La lluvia no empaña el anhelo de juego y teatro del festival Titirimundi

·5 min de lectura

Segovia, 14 may (EFE).- Las dos horas de abundante lluvia que ha caído en la mañana de este sábado en Segovia no han empañado el espíritu de Titirimundi, que ha salido del paso con algunos cambios en los horarios, escenarios a cubierto improvisados o incluso algún espectáculo directamente bajo la lluvia.

Ha sido posible gracias a la sed de teatro y juego del público segoviano, muchos niños pero también adultos que en muchos casos han crecido con el festival y que, por ello, tienen un paladar más exigente de lo que se puede apreciar en otras ciudades, según han observado varios de los titiriteros.

José Antonio López Parreño, de nombre artístico Rodorín, ha aludido a este extremo durante un encuentro con periodistas este sábado: "Aquí en Segovia la gente tiene una cultura teatral que no la hay en cualquier sitio… Y no les puedes dar cualquier cosa”, ha comentado.

El veterano titiritero ha destacado la fuerza del festival por su escenario único, las calles y plazas de Segovia, una ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad que hace que, según él, haya espectáculos que solo funcionan en este lugar: “Donde hay un colchón muy fuerte de ambiente y de magia, la gente no es que se suba, es que levita”, ha comentado.

Rodorín es uno de los clásicos del festival –la primera vez que actuó en él fue en 1998- y en esta edición participa en la campaña escolar, Titiricole, que ha vuelto este año después de dos suspendida por la crisis del coronavirus, con su “Retablillo de títeres y cuentos”, un espectáculo collage en el que se suceden varias historias cortas.

Para sus relatos se sirve de “lo que surja”, ya que modula la obra sobre la marcha en función de la reacción del público: Teatro de objetos, títeres de hilo, de guante… y el uso de libros, ya que una parte muy importante para él, que es profesor de formación, es la función de animación a la lectura.

“Mucha gente dice ‘¡Es que los niños no leen!’, ¿Y por qué los niños sí juegan al fútbol? Porque ven a la gente jugar, en la tele… Si los niños nos vieran a los adultos con libros en las manos, leerían”, ha comentado el artista, quien ha reconocido haber percibido en todos sus años de carrera cierto cambio en el público infantil hacia unos niños más “ansiosos” que antes.

La lluvia que ha comenzado a caer este sábado a partir de las 11 horas, al comienzo con suavidad y luego con fuerza y una bajada brusca de las temperaturas, ha causado la demora de al menos dos espectáculos: “Las peripecias de Jôjô”, de la compañía Golondrino, y “Minimal Circus”, de La Poupée qui Brûle.

Los Titiriteros de Binéfar han aguantado todo lo posible su “Jolgorio del bueno” en el jardín de San Juan de los Caballeros, pero finalmente han tenido que suspender el espectáculo, mientras que Sofie Krog ha actuado bajo los soportales de la Plaza Mayor, previa adaptación del comienzo de su obra, para que no se mojasen sus materiales.

Al que no ha parecido importarle la lluvia ha sido a Alex Marionettes, otro clásico del festival que da vida a Mr. Barti, un títere de más de treinta años de edad y con un sofisticado mecanismo formado por unos cuarenta hilos que le dotan de gran expresividad.

El simpático músico de apenas un metro de altura ha reunido en la céntrica Plaza de San Martín a unas 150 personas que, cobijadas bajo los paraguas, han seguido con entusiasmo el espectáculo durante media hora bajo una lluvia cada vez más intensa, que ha acabado en un sentido aplauso al artista.

También pasados por agua han quedado la treintena de juegos que había instalados en la Avenida del Acueducto por la compañía Guixot de 8, un montaje formado por desafíos construidos con materiales reciclados que han dado la vuelta al mundo.

El responsable y fundador de esta compañía, Guixot de 8, Joan Rovira, ha comentado en declaraciones a Efe que, aunque los juegos que ellos plantean son “universales”, el público se comporta diferente en Australia, Corea del Sur, Singapur, Costa Rica o según qué país de Europa.

Sobre los espectadores segovianos, Rovira ha coincidido en que forman un buen público: “Se nota un espíritu de gente que vive el festival, que está dispuesta”, ha opinado.

Para el resto de la tarde, cuando aún caen algunas lluvias intermitentes, han sido programadas la mayor parte de las funciones, algunas de ellas en la calle, como La Gotera de la Azotea con su espectáculo “La mata de albahaca”, que incluye títeres de guante, de varilla y actores.

En los patios de algunos edificios emblemáticos, muchas compañías tienen previstas funciones por la tarde, como los Hermanos Sabbatini, que actúan seis veces cada día del festival en el Palacio Episcopal de Segovia, o la francesa Du Bruits dan la tête & Marionetik Theatre, con “En los bosques todo está permitido”, en la ruinas de San Agustín.

A las que el riesgo de lluvia no les afecta son las compañías que actúan en diferentes teatros y salas la ciudad, como Escarlata Circus con “Corroc” en el Casino de la Unión; la francesa Bakélite en La Alhóndiga con “Hostile” y “Star Show”, o a las Hermanas Picohueso con “Excalibur y otras historias de animales muertos”, estas dos últimas en La Cárcel_Segovia Centro de Creación.

Cerrará este tercer día de la trigésimo sexta edición de Titirimundi la también tradicional Noche de Improvisaciones en el Palacio de Segovia, un certamen que no se ha podido celebrar los dos últimos años por las restricciones y que este 2022 vuelve con gran expectación por parte del público a partir de las 23:30 horas, seguido de un concierto de La Troupé de la Merced.

Laura lópez

(c) Agencia EFE

Nuestro objetivo es crear un lugar seguro y atractivo para que los usuarios puedan establecer conexiones en función de sus intereses y pasiones. A fin de mejorar la experiencia de nuestra comunidad, hemos suspendido los comentarios en artículos temporalmente