Lola Índigo me contagió sus lágrimas con su historia personal

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Lola Índigo no solo arrasa en el mundo de la música y las tendencias de Tik Tok. Así lo sentenció su paso por El Hormiguero en la noche del martes 10 de mayo haciendo al programa de Pablo Motos líder con un 16,2% de share y 2.357.000 de espectadores. Es más, según las agencias especializadas en audiencias, los datos alcanzan cifras de vértigo con más 5.3 millones de televidentes conectando en algún momento con la entrevista.

La cantante y bailarina pasó por el plató de Antena 3 para presentar Lola Índigo. La niña, el documental que estrena en Amazon Prime el 13 de mayo, conquistando al público con sus lágrimas y confesiones personales. Lola, o Mimi, nos emocionó con el orgullo genuino que siente consigo misma. Pero también con la honestidad transmitida al contar su historia de superación personal, al poner sobre la mesa los problemas alimenticios que sufrió a raíz de la presión por el físico que sentía en los castings de baile. Pero debo advertirles que esto no es nada. Que la emoción compartida no fue más que un mínimo aperitivo de lo que vivirán si deciden darle una oportunidad al documental.

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Tuve oportunidad de ver Lola Índigo. La niña antes de su estreno, viviendo una de las sorpresas más agradables del género documental en lo que llevamos de año. Porque no se trata de descubrir más de Lola, la cantante y bailarina que cautiva en el escenario con cada una de sus coreografías y se convierte en todo un torbellino visual con sus canciones. Sino de conocer a Mimi, la persona detrás del personaje. Una chica soñadora y valiente, que saltó al vacío por el afán de aprender y superarse.

Es cierto que los datos no mienten. Lola Índigo conquistó al público en su paso por El hormiguero a golpe de esa misma simpatía que transmite en cada entrevista y aparición televisiva, sin embargo, es tras haber visto el documental que noté que Pablo Motos se ceñía a un guion de preguntas sacadas literalmente de los datos más reveladores que ya plasma en la película de Amazon. Si, la cantante se dejó llevar en la entrevista y se sumó al formato pero, en realidad, sus declaraciones más interesantes y emotivas las hace en el documental, donde se explica y emociona más. Mucho más.

Y es que en Lola Índigo. La niña, repasa con lujo de detalles su niñez y pasión por el baile desde pequeña, mostrándonos lo mucho que se lanzó a la aventura a lo largo de su vida. En el documental no se deja nada en el tintero, exponiendo haber aprendido la crueldad que existe en la televisión a raíz de su paso por Fama, donde fue machacada constantemente por su trabajo hasta llegar a su expulsión. Habla también del viaje a China como bailarina con tan solo 20 años, trabajando en clubs, bailando y cantando por primera vez, rebuscándoselas para crear su propio espectáculo con una única meta en su cabeza: ahorrar para poder pagarse clases de baile en Los Angeles. Y así lo hizo. Trabajó, creó, experimentó y vivió al máximo, formando no solo su personalidad sino también su personaje, para volver a España como el torbellino musical que conocemos ahora.

No obstante, el rechazo en los castings por su físico la llevó por un camino de espinas, obsesionándose con su figura y perdiendo peso literalmente sin comer. Lo contó en El Hormiguero, pero es en el documental donde lo plasma al completo. Se trata de la primera vez que lo cuenta públicamente, revelando que en Los Angeles comenzó a obsesionarse y contar calorías, mientras las redes sociales alimentaban la distorsión en su mente con comentarios que aplaudían su delgadez como un canon de belleza correcto. Hasta que un día dijo basta.

Y ahí es donde encontramos el eslabón más emotivo del documental. Que no se trata de seguir sus pasos profesionales de manera cronológica, sino de conocer que al apostar en ella misma, su visión y proyecto como Lola Índigo, consiguió empoderar su cuerpo y mente.

En Lola Índigo. La niña conocemos a una artista que a pesar del éxito no ha perdido ni una pizca de humildad, emoción y ganas. Y es que el documental utiliza el concierto que dio en el Wizink Center de Madrid el 17 de julio de 2021 como punto de partida para mostrar la implicación personal que vierte en su carrera, en los bailes, las canciones, el vestuario, el escenario, y un largo etcétera, sin olvidar nunca la alegría de esta haciendo lo que le apasiona.

A pesar del stress, los momentos de tensión y nervios, vemos a una Mimi que se emociona con sus amigas de siempre, que se rodea de gente que la conoce de toda la vida, derramando lágrimas de orgullo y alegría a medida que cada sueño se va cumpliendo. Vemos a una artista que no da su carrera y éxito por sentados, sino que lo vive con la misma emoción y garra del primer día.

No soy fan de Lola Índigo, aunque sí me encuentro entre los usuarios que se quedan prendados a la magia que irradia en sus espectáculos, videos y bailes que arrasan en redes sociales. Sin embargo, a pesar de no seguir su carrera con el ahínco de un fan, supo ganarme con esta obra documental, emocionándome con sus anécdotas, sintiendo su emoción y lágrimas desde el otro lado de la pantalla. Porque en 80 minutos despliega una entrega personal abrumadora, conquistándote como el ser humano detrás del personaje famoso. Porque Mimi se abre de par en par y se lanza al vacío como hizo con cada proyecto. Esta vez, el más personal de todos: desnudando su historia al completo y, en el camino, se convierte en referente y ejemplo sobre la importancia de creer en uno mismo.

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