¿Lo reconoces? 20 años después, el niño de La vida es bella es todo un guaperas

¿Quién no lloró con La vida es bella, la maravillosa película italiana en la que Roberto Benigni interpretaba a un padre judío que cuidaba de su adorable hijo Giosuè cuando ambos eran encerrados en un campo de concentración nazi? Y fue precisamente este niño, el pequeño Giorgio Cantarini, el que con su dulzura y espontaneidad conquistó a medio mundo y contribuyó a que en 1999 la película se alzara con tres Oscars: Mejor Actor, Mejor Película en Lengua Extranjera y Mejor Banda Sonora Original.

Pues bien, 20 años después, Giorgio ya no es ningún niño, ¡sino todo un hombre de 25 años! Este actor italiano ha desarrollado con un físico envidiable que hace las delicias de sus miles de seguidor@s en Instagram. Con él, ¡claro que la vida es bella!

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