Y Lobo salió indemne: el mismo cuento de siempre

Teresa Aranguez
·8 min de lectura

Y colorín colorado, La isla de las tentaciones 3 se ha acabado. Un final del cuento no muy feliz que digamos en el que, una vez más, los 'malos' vuelven a irse de rositas. Que se lo pregunten si no a Lobo, quien después de ser desenmascarado con sus múltiples líos de faldas y tomaduras de pelo salió de allí casi, casi como la víctima de la historia. Por desgracia, Marina y Lucía tienen mucha culpa de ello. En vez de señalarle a él por su parte de culpa en la historia, las examigas se pasaron el debate atacándose entre ellas y haciéndose reproches como si no hubiera un mañana. ¿Acaso se les olvida que fue Isaac quien las hizo la trece catorce? 

Un espectáculo bastante dantesco que pone sobre la mesa ese machismo femenino que hace inocente al culpable. Lo siento chicas, pero esto es un suspenso en toda regla.

Imagen: Twitter.com/islatentaciones/; Mediaset
Imagen: Twitter.com/islatentaciones/; Mediaset

No sé vosotros pero yo contaba las horas para ver el debate final de La isla de las tentaciones 3. El pasado lunes nos quedamos a cuadros al confirmar la sospecha que siempre tuvimos: Lobo y Lucía se gustan. Y no solo eso, también lo materializaron. Manuel lanzó la bomba y a su ex no le quedó de otra que reconocerlo. Sí, se enrollaron. Marina, la novia y amiga traicionada, salía al ruedo destrozada para confirmar la ruptura y el engaño sufrido por partida doble. Con un panorama así, ¿cómo no íbamos a estar deseando escuchar al tercero en discordia?

Faltaba la versión de Isaac para hacer encajar todas las piezas de este puzle. Después de verle, sigo sin tener tan claro qué es exactamente lo que pasó. El que se comía las cámaras en la isla entró con la cabeza baja y sus explicaciones no fueron suficientes. Intentó dar su versión pero, al menos una servidora, quedó aún más confundida. Y parte de esa responsabilidad la tienen Lucía y Marina. Mientras él contaba su edulcorada versión de la realidad, ellas hacían caso omiso a lo que decía para enredarse en una pelea de lo más desagradable entre ellas. Que si tú, que si tú más, que si mala amiga, la culpa es tuya... Una situación desoladora que, como mujer, me dio bastante vergüenza ajena.

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Isaac supo sacar provecho de esta situación y hacerse aún más la víctima. Cuando por fin decidió explicarse dio su versión de color rosa. Tras romper con Marina y ya "soltero", decide estar con Lucía -pasan apenas dos días. Su inocente amiga en la isla le hacía más tilín de lo que él pensaba así que quiso resolver las dudas no una, sino dos veces, primero en Madrid y luego con un encuentro en Cádiz. A juzgar por su poca empatía con Lucia en esta noche de debate y sus palabras de 'la tengo mucho cariño', su encuentro le dio la respuesta que necesitaba y a otra cosa mariposa. En castellano, lo que llamamos un picaflor en toda regla que, según se destapó en el debate, también habría lanzado su aullido a Bela, a Nahia y Jennifer. 

Una actitud que todos recriminaron, menos Marina y Lucía. Parecía que la cosa no iba con él. Aunque la sevillana le expresó por encima su decepción, lo hizo en un tono de lo más sumiso y hasta se le escaparon sonrisas de quinceañera. Está enamorada, y eso se nota a la legua, pero eso no le da derecho a culpabilizar de todo a Lucía. No es justo. Desde fuera se percibía la rabia, hasta cierto punto comprensible, hacía la que había sido su amiga. Pero eso no exime de culpa al otro gran responsable de este caos, que es Isaac.

Y Lucía, tres cuartos de lo mismo. En su caso no puso ni un pero a su amor platónico en la isla. Le protegió hasta el último momento defendiéndole y diciendo que él siempre había respetado a Marina. Pobrecito, qué pena. Está loquita por él y no lo digo yo, lo dice su mirada que traspasa la pantalla. Ni siquiera el momento estrella en que Sandra Barneda y Nagore Robles destaparon que Isaac iba diciendo al equipo que tuvo algo con Lucía mientras aún estaba con Marina le hizo reaccionar. Parece que el de Barcelona confesó a varias personas que en una visita de él y su entonces novia a la gaditana se hicieron un Lola, Carlos y Lucía en la misma cama, esta vez dejando a Marina durmiendo.

Ambos lo negaron hasta la saciedad y ella, aunque se quedó tocada, no le recriminó ni pidió explicaciones de ningún tipo. La palabra de Lobo es religión. Le gusta demasiado y viene de un dolor muy grande con Manuel, así que no hubo reproches. No la defiendo, simplemente trato de entender lo incomprensible. Fue triste ver esa callada por respuesta. Parecía bloqueada, paralizada y sin saber por dónde tirar. Para ella la esperanza de tener algo más con Isaac sería más grande que todo lo que se dijo, al menos así lo sentimos desde fuera. 

Es tanto el sentimiento de Lucía y Marina por Lobo que prefirieron denigrarse como mujeres antes que poner en su sitio al responsable de semejante circo. Ellas se tiraban los trastos a la cabeza culpándose la una a la otra de lo mal que lo habían hecho, mientras el famoso 'papá' contemplaba el panorama desde las gradas sin decir ni pío. No solo no sacó la cara por ninguna, sino que no admitió en ningún momento su parte de culpa. Pero para eso estaba allí Barneda, para decirle todo lo que ellas dos no fueron capaces. "No te importa ninguna de ellas. Solo te importa ser el lobo, ¡aquí está Isaac!", le recriminó.

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Sandra nos representó. Eso es lo que hubiésemos querido ver de Marina y Lucía. Es comprensible que entre ellas haya enfado y nada vuelva a ser lo mismo, pero no pueden mirar a otro lado y convertir al Lobo en corderito. Más bien gallina, diría yo, pues al final agachó las orejas y dejó que dos mujeres se pelearan por él. Eso sí, horas después del feísimo espectáculo, el chico habló lo más grande en sus redes. Esta madrugada compartía en sus historias de Instagram su versión más extendida de los hechos. Todo lo que no habló en plató lo cascó en IG, pero dejando la puerta a más (¿querrá un Deluxe?). "Por fin se acaba y puedo hablar de todo", dijo tan campante. "Yo hice lo que sentía en todo momento. Para empezar, hablan de valores, yo cuando sentí una mínima duda dejé la relación que tenía y a partir de ese momento fue cuando decidí probar otra cosa, no como las personas que me critican que lo hicieron con pareja y delante de todo el mundo. Me dejé llevar por el corazón en todo momento, era algo que tenía que hacer", continuó.

Ahora resulta que es San Lobo. Que alguien le explique que lo de romper con alguien y estar con otras personas no es un delito, lo que nos confunde es que lo haga dos días después y con la mejor amiga de su novia. Y, sobre todo, que no sienta ni un ápice de tristeza ni desazón por todo lo sucedido. Si tanto ha querido a Marina como dice y tiene tanto cariño a Lucía, verlas tan devastadas tendría que hacerle pensar. No hubo ni un 'disculpa' ni 'lo siento por el daño causado'. Y aún así, ellas le defienden a capa y espada.

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Un circo que una, que es un poquito mal pensada, siente que tiene que ver con hacer publicidad al estreno de su primer single que ya ha anunciado en sus redes y que, por mi parte, no pienso promocionar. Sus ganas de tele parecen envidentes y ahora que las malas lenguas aseguran que se quedó sin ir a Supervivientes por saltarse los protocolos de la pandemia e irse de fiesta (ojo, eso es lo que dicen, no aseguramos que sea cierto), tocaría sacar provecho a lo que sea.

Lo que me genera más tristeza no es que este chico, como otros, busque fama y dinero fácil, a eso ya estamos acostumbrados, sino que dos mujeres como Marina y Lucía sean cómplices de ello. Ambas demostraron ser unas titanas con carácter, chicas aguerridas y con las ideas claras. Dejaron a sus parejas por razones varias y les cantaron las cuarenta cuando hubo que hacerlo. Salieron con la cabeza alta, siendo ejemplo de muchas cosas, cada una a su manera. Sin embargo, las dos han perdido su trono al dar pie a un comportamiento tan feo y desleal como el de Lobo.

Es muy probable que su juventud e inexperiencia sean las causantes de ese machismo femenino tan descarado del que hemos sido testigos. Ojalá cuando se vean sean conscientes de que esas no son las formas de acabar con esta lacra social. Que esta actitud nos sirva de lección a todos de lo que no debemos hacer.

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Fuente de la imagen: Twitter.com/islatentaciones/; Mediaset