Liverpool ganó en Anfield, pero no le alcanzó para recuperar la corona

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Liverpool hizo fuerza hasta el último instante, pero no pudo hacerse con el título de la Premier League. En Anfield, remontó ante Wolverhampton y ganó por 3-1, en el juego correspondiente a la última fecha, lo que de poco sirvió tras el triunfo de Manchester City en Etihad Stadium.

La expectativa hacia la definición del campeonato por estos días, se derrumbó en un suspiro para los Reds y a raíz de un propio desajuste defensivo, el que aprovechó la visita para dar un fuerte golpe.

De un saque de arco de los Wolves, Ibrahima Konaté falló en su intento por cabecear, dejando al mexicano Raúl Jiménez con amplio hueco para correr a sus espaldas. Con campo por la derecha, el centroamericano se adelantó y asistió hacia dentro para Pedro Neto, quien sólo tuvo que empujar.

Ante este cimbronazo repentino, los dueños de casa se vieron obligados a reaccionar, desperezándose de inmediato. Y fue el colombiano Luis Díaz quien inició la búsqueda de una respuesta al generar una clara ocasión, la que evitó el arquero José Sá en un cara a cara.

Dominador de la pelota y adelantado en la cancha, el conjunto de Jürgen Klopp se aproximó con peligro y volvió a avisar mediante Naby Keita. Sin embargo, en su defensa, continuó el desconcierto, lo que permitió que permanezca el temor en Anfield tras una situación de riesgo de Leander Dendoncker en los Wanderers.

Pero los locales insistieron y alcanzaron la igualdad, a los 24'. Luego de un pase de frente, Thiago Alcántara se lució con un fenomenal taco para dejar a Sadio Mané con espacio y solas con el portero, al que superó con un remate colocado, de zurda, a la izquierda.

Previo al descanso, el cuadro de Merseyside aumentó su impulso por el aviso cómplice del público, mediante el ruido, del 1-0 de Aston Villa ante el City. Aunque, de tanto adelantarse, estuvo cerca de sufrir un efecto contrario con una oportunidad de Hee-Chan Hwang en la visita, la que debió intervenir con solvencia Alisson.

En la segunda mitad, los Reds mantuvieron su ímpetu y amagaron con la remontada a través de Mané, a quien le anularon un gol por fuera de juego, en el comienzo.

Luego de esta situación, se les complicó vulnerar el bloque defensivo de los Wolves, que debieron replegarse ante la insistencia del local. Y, en éste último, los errores en la última línea persistieron, de los que el elenco de Bruno Lage no pudo sacarle jugo en dos ocasiones inmejorables.

Hacia el cierre, cuando el nerviosismo lo abundaba, siguió punzante hasta que encontró claridad en los últimos metros. A los 84 minutos, en una jugada en la que intervinieron varias piernas y una salvada en la línea, Mohamed Salah dio vuelta las cosas con un simple toque. Cerca del final, Andrew Robertson estiró distancias.

Para Liverpool, esta victoria sólo sirvió para darle mayor suspenso a la definición y no mucho más, ya que el triunfo de los Ciudadanos sobre el Villa, a kilómetros, fue condenatorio para que quede, tras una fuerte contienda con los Celestes, a las puertas de la gloria, a un solo punto (92) y de recuperar el trofeo, después del obtenido en la temporada 2019-20.

Ahora, los de Klopp tendrán que dar vuelta la página cuanto antes, para enfocarse en la final de la Champions League del próximo sábado, en París, contra Real Madrid, en la que buscará su séptima Orejona.

Foto: PAUL ELLIS/AFP via Getty Images

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