Lo que hay detrás del boom del 'turismo de fertilidad'

La capacidad de fertilidad del ser humano se está perdiendo

La baja la calidad de los óvulos (Foto: Centro de Reproducción Asistida MAR&Gen de Granada)

En los últimos 20 años la capacidad de mujeres jóvenes de generar óvulos de buena calidad parece haber bajado. Entre las causas estarían factores ambientales relacionados con el tipo de vida actual como la mala alimentación, el estrés, el tabaco, el alcohol, etc

“La realidad es que, año tras año, baja la calidad de los óvulos y otro tanto ocurre con el esperma”, indica Jan Tesarik, uno de los principales especialistas mundiales en fecundación asistida y director del Centro de Reproducción Asistida MAR&Gen de Granada.

Los datos actuales indican que la capacidad de fertilidad del ser humano está en recesión, “un fenómeno que se comenzó a observar hace 30 años y que sigue una curva descendente”, apunta Tesarik.

Entre las principales causas de esta  merma de calidad de los ovocitos Tesarik destaca el ritmo de vida con un estrés permanente, abusos de alcohol, fármacos y otras sustancias psicotrópicas, tabaquismo y dietas no equilibradas.

Las posibilidades de concebir se reducen un 50 por ciento si la mujer es fumadora

En concreto, el estrés es un gran enemigo de la fertilidad. Las mujeres que afrontan un tratamiento de fertilidad con altos niveles de ansiedad ovulan un 20% menos y sus óvulos fecundan un 30% menos.

Ser madre de forma natural a partir de los 40 es casi imposible, además, los hijos tienen más riesgo de padecer enfermedades, ya que los óvulos no tienen la misma calidad que con menor edad. A partir de los 40 años, la probabilidad de una mujer para tener un bebé de manera natural es inferior a un 5%. (Foto: Getty)

Además de estos factores “voluntariamente controlables”, todos estamos expuesto a factores dañinos que vienen de medio ambiente y que no podemos evitar, sea polución atmosférica o ingestión de alimentos y bebidas con toxinas provenientes de procedimientos de industria agroalimentaria.

Según este especialista “esta tendencia nos ha llevado a reconsiderar la edad máxima de donantes de óvulos. Hoy día sólo admitimos donantes con edad máxima de 25 años. Gracias a este cambio hemos podido elevar la tasa de embarazos con óvulos donados a los actuales 80 por ciento. Este resultado sería difícil de lograr incluyendo donantes entre 25 y 35 años de edad, aunque la regulación actual de la donación de óvulos lo permite.”

Existen más probabilidades de concebir justo antes o durante la ovulación, ya que los espermatozoides pueden vivir en el interior de la mujer un par de días después del coito. (Foto: Getty)

Donación regulada

La donación de óvulos es una técnica utilizada en los casos más extremos de infertilidad femenina (se utiliza en 20 de cada 100 tratamientos de fecundación asistida) y es muy habitual en el tratamiento de mujeres maduras, aquellas que han superado los 45 años, y el de mujeres jóvenes con problemas de envejecimiento precoz de sus ovarios, condición que se denomina “baja reserva ovárica”.

En Europa, España es uno de los países donde más se practica gracias a una regulación administrativa favorable que permite gratificar a las donantes.

Éstas tienen que tener entre 18 y 35 años, no sufrir ninguna enfermedad genética y superar una serie de controles médicos y un estudio genético. “Sin embargo, no podemos saber la calidad del óvulo hasta que no extrae de la donante y comienza el proceso de fecundación”, señala el doctor Tesarik.

Aunque – aclara- los métodos diagnósticos actualmente disponibles nos permiten predecir el potencial de óvulos de cada donante potencial con una gran probabilidad.”

En el programa de donación de óvulos, el primer paso es una evaluación completa de cada donante potencial para determinar la cantidad y la calidad de los óvulos que podrían ser obtenidos. Las mujeres que no cumplen con estrictos criterios hormonales y ecográficos no se aceptan como donantes.

La donación de óvulos es legal en la mayoría de los países, pero está sujeta a requisitos específicos y regulaciones administrativas que hacen que su disponibilidad sea desigual en diferentes lugares del mundo.

La restricción más común se refiere a la compensación económica de la donante. Por un lado, la donación de óvulos altruista (sin compensación económica) ayuda a limitar la comercialización abusiva del cuerpo humano.

Por el otro lado, la imposibilidad de recompensar la donante reduce la disponibilidad de huevos donados en el país de origen y, por lo tanto, promueve el turismo de fertilidad con todos sus posibles problemas relacionados con el elevado coste del procedimiento en algunos lugares y la insuficiente normativa sanitaria y legal en otros.

Otras restricciones de la donación de óvulos que se encuentran en algunos países se refieren al estado civil, la orientación sexual, la residencia permanente en el país o la religión de la pareja que recibe ovocitos donados. Algunos países imponen el anonimato bilateral para la transacción de donación de óvulos.

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