Lo que yo viví como público del Benidorm Fest explica la sensación agridulce

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Por Mike Medianoche.- Desde adolescente he sido seguidor del Festival de Eurovisión, y recuerdo grabar con 14 años una gala de Televisión Española en la que se repasaba la historia del Festival y se presentaba el tema de aquel año, 1998: Qué voy a hacer sin ti. Año a año seguía los procesos de elección de los cantantes, y soñaba con asistir como público a uno de esos eventos, que tenían nombres un tanto trillados como Eurocación o Destino Eurovisión. Este año pude cumplir ese sueño y asistí como público al Benidorm Fest, tanto a sus semifinales como a su gran final… y la sensación que me ha dejado ha terminado por ser demasiado agridulce.

BENIDORM, ESPAÑA - 29 DE ENERO: Chanel Terrero celebra durante la rueda de prensa del ganador después del Benidorm Fest el 29 de enero de 2022 en Benidorm, España. El Benidorm Fest tuvo lugar los días 26, 27 y 29 de enero en Benidorm (Alicante). Este festival es la preselección española para Eurovisión 2022. (Foto de Manuel Queimadelos Alonso/Getty Images)
BENIDORM, ESPAÑA - 29 DE ENERO: Chanel Terrero celebra durante la rueda de prensa del ganador después del Benidorm Fest el 29 de enero de 2022 en Benidorm, España. El Benidorm Fest tuvo lugar los días 26, 27 y 29 de enero en Benidorm (Alicante). Este festival es la preselección española para Eurovisión 2022. (Foto de Manuel Queimadelos Alonso/Getty Images)

En principio estaba muy contento con cómo se estaban haciendo las cosas. Los temas elegidos eran bastante potentes, de estilos variados. Artistas noveles mezclados con otros emergentes o ya consagrados, y confiaba en el criterio del jurado y del público. El mejor de ellos representaría a España en Eurovisión, que se celebra el próximo mayo en Turín; una fantasía.

En la primera semifinal el Palacio de Deportes L'Illa de Benidorm se vino abajo con la actuación de Tanxungueiras. Más que con cualquier otro participante. Y no era para menos. Las tres gallegas pisaron el escenario con unas ganas enormes de comerse el mundo, de transmitir un mensaje de unión, poniendo toda su verdad en cada nota que entonaban en su gallego natal.

Cuando el jurado profesional las dejó fuera de la final saltaron las alarmas. Puso por delante de las gallegas, por ejemplo, a Azúcar Moreno, que ni había ofrecido una gran puesta en escena ni habían estado precisamente acertadas en el plano vocal. Y más chocó que la máxima puntuación fuese para Chanel, quien se había dejado la piel en el escenario, sí, pero con una propuesta que puede parecer ya vista, sobre todo, si eres eurofan. Las comparaciones con Eleni Foureira son inevitables y en el mejor de los sentidos, porque Chanel es una bestia del escenario como lo es la chipriota que quedó segunda en Eurovisión 2018.

Al revelar los puntos se había roto la magia del concurso, ya los cálculos no salían de cara a la final, las gallegas no podrían ganar el Benidorm Fest y representar a España en Turín salvo que hubiese un giro mágico (que no pasó). En un momento se multiplicó la indignación, esa que quedó patente con un abucheo que no pudo ocultarse a los espectadores de casa. Ese público que a través de sus mensajes y llamadas (y sus votos como jurado demoscópico) sí que había votado por Tanxugueiras como favoritas de la noche.

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En la segunda semifinal quien logró que el Palacio de Deportes temblase fue Rigoberta Bandini y su tema ‘Ay, mamá’. Todo el público coreaba su canción, y estrofas como la de “no sé por qué dan tanto miedo nuestras tetas, sin ellas no habría humanidad, no habría belleza” se tenían que oír en un radio de varios kilómetros. Si en lugar de medir su canción con éxito se hubiese hecho con uno de esos aparatos antiguos de televisión que medían el volumen de los aplausos, Rigoberta Bandini habría roto el cacharro y habría ido directamente a Turín, sin pasar por la final.

Durante toda la semana Benidorm estuvo acogiendo diferentes fiestas relacionadas con Eurovisión, aunque la más puntera fue la que el conocido portal Eurovision-Spain organizó de miércoles a sábado, y a la que tuve el gusto de asistir. Allí, tomando el pulso a los seguidores del Festival, Tanxugueiras y Rigoberta Bandini se repartían el pastel, quizá con la balanza inclinándose un poco más hacia la de ‘Ay, mamá’, que hacía a la gente corear más fuerte, con más ánimo.

Y llegó la gran final. Y aquello volvió a temblar con Tanxugueiras, pero más aún con Rigoberta Bandini. El resto de cantantes recibían sus buenos aplausos y vítores, por supuesto. Pero esas palmas no nacían de las tripas del respetable, tal como pasaba con las otras dos bandas, que llevaban himnos con mensajes muy interesantes. Tanto Tanxugueiras como Rigoberta Bandini partían de una base llena de verdad, son proyectos musicales sólidos (como también Rayden o Barry Brava) que saben qué es lo que quieren encima de un escenario.

Sin embargo, llegaron las votaciones y la historia se repitió. El jurado profesional, cuyo voto valía la mitad, apostaron sus fichas por Chanel, seguida de Rigoberta, mientras que a las gallegas las hacían de menos. No se entendía que cinco personas pensasen de manera tan diferente a todo un estadio lleno. Parecía muy injusto, y más injusto resultó que de nuevo en las votaciones del público las favoritas fuesen Tanxugueiras, seguidas de Rigoberta Bandini, y que la ganadora sea, según las bases, Chanel. Que, vuelvo a decir, es una artista como la copa de un pino, pero no es lo que se sentía que debía ganar en el ambiente eurovisivo vivido en Benidorm. No es lo que hacía enloquecer a la gente. Ese jurado estaba en otra onda. Porque si no tampoco se entiende, por ejemplo, que esos mismos profesionales en la segunda semifinal se valorase tan bien a Marta Sango (cuya canción adoro y me parece un temazo), pero que tuvo varios fallos vocales de importancia en su directo.

Deseo que Chanel tenga una gran trayectoria, que defienda su tema Slow-Mo con el que ha ganado el Benidorm Fest con toda la garra que tiene. Quiero que España lo pete en Eurovisión. Pero no dejo de pensar que, por mucho que las bases del sistema de votaciones estuviera clara desde un principio dando mayor porcentaje a ese jurado de cinco personas por sobre toda España, queda la espinilla dudosa de que se han hecho las cosas regular. De que el público no ha tenido el voto que esperaba y que el slogan promocional del certamen, ‘El festival que tú quieres’, no lo era tanto cuando el sentimiento popular en las calles era otro y cuando las artistas más votadas del público no han ganado, sino que ha sido quien el jurado ha decidido.

Esto, al final, solo multiplica la sensación de que el pescado ya estaba vendido y que Chanel iba a ir a Eurovisión sí o sí. Porque con una propuesta como la suya, de letra fácil y en spanglish, hay que dar menos explicaciones que con una canción que habla de las tetas o que defiende las lenguas cooficiales de España.

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