto de esta edición, le ha prestado su hombro de consuelo.

Sus últimas apariciones, reflexiones y, sobre todo, su estado emocional empieza a ser preocupante. Además de no parar de llorar y autoflagelarse, tiembla de miedo cada vez que piensa en su encuentro con Diego. Lo ha estado temiendo desde que se le fue la cabeza con Carlos. Y llegó. Estaba pálida y casi inexpresiva. Si nos quedamos con lo superficial lo primero que a uno le viene a la cabeza es, 'tú te lo has buscado', pero cuando uno va más allá y recurre a la empatía, te das cuenta de que verdaderamente está arrepentida y eso es mucho más valioso que la supuesta perfección de algunas personas. 

De cierta forma Lola ha sido valiente al no reprimir sus sensaciones. Está claro que llegó a la isla llena de carencias de su pareja. Y no, no echamos toda la culpa a Diego, la relación es de dos, pero viendo los comentarios de Lola y las reacciones vengativas de Diego, sinceramente, se puede comprender que Lola se confundiera. Busca atención, cariño y afecto, y eso salta a la vista. Ella misma lo definió muy bien cuando empezó su tonteo con Simone. La dulzura del italiano la encandiló porque, según contó, Diego no tenía esas atenciones con ella. Luego intentó resolverlo diciendo que la cosa no era para tanto, que amaba a su chico y que no se imaginaba besando otros labios. La posibilidad de perder a su perro y una vida estructurada tiene más peso.

Este contenido no está disponible debido a tus preferencias de privacidad.
Actualiza tu configuración aquí para verlo.

En el último episodio se le encendieron todas las luces y Lola compartió algo muy inteligente con sus compañeras: a lo mejor no está tan enamorada como cree. Destrozada por el machaque psicológico al que está siendo sometida por los demás y por ella misma, reconoció que lo que pasó con Carlos en la cama es un indicio clave de que probablemente sus sentimientos por Diego no son los de antes. Puedes caer una vez, ¿pero dos? Así se lo planteó a sus compañeras que asintieron con la cabeza (y sin darle muchos ánimos).

Ese despertar también asomó en la hoguera de confrontación. Mientras él estaba muy entregado, ella no parecía tan entusiasmada. Estaba como un flan y triste, muy triste. Sabe lo que le viene encima con lo de Carlos, pero también le toca descubrir lo más importante: qué siente por su pareja. Diego, alias James Lover, ese hombre de hierro y cara inexpresiva no se lo pone fácil. Lo curioso y feo de todo esto es que el de Santander se ha ido de rositas con todo lo que ha hecho. Aunque ha recibido críticas ni de lejos ha sufrido el linchamiento de su chica. Él va de digno cuando se ha liado con Carla varias veces, ha tonteado con otras pretendientas y ha puesto a caer de un burro a Lola, mientras ella se flagela.

Sus ataques de llanto, soledad y culpa constante demuestran un estado emocional que nos lleva a cuestionar si estará realmente preparada para vivir el reality entregándose tanto como lo ha hecho. Da la sensación de que no. Que su inmadurez y naturalidad indecisa son una mina de oro para el programa, pero que evidencia que no estaba preparada para plantarse en este tipo de reality. Y no solo porque su relación llegaba a la isla casi rota, sino porque su falta de vivencias vitales la han llevado a vivir la experiencia como si estuviera en un Gran Hermano de colegio. Ella misma dijo que nunca había viajado, que hizo el pasaporte por primera vez para ir a República Dominicana, que su vida giraba en torno a quedarse en casa con Diego y casi no hacer planes juntos. Por eso, si recordamos su edad, la falta de experiencias vitales a sus 23 años y evidente inmadurez -que no es una crítica, sino una realidad por la que hemos pasado todos en diferentes etapas de nuestras vidas- la han llevado a desprenderse de las ataduras de la rutina para soltarse al máximo. Y ahora carga con unas consecuencias que esa propia inmadurez hace que sean más difíciles de sobrellevar.

En los últimos minutos del programa Lola no estaba en condiciones casi ni de tenerse en pie. Le toca afrontar su confesión y el futuro de su relación. Tiene toda la pinta de que se va a echar toda la culpa y Diego se va a crecer con su sufrimiento. O no, ojalá nos equivoquemos. Lo que no deberíamos pasar por alto es la importancia del saber pedir perdón a tiempo y reconocer los errores. Eso a veces es más admirable que el ir de Mr Right por la vida. Errar es de sabios y probablemente Lola salga compuesta y sin novio, pero saldrá con algo mejor, una lección aprendida. Si es que no le pasa factura antes. 

Más historias que te puedan interesar:

Imagen: Twitter.com/islatentaciones/; Mediaset