Lo que les pasa a los jóvenes que toman bebidas energéticas

Mónica De Haro

Alteraciones cardiovasculares, insomnio, nerviosismo y falta de coordinación motora. Son algunos de los riesgos que conlleva su consumo para la salud, sobre todo entre la gente joven

La ingesta semanal de bebidas para deportistas y energéticas entre los adolescentes se asocia significativamente con un mayor consumo de otras bebidas con azúcar, tabaquismo y un alto uso de la televisión o los videojuegos. (Foto: Getty)
La ingesta semanal de bebidas para deportistas y energéticas entre los adolescentes se asocia significativamente con un mayor consumo de otras bebidas con azúcar, tabaquismo y un alto uso de la televisión o los videojuegos. (Foto: Getty)

El consumo de bebibas energéticas se ha triplicado entre los adolescentes en los últimos años. El alto contenido de cafeína de las bebidas energéticas, así como de azúcar y calorías de muchas bebidas deportivas y energéticas preocupa mucho a los profesionales de la salud.

Recientemente, en una encuesta nacional de jóvenes canadienses, más de la mitad de los que alguna vez consumieron una bebida energética informaron de haber experimentado un evento adverso de salud, como latidos cardiacos rápidos, náuseas y, en casos raros, convulsiones.

No es la primera vez que ocurre. Hace años que se plantea la duda de si son adecuadas las bebidas energéticas para los adolescentes, ya que la cafeína o cualquier otra sustancia estimulante no deberían tener cabida en la dieta de niños o adolescentes debido a que existen evidencias de que consumir grandes cantidades de cafeína en una dieta regular pueden causar irritabilidad, nerviosismo, ansiedad o insomnio.

Además, también hay indicios que sugieren que el abuso de la vitamina B3, que es uno de los ingredientes de estas bebidas, puede causar hepatitis.

Los estudiantes las toman para concentrarse y rendir más pero el efecto es el contrario, las bebidas energéticas dificultan el estudio al alterar el sistema nervioso y ‘reducir’ la concentración. (Foto: Getty)
Los estudiantes las toman para concentrarse y rendir más pero el efecto es el contrario, las bebidas energéticas dificultan el estudio al alterar el sistema nervioso y ‘reducir’ la concentración. (Foto: Getty)

El estudio, publicado en Canadian Medical Association Journal, y realizado por investigadores de la Universidad de Waterloo, en Ontario, Canadá, ha analizado a 2.055 jóvenes canadienses de entre 12 y 24 años de edad. Más de la mitad reconoce haber sufrido taquicardias, dificultad para conciliar el sueño, o dolor de cabeza.

Actualmente, la legislación canadiense prohíbe que las bebidas energéticas se comercialicen para los niños y no se recomienda su consumo por personas que realizan actividades deportivas. En España no hay restricciones en la venta de bebidas energéticas para niños y jóvenes. Sin embargo, cuatro de cada diez estudiantes de entre 14 y 18 años toma este tipo de refrescos, según los últimos datos de ESTUDES, cuyo “alto contenido de sustancias como cafeína o taurina puede tener un impacto significativo en la contractibilidad del corazón y aumentar el riesgo de padecer diversas complicaciones cardiovasculares, además de otros efectos adversos.

A priori los riesgos más destacados están relacionados con el consumo de cafeína. En promedio una lata de bebida energética es equivalente a unas 3, 4 o incluso más tazas de café. (Foto: Getty)
A priori los riesgos más destacados están relacionados con el consumo de cafeína. En promedio una lata de bebida energética es equivalente a unas 3, 4 o incluso más tazas de café. (Foto: Getty)

Además, los efectos perjudiciales de las bebidas energéticas pueden ser mayores si se combinan con alcohol o se toman antes de hacer ejercicio. Se trata de una práctica mayoritaria entre los consumidores en el grupo de edad que va de 18 a 29 años: el 71 por ciento de este colectivo consume la mezcla. Consumir ambos productos hace que la cafeína de la bebida energética limite la somnolencia que provoca el alcohol, lo que permite seguir bebiendo sin notar los efectos, aunque el perjuicio que causan sí se produzca. Además, los azúcares que contienen contribuyen a un aumento de la obesidad y provocan caries y dolencias dentales.

“Los efectos de las bebidas energéticas en la salud podrían deberse a los ingredientes diferentes al café, o las formas en las que se consumen, incluso con alcohol o durante la actividad física; en cualquier caso, los hallazgos sugieren una necesidad de aumentar la vigilancia de los efectos de estos productos sobre la salud”, explica David Hammond, profesor de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Waterloo y principal autor de la investigación.

Por su parte, la Academia Americana de Pediatría recomienda que los adolescentes sólo consuman bebidas deportivas después de actividad vigorosa y prolongada y que, en general, no las tomen porque no ofrecen beneficios y aumentan los riesgos de sobreestimulación del sistema nervioso.

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