Liraz Charhi: Espero que israelíes e iraníes se encuentren algún día sin miedo

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Cáceres, 8 may (EFE).- La actriz y cantante judía Liraz Charhi, hija de padres iraníes, espera que "israelíes e iraníes puedan encontrarse algún día sin miedo", y se enorgullece de haber producido un álbum en la clandestinidad, con músicos de los dos países, muchos de ellos a los que apenas conoce, sorteando "obstáculos y amenazas".

La monumental Plaza de San Jorge de Cáceres fue escenario de su primer concierto en España, en el marco del festival Womad, donde Charhi desplegó su pop universal con aires de electrónica, al que suma la herencia del rock iraní de los 70, para reivindicar la libertad de las voces femeninas oprimidas por el régimen de Irán y manifestar su esperanza de poner fin al conflicto irano-israelí.

“A las mujeres en Irán se las ha silenciado sistemáticamente”, explica en una entrevista con EFE quien rememora cómo ese régimen impositivo truncó la carrera musical de su abuela, porque a la mujeres se les prohíbe cantar.

Ahora, se enorgullece de haber producido un álbum en la clandestinidad.

Para ello se estableció un estudio en Teherán y otro en Tel Aviv (Israel) para poder ensamblar el trabajo a distancia. “Algún día, tengo la esperanza, de que nos encontraremos sin miedo”, dice en referencia a los dos países.

Ese puente musical que ha tendido entre Irán e Israel, clandestino y lanzado en medio de la pandemia de la covid-19, es el que ha llevado a Charhi a ahondar en sus propias raíces.

Se titula “Zan”, mujeres en farsi, lengua que la artista ha abrazado para reivindicar su pasado. “Hablaba farsi en casa y hebreo en el colegio”.

“Fue una mezcla de coraje y miedo el que sentí con la grabación del disco. El hecho de que no pueda pisar Irán me induce una mezcla de sentimientos que se apoderan de los temas del álbum”, apunta.

“Creo que la música es el nexo perfecto para unir lo que la política separa. Para lazar mensajes de paz y libertad”, reflexiona la artista, que se empapó de la cultura iraní en Hollywood, donde ha rodado con Sean Penn o el desaparecido Philip Seymour Hoffman.

Mientras vivía en Los Ángeles conectó con familias iraníes en los Estados Unidos. “Me abrieron a la cultura de Irán y me enamoré de la música iraní de los años 70”, década en la que sus padres abandonaron el país para establecerse en Israel, años antes de que el conflicto estallara.

Ha sido su primera vez en el Womad y agradece ese compromiso de paridad que ha adquirido la organización a la hora de equilibrar hombres y mujeres artistas en el cartel: "Se palpa en los festivales internacionales en los que participo ese sentimiento de desafío femenino y de igualdad”.

“Es una locura ser mujer en este mundo. Y ser artísticamente libre siendo mujer es aún más complicado. Por eso, el feminismo es determinante en la música que me gusta componer. Las mujeres deben hacer la revolución luchando por ser los más libres posible”, subraya.

Eduardo Villanueva

(c) Agencia EFE

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