Cómo llega a la cumbre de Madrid la adhesión de Finlandia y Suecia a la OTAN

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Jens Stoltenberg, en el centro, mira cómo los ministros de Exteriores de Finlandia (izquierda) y Suecia (derecha) se saludan. (Photo: JOHN THYS via Getty Images)
Jens Stoltenberg, en el centro, mira cómo los ministros de Exteriores de Finlandia (izquierda) y Suecia (derecha) se saludan. (Photo: JOHN THYS via Getty Images)

Jens Stoltenberg, en el centro, mira cómo los ministros de Exteriores de Finlandia (izquierda) y Suecia (derecha) se saludan. (Photo: JOHN THYS via Getty Images)

La teoría del caos se ha apoderado de la geopolítica mundial. Pero en lugar de ser la mariposa la que bate las alas y provoca una reacción al otro lado del mundo, ha sido Vladimir Putin quien, con la invasión de Ucrania, ha provocado una situación totalmente impensable hace apenas unos meses.

Y esa situación es la contraria a la que, al menos de cara a la galería, buscaba el propio presidente de Rusia con su intrusión en territorio ucraniano.

Porque si Putin quería evitar que países fronterizos se adhirieran a la OTAN y alejar de esa manera las bases y el armamento de EEUU, ha conseguido exactamente lo contrario.

La entrada de tropas rusas en Ucrania el pasado 24 de febrero ha desencadenado una reacción favorable a la Alianza Atlántica en dos países como Finlandia y Suecia que hasta hace bien poco eran reacios a formar parte de dicho club.

Al menos, para su población, cuya aprobación para unirse a la OTAN no superaba el 30% antes de la guerra y que ahora, tras la invasión, se sitúa en el 75%.

Dos países históricamente neutrales en el enfrentamiento entre Washington y Moscú han dado un giro histórico presentando su solicitud formal para entrar en la OTAN el pasado mes de mayo, algo que quieren que se haga efectivo en la cumbre que se celebra esta semana en Madrid.

Dos países históricamente neutrales han cambiado su postura respecto a la OTAN tras la invasión de Ucrania por parte de Rusia

De lograrlo, supondría que otro país fronterizo con Rusia, como es Finlandia, pueda activar el Artículo 5 del Tratado de la Alianza Atlántica, que considera que un ataque contra un país miembro es un ataque contra todos los países miembros, lo que permite la defensa colectiva de dicho país.

También permitiría algo que Putin no quería: que EEUU pueda desplegar armas nucleares en territorio finlandés, aunque esto ha sido rechazado de plano por la primera ministra de Finlandia, Sanna Marin, que ha asegurado que la adhesión de su país a la OTAN es “un acto de paz, no de guerra” y que su ya tienen “buenas capacidades defensivas”.

Turquía, el gran escollo

Pero, ¿podrán salir Suecia y Finlandia de la cumbre de Madrid como miembros de la Alianza Atlántica?

El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, ha sido muy claro al respecto: “No puedo ofrecer ninguna garantía sobre cuándo tendremos éxito, pero estamos trabajando intensamente para conseguir un acuerdo lo antes posible”.

¿Por qué estas reticencias del máximo responsable de la Alianza Atlántica a mostrarse optimista? La respuesta es que las cosas no son tan sencillas y menos con el sistema de votación de la propia OTAN, que requiere unanimidad de todos sus miembros.

Y hay uno en particular que lo está poniendo muy complicado: Turquía.

El país presidido por Recep Tayyip Erdogan acusa a Finlandia y Suecia de albergar a miembros del PKK, el Partido de los Trabajadores del Kurdistán, considerados terroristas por las autoridades turcas por su lucha separatista en el país.

Lo que buscan los turcos es que tanto finlandeses como suecos cambien su actitud hacia las organizaciones kurdas y así desbloquear su entrada en la OTAN.

Algunos analistas ven la posición turca como un mensaje indirecto a Estados Unidos, por el apoyo de este país a las milicias kurdas al norte de Siria. Algo que ha tenido un nulo efecto sobre la Administración de Joe Biden, que ha mostrado su respaldo a la entrada de estos países en la OTAN, visita a la Casa Blanca incluida.

Las negociaciones entre los tres países se llevan produciendo desde que anunciaran su intención de adherirse a la Alianza, pero todavía no se conocen avances. Sólo reproches.

“Deben dar pasos contra las actividades mediáticas, de propaganda y de financiación de los terroristas”, dijo el portavoz presidencial turco tras una reunión a finales de mayo con representantes suecos y finlandeses. “Hay una necesidad de cambiar el chip. Les hemos recordado que deben dar pasos amplios, pero muy concretos y en un específico margen de tiempo. Si no, el proceso no puede continuar”, agregó.

Pocos días después era Turquía la que recibía una advertencia. Porque, ironías del destino, el país de Erdogan aspira a entrar a la Unión Europea, motivo por el cual, a principios de junio la Eurocámara instaba a Ankara a desbloquear la adhesión de Suecia y Finlandia en la OTAN si quería tener opciones de acceder al club comunitario. También le instaba a abstenerse de “ejercer presiones indebidas” en este proceso.

En Suecia y Finlandia se preparan ante la posibilidad de salir de Madrid sin el acuerdo de todos los miembros de la OTAN

Pese a todo, la OTAN quiere tener contenta a Turquía, un aliado “clave en la lucha contra el Estado Islámico” en la frontera de Siria e Irak, como ha reconocido el propio Stoltenberg en las últimas horas. “Así que, cuando Turquía plantea sus inquietudes, tenemos que tomarlas en serio”, ha aseverado.

Aunque tanto la OTAN como Suecia y Finlandia quieren salir de Madrid con el ‘sí’ de todos los miembros, Turquía no tiene tanta prisa. Así lo aseguró hace pocos días Ibrahim Kalin, portavoz turco, quien aseguró que para Ankara “la cumbre de Madrid no supone el fin de un plazo” y que “las negociaciones continuarán” si no hay acuerdo.

De hecho, en Suecia y Finlandia ya se están preparando ante la posibilidad de salir de la cumbre con las manos vacías.

“Debemos estar preparados para que esto lleve tiempo”, reconoció la ministra de Asutos Exteriores sueca, Ann Linde, hace unos días en Luxemburgo. “Hay riesgo de que la situación se congele”, admitió la primera ministra finlandesa, Sanna Marin.

Hasta el propio Stoltenberg ha dicho que la cumbre de Madrid no es la fecha límite para la adhesión de los dos países.

Putin ya advirtió: "la expansión de la infraestructura militar a Finlandia provocará una respuesta"

Si se lograse salvar este escollo, a Suecia y Finlandia sólo les quedará cumplir otro de los requisitos fundamentales para formar parte de la Alianza Atlántica: destinar al menos el 2% del PIB a gasto en Defensa. Finlandia lo hace dese hace años y Suecia se ha comprometido a ello en los próximos años.

Lo que también es una incógnita es cuál será la reacción de Vladimir Putin si finalmente la OTAN se amplía con Suecia y Finlandia.

Porque antes de la guerra, el mandatario ruso ya exigía la expulsión de la Alianza de los miembros de Europa del Este y de los países bálticos a cambio de retirar sus tropas de la frontera ucraniana.

Cuando se conocieron las intenciones finlandesas y suecas, Putin reaccionó asegurando en un principio que no suponía ni un “problema” ni “una amenaza inmediata” para su país.

Eso sí, advirtió de que “la expansión de la infraestructura militar a ese territorio provocará una respuesta” y que esta iría “en función de las amenazas creadas” contra Rusia.

Este artículo apareció originalmente en El HuffPost y ha sido actualizado.

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