El llamamiento desesperado de una directora de cine afgana al mundo: "Vienen a matarnos"

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Por favor, ayúdenos a que este mundo le importe lo que nos está pasando”. Estas son las palabras desesperadas de una directora de cine afgana, aterrada ante las consecuencias que la toma de poder del régimen talibán podría tener sobre la libertad de expresión artística y las mujeres. Sahraa Karimi ha hecho un llamamiento a la comunidad del cine internacional, pidiendo ayuda y apoyo, advirtiendo su convicción de que los talibanes “vienen a matarnos”.

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Karimi es una cineasta y guionista de cine independiente y la primera presidente mujer de Afghan Film, una organización gubernamental basada en Kabul, que promueve la industria nacional y cuyo archivo histórico fue parcialmente destruido por el Talibán durante su mandato previo entre 1996 y 2001. 

En 1996, el régimen recién instalado en el poder decretó que las películas eran herejía y debían ser destruidas. Solo dos empleados de los 120 que trabajaban allí se quedaron en el edificio, arriesgando sus vidas para defender el archivo cinematográfico. Durante dos semanas lograron extraer varios rollos de películas, escogiendo aquello que debía sobrevivir y lo que lamentablemente sería destruido, escabulléndose ante la vigilancia talibán por puertas traseras y sin zapatos. Cuando el régimen llegó y quemó el archivo ya habían logrado salvar 100.000 horas de películas en secreto (The Guardian). 

A sus 38 años, Sahraa Karimi es la directora general de esta organización desde 2019 y al asistir al avance de los talibanes sobre Kabul, publicó una carta abierta en redes sociales, advirtiendo y pidiendo ayuda al mundo del cine para que se comparta concienciación e información, ayudando en consecuencia a proteger a los artistas. “Les escribo con el corazón roto y una profunda esperanza de que puedan sumarse en proteger mi hermosa gente, especialmente cineastas, del Talibán” escribe en su carta para entonces describir las brutalidades vividas en las últimas semanas.

“Han masacrado a nuestra gente, secuestrado a muchos niños, vendieron niñas como novias para sus hombres, asesinaron a una mujer por su vestimenta, torturaron y asesinaron a uno de nuestros comediantes más amados, asesinaron a uno de nuestros poetas históricos, al jefe de cultura y prensa del gobierno” describe la directora en un párrafo aterrador que incluye ahorcamientos de hombres y desplazamiento de miles de familias. “Es una crisis humanitaria, y aun así el mundo está en silencio” sentenciaba.

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La directora señala la injusticia que pervive detrás del silencio, la sensación de olvido que el abandono de las tropas le provoca, y pide que las voces del mundo compartan su llamamiento, añadiendo que el régimen ha estado “brutalizando a su gente desde el inicio de todo el proceso de conversaciones” de supuesto “acuerdo de paz”. Karimi recuerda al mundo que cuando el Emirato Islámico manejaba el país, las niñas no tenían permitido el acceso al sistema educativo, y tras el destierro de poder, 9 millones de niñas afganas fueron al colegio. “Solo en las ultimas semanas, el Talibán ha destruido muchas escuelas y 2 millones de niñas se han visto forzadas fuera de ellas de nuevo” concluye.

La directora sentencia que toda su labor como cineasta “está en riesgo de destruirse”, convencida de que el Talibán prohibirá el arte de nuevo. Yo y otros directores podemos ser los próximos en su lista”.

Karimi publicó esta carta antes de la toma de Kabul, haciendo este llamamiento “sin comprender el silencio” del mundo ante lo que estaban viviendo en Afganistán. Pedía aliados y ayuda de la prensa y el mundo, reiterándose en otra publicación tras la toma de la capital con otro llamamiento en forma de vídeo, llorando y compartiendo que había intentado ir al banco a retirar dinero pero lo habían cerrado y evacuado. “Por favor, recen por nosotros. Les pido de nuevo: gente de este gran mundo, por favor no se mantengan en silencio, vienen a matarnos”.

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Además, Sahraa se grabó a sí misma intentando ir al banco, mostrándose desesperada, sin aliento y apresurándose, retratando su terror en las calles de su ciudad.

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Sahraa Karimi es una de las mujeres cineastas más prominentes de Afganistán, en una posición que si el Emirato Islámico recupera su lectura extremista del Islam y estrategias prohibiendo la expresión artística y el cine, podría convertirse entonces en una figura en peligro. Ella lo sabe pero mantiene que no abandonará su país hasta el último momento.

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