Lita Cabellut expone en Ámsterdam sus obras nacidas durante la pandemia

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Ámsterdam, 6 sep (EFE).- La española Lita Cabellut, artista del año en Países Bajos, muestra por primera vez, en una exposición en solitario en Ámsterdam titulada “Elección de los Recuerdos” (Choice of Memories), nuevas esculturas, junto a sus cuadros en grandes dimensiones, que juegan con “la intensidad de las emociones” y “la belleza”.

La exhibición está inevitablemente salpicada por la pandemia, asegura a Efe la artista. Ella trabaja con modelos, pero el distanciamiento social ha supuesto una barrera para que poder “reunirse, traerlos, y trabajar con ellos sin mascarillas”, hasta que, “de repente, la memoria hizo una selección de todas aquellas imágenes y personas que habían dejado un recuerdo conmovedor” en Cabellut, estableciendo así la base para esta exposición.

La veintena de piezas expuestas están “hechas” durante la pandemia, aunque sí hay cuadros que “fueron pintados muchísimos años atrás, y ahora están transformados”, un proceso artístico que Cabellut empezó en 2018, destruyendo y reconstruyendo varias de sus obras. “La memoria no solamente es pasiva, en mi caso es también activa”, subraya.

La exposición, abierta en la galería Smith-Davidson de Ámsterdam hasta el 10 de octubre, muestra además una nueva apuesta de la artista por construir esculturas, siendo esta una dimensión plástica inédita para Cabellut, que da un paso más en su producción artística sin perder la esencia multidisciplinar que caracteriza su arte.

Aunque hasta ahora ha hecho siete esculturas en total, en un “proceso que fue casi orgánico”, esta es la primera vez que las presenta al público, exponiendo dos de ellas.

“Al transformar las piezas, al despojarlas del bastidor, al abrazarlas, al (hacer) ese contacto físico que tengo con ellas, era tan fácil decir: ¿por qué te tengo que convertir en bidimensional? ¿por qué no te abrazo más y te convierto en tridimensional, en una escultura?”, señala.

Su favorita es “El cordero divino” y su nacimiento fue “comparable con algo sacral” porque la escultura “cogió forma caprichosamente como ella quiso y como ella hizo que sacara las manos de la pieza y dijera: ‘Esto ya soy yo, yo ya soy una identidad, yo ya estoy, no me quieras abrazar más, no me quieras manipular más’”.

“Me emocionó tanto ver la imagen que había surgido de esa conversación entre mi energía y el respeto que le tengo al arte, que la llamé el Cordero divino”, describe la artista.

Además, reconoce que hará más esculturas porque “el material se está haciendo cada vez más liquido”, lo que le da “muchísimas más posibilidades para investigarlo, maltratarlo, quererlo”, y añade: “Y para que me sorprenda, aunque de vez en cuando, voy y lo sorprendo yo a él, pero una vez has emprendido una carrera física, con todo tu cuerpo, tu energía, tu corazón, todos tus sentidos, no puedes pararla”.

El pasado noviembre, Cabellut, nacida en Sariñena (Huesca, España) en 1961, fue elegida, entre una lista de ocho finalistas, como la Artista del Año 2021 en Países Bajos, después de 35 años viviendo y trabajando desde La Haya como artista multidisciplinar dedicada a combinar técnicas tradicionales y modernas.

Señalando dos cuadros gigantes sobre la figura de Charles Chaplin que tiene delante durante esta entrevista, Cabellut adelanta a Efe que a finales de noviembre empezará su nuevo proyecto, en el que se va a “sumergir en una producción que está haciendo la familia Chaplin, dirigido por Carmen Chaplin” como directora artística del documental-película haciendo las animaciones.

“Este es un mundo y un material que no conozco. Tengo muchas ganas de empezar a trabajarlo y emprender este camino de las animaciones. Yo creo que una vez tienes el concepto de que el arte es fluidez, que no tiene límites, que solamente puede hacerse por medio de pasión, intelecto y energía… creo que va a ser un viaje maravilloso”, celebra.

El proyecto ya está en fase de decir “manos a la obra” y que el equipo, que ya se ha conocido este verano, empiece a tratar de “salpicar esa maravillosa luz de ese gran espíritu que fue Chaplin, gran ejemplo para la humanidad”, asegura.

“Mi trabajo está perdiendo cada vez más esas fronteras, esos límites, en realidad se está haciendo como la sociedad, más fluida, puesto que, en realidad, nos tenemos que hacer líquidos para poder estar en todos los sitios y poder desprendernos de todo aquello que nos estanca”, concluye.

Imane Rachidi

(c) Agencia EFE

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