¿Lo de meditar no va contigo? Deberías intentarlo (una vez más)

Relajarse, entrenar la mente y elevar el espíritu: 3 objetivos de estas técnicas milenarias

¿Lo de meditar no va contigo? Deberías intentarlo (una vez más)

En la actualidad hay muchas personas que, insatisfechas con el ilusorio sistema de nuestra sociedad para satisfacer deseos, aspiran a desarrollar su espiritualidad por vías más esperanzadoras. Para otras, en cambio, la prioridad es eliminar la tensión excesiva y mejorar su bienestar.

Sin duda, la sociedad en la que vivimos a menudo nos lleva a sentirnos insatisfechos, y a buscar el crecimiento personal y espiritual. Una solución a la multitud de problemas que acosan al hombre de hoy se encuentra en la práctica de una serie de disciplinas espirituales que ayudan a reforzar la personalidad y a desplegar los valores internos a través del desarrollo de la conciencia.

Ahora que se acerca la Navidad y nos invade la fiebre consumista quizás sea el momento ideal para preguntarse si estamos buscando la felicidad del modo correcto y replantearnos nuestros verdaderos valores.

El objetivo de estos métodos es conseguir una liberación de la tensión excesiva, mejorar la salud, la estabilidad emocional, la habilidad de aprendizaje y, fundamentalmente, allanar el camino para conseguir un aumento de la creatividad y de la satisfacción en el trabajo y en la vida.

Hay infinidad de métodos disponibles para aumentar nuestro crecimiento personal. Yoga, meditación, oración, contemplación, mindfulness, biofeedback… ¡Encuentra el que mejor te va!

Isabela Herranz, autora de ‘Medicinas para el alma’ (ediciones luciérnaga), defiende que la práctica del yoga combinada con la meditación es de gran ayuda para mejorar nuestro rendimiento intelectual, mantener la salud y avanzar espiritualmente.

“Como decía Buda: ‘Todo lo que somos es el resultado de lo que hemos pensado’. Cambiando nuestro modo de pensar, podemos rehacernos por completo. Aunque ésta sea una tarea que requiere un gran esfuerzo, ¿por qué no poner en práctica algunos de los recursos a nuestro alcance para lograr un desarrollo más pleno y a la vez hacer frente a las vicisitudes de la vida?”, pregunta la autora.

¡Concéntrate! Aprecia y valora cada detalle, se consciente de lo que te rodea. (Foto: Getty Images)

Herranz inició esa tarea en su juventud a raíz de una primera crisis espiritual y vital. Los libros de yoga y orientalismo que leyó de niña, junto con la insistencia de su padre en que practicara hatha yoga, le habían calado hondo, y se matriculó en uno de los dos centros de yoga que había entonces en Madrid.

“Los beneficios obtenidos tras aquella práctica, que incluía meditación, me confirmaron la importancia de trabajar a partir del cuerpo para serenar la mente y desprenderme de un equipaje que me lastraba y enlentecía a la hora de concentrarme para avanzar en los estudios”, cuenta esta experta en experta en fenómenos psíquicos, esoterismo y divulgación científica.

La meditación

Las distintas técnicas clásicas de meditación que han sido usadas durante milenios se basan en una disciplina y en una práctica regular en la que normalmente la mente se mantiene ocupada con alguna tarea sencilla, como la repetición de una palabra (mantra) o la visualización de un objeto.

Aunque todos los métodos están basados en las mismas ideas y principios, la práctica de la meditación toma formas bastante diferentes basadas en rituales de diversa complejidad. Algunas técnicas recomiendan la repetición de un mantra para favorecer la concentración y la quietud mental; otras ponen énfasis en las imágenes (formas visuales concretas, como una flor, un paisaje o un vaso); otras, en cambio, descartan las imágenes para que no se confundan con la realidad.

Algunas requieren inactividad absoluta, mientras que otras emplean movimientos de los dedos, brazos, o de todo el cuerpo. Cualquiera que sea el método utilizado, lo importante es identificarnos con él. Todo camino de meditación serio conducirá en última instancia a una misma evolución global. Numerosas investigaciones confirman que la meditación produce efectos psicofisiológicos que ayudan a reforzar la estructura de la personalidad y, en consecuencia, a potenciar el autodesarrollo.

El Yoga

El yoga es una forma de religión o una forma de ascenso místico, pero su práctica no exige la adhesión a ninguna filosofía determinada, ni a ninguna iglesia o creencia concreta. Aunque sus técnicas psicofisiológicas sirven para que el integrante alcance una integración más armónica de las partes integrantes que componen su ser, el fin último del yoga, con su control de la respiración (pranayama), sus ejercicios físicos (asanas), su repetición de formas sagradas de palabras (mantras) y su meditación sobre imágenes que contienen símbolos del mundo y de los dioses (mandalas), es trascender el estado humano y conseguir la unión con el Absoluto.

Entre las diversas modalidades de yoga destacan:

  • El mantra yoga, que utiliza sonidos.
  • El radja yoga, centrado en la concentración y la meditación.
  • El karma yoga, que se basa en la acción correcta mediante la eliminación del ego y el desapego.
  • Rl jnana yoga, que utiliza el intelecto para negar el sometimiento al mundo material.
  • El bhakti yoga, centrado en la devoción.
  • Y el kundalini yoga, que aspira a conquistar la energía cósmica.

El Método Silva

De los distintos sistemas para desarrollar los poderes creativos de la mente que han salido a la luz en las últimas décadas, el método Silva se ha convertido en el paradigma de todos ellos. El método Silva lo han aprendido ya al menos seis millones de personas en todo el mundo, y se imparte en treinta idiomas diferentes.

Los testimonios de diferentes personas que han estudiado y practicado el método son contundentes, pues afirman que les ayuda en todo tipo de problemas, incluso para calmar un dolor de cabeza. Las técnicas que se enseñan en el método Silva consisten en una serie de ejercicios guiados con los que se aprende a entrar en un estado de relajación que estará determinado por el nivel de las ondas cerebrales. Este modelo de relajación ha sido investigado en numerosas ocasiones y se ha demostrado que aporta grandes beneficios al sistema nervioso y a todo el organismo en general.

El Mindfulness

A diferencia de otros sistemas de meditación focalizada en un mantra o un objeto, el mindfulness es una meditación de monitorización abierta.

Los practicantes deben hacerse conscientes de todo cuanto les sucede en cada momento. El objetivo es controlar las diversas experiencias de la mente –pensamientos, sensaciones corporales, emociones- y observarlas sin tratar de cambiarlas ni juzgarlas.

Hay dos formas diferentes de practicar el mindfulness: la formal y la informal. En la primera hay que tomarse el tiempo necesario para permanecer sentado, tumbado o de pie, centrando la atención en la respiración, las sensaciones corporales, los sonidos…

La informal, en cambio, consiste en prestar atención a las actividades cotidianas, como comer, hacer ejercicio, relacionarse con los demás—- observando con curiosidad lo que ocurre en nuestra mente y cuerpo mientras tanto. En el libro se ofrecen una serie de pautas que ayudan al lector a comprender mejor el mindfulness y a practicarlo con el fin de integrarlo en la vida cotidiana, sobre todo cuando se viven situaciones estresantes.

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