¿Llevas una temporada en el dique seco? No desesperes: Este es el remedio para los días sin sexo

Mónica De Haro

La falta de sexo nos afecta física y emocionalmente pero hay maneras de sobrellevarlo (mira esta idea)

<br>¡A la pista! Bailar sube la moral, te sentirás sexy, harás ejercicio y con el roce igual tienes más de una alegría.

¡A la pista! Bailar sube la moral, te sentirás sexy, harás ejercicio y con el roce igual tienes más de una alegría.

No hay nada comparable al placer y la satisfacción que nos da un encuentro sexual con la persona amada, pero cuando no hay opciones hay que buscarse la vida como sea para desfogarse un poquito, ¿verdad?

Pues bien, sabrás que existen diversos ‘sustitutos’ del sexo como el chocolate, que gracias a sus componentes, como la feniletinamina, te hará sentirte mejor al instante al actuar directamente sobre tu cerebro.

Ir al gimnasio o a ver un buen espectáculo también pueden minimizar los daños de una vida sexual pobre o inexistente. Con el ejercicio se consigue una descarga física y mental muy parecida a la del sexo y te hará sentirte mejor en todos los aspectos al descargar adrenalina y producir endorfinas, las hormonas de la felicidad.

Por otro lado, ir al cine, al teatro, a un concierto y demás actividades de ocio es una buena manera de desconectar y alejar los pensamiento negativos de la soledad.

La inactividad sexual va unida a una baja autoestima, peor humor, pérdida de reflejos y fatiga. (Foto: Getty)
La inactividad sexual va unida a una baja autoestima, peor humor, pérdida de reflejos y fatiga. (Foto: Getty)

Por supuesto, hay muchos más trucos para liberar tensiones y combatir la frustración que nos deja no tener sexo como bailar, ir de compras o a la pelu para ponerse guapa, recibir un masaje (el de pies es soberbio), beber champán, comerse una hamburguesa (o cualquier otro placer hipotéticamente prohibido), etc.

Y sí, está el más obvio de todos: masturbarse. ¿Por qué iba a darte reparo masturbarte o reconocerlo? ¡Si es lo más natural del mundo!

Científicos y sexólogos aseguran que ya desde pequeños nos tocamos y practicamos sexo, inocentemente, con nosotros mismos. Así que no te cortes y date el gusto, compra un buen juguete erótico, cuatro cajas de pilas y a fantasear. Cuando encuentres compañero sexual te agradecerá esa experiencia; cuanto más conozcas tu cuerpo más satisfactoria será tu vida sexual.

Escuchar música reduce la presión arterial, la frecuencia cardíaca y la ansiedad; te hace sentir mejor y más relajada. (Foto: Getty]
Escuchar música reduce la presión arterial, la frecuencia cardíaca y la ansiedad; te hace sentir mejor y más relajada. (Foto: Getty]

Pero hay algo que nos proporciona exactamente el mismo placer que el sexo, ¿sabes qué es? Escuchar tu canción favorita.

Lo confirma un estudio, publicado en la revista Scientific Reports de Nature, y llevado a cabo por investigadores de la Universidad McGill de Montreal (Canadá) que afirma que el placer que sentimos con la música activa las mismas zonas cerebrales que el sexo o las drogas, provocando el mismo efecto tanto a nivel físico como mental.

Para demostrarlo, pidieron a un grupo de estudiantes que trajeran sus canciones favoritas para el experimento y dividieron al grupo en dos secciones: a la primera se le suministró 50 miligramos de naltrexona (medicamento usado en el tratamiento de la intoxicación aguda por opiáceos) y a la segunda se le suministró un placebo como grupo de control.

El objetivo era averiguar si la naltrexona era capaz de disminuir las sensaciones positivas y negativas en el cerebro -en este caso en relación con la música-, al igual que sucede al ser empleada como tratamiento con los opiáceos.

La música desata en el cerebro las mismas sustancias placenteras que el sexo. (Foto: Getty)
La música desata en el cerebro las mismas sustancias placenteras que el sexo. (Foto: Getty)

Asimismo, colocaron sensores en los rostros de los voluntarios para obtener un electromiograma (que examina el sistema nervioso periférico y los músculos implicados) para monitorizar la actividad eléctrica de varios músculos faciales. También registraron su ritmo cardíaco, respiración, presión sanguínea y conductividad de la piel antes y durante el experimento.

Una hora después de haber tomado el fármaco, los estudiantes escucharon su lista de canciones favoritas junto a otras seleccionadas por los científicos. A la semana se repitió el experimento a la inversa: los que habían tomado placebo tomaron el fármaco y viceversa.

¿Te gusta alguien y no sabes cómo decírselo? Pon música y dejaros llevar. (Foto: Getty)
¿Te gusta alguien y no sabes cómo decírselo? Pon música y dejaros llevar. (Foto: Getty)

Los resultados demostraron que en ambos experimentos, el consumo de naltrexona reducía la respuesta de los participantes, hasta el punto de que incluso afirmaban que ya no les generaba el mismo sentimiento escuchar su canción favorita.

Esto se debe a que la naltrexona bloqueó el 80 por ciento de los receptores muy delta, presentes en las neuronas a las que se acoplan las endorfinas o exógenos como la morfina o la heroína.

“Las conclusiones respondieron a nuestras hipótesis. Pero las anécdotas, las impresiones que compartieron con nosotros los participantes después del experimento, fueron fascinantes”, explica Daniel J. Levitin, líder del trabajo.

“Hemos demostrado aquí que el sistema opioide es responsable de mediar entre las respuestas positivas (placenteras) y negativas (tristeza) emocionales a la música”, añade Levitin.

La universalidad de la música y su capacidad para afectar profundamente a las emociones sugieren que existe un origen evolutivo, por lo que “estos nuevos descubrimientos aportan más pruebas sobre la base biológica evolutiva de la música”, concluye Levitin.

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