Por qué Letizia Ortiz es feminista y cómo lo demuestra

·5 min de lectura
Photo credit: Carlos Alvarez
Photo credit: Carlos Alvarez

"Sí, señora, pero que lea usted". Con estas palabras Letizia Ortiz se marcó uno de los mayores “zascas” del universo de la Familia Real cuando una señora le recomendó en la Feria del Libro que se hiciera unas mechas para cubrirse las canas… Y si decimos “uno de los mayores” no es porque el resto de miembros 'royals' sean dados a estos latigazos de espontaneidad sin filtros, sino porque Letizia se ha convertido en una máquina expendedora de golpes sobre la mesa. La madrileña feria que celebra la lectura es la que nos ha ayudado a descubrir que la reina ama las lecturas feministas, como ‘Tsunami. Miradas Feministas’, de Marta Sanz, y fue ahí donde se quejó de que no le permitieran pagar por los libros que se llevaba. Tampoco dudó en rechazar los libros que ya tenía (fue el caso de ‘Sigo aquí’, de Magie O'Farrel), quedando así claro que prefiere decir las cosas claras (como si a estas alturas necesitáramos más pruebas de ello) a limitarse a sonreír y dejar que las cosas pasen.

Letizia se niega a ser un +1, y por eso se ha rebelado ante la figura de la mera consorte al expresarle a Felipe VI su intención de tener más competencias y responsabilidades en solitario y una mayor presencia internacional. Sus palabras fueron escuchadas (aunque se comenta que el equipo del rey fue reticente a esta petición, temeroso de que una creciente presencia de Letizia fuera negativa para él) y sus acciones han demostrado que la prensa internacional ha tomado nota de sus acciones. ¿La mejor prueba? La revista francesa sobre Casas Reales 'Point de Vue’ la convirtió en portada del número cuyo tema central era ‘Feminismo y cabezas coronadas: Atacando los últimos tabúes’, y la monarca era aplaudida por su lucha por terminar con determinados tabúes sociales.

Photo credit: AFP
Photo credit: AFP

Cuando se alejó de los platós televisivos, no tardó mucho en hacernos saber que no iba a permitir que su voz fuera silenciada… Cuando Letizia y Felipe formalizaron su compromiso con la pedida de mano, el titular fue lo que Ortiz le dijo al entonces príncipe de Asturias: "Déjame hablar". No fue ni mucho menos esa la única vez que mandó callar a alguien, pues también lo hizo en Buenos Aires durante la ceremonia de presentación de la candidatura de Madrid como sede de las Olimpiadas del año 2020. Moragas, jefe del gabinete de Rajoy, cuchicheaba durante el discurso de Felipe, y ella no dudó en girarse para indicarle con un gesto que se callara. Su espontaneidad es tan alabada como criticada, y hace dos años, en Gran Canaria, la prensa pilló a Letizia ordenándole a Felipe que se apoyara en la barra de un bar cuyo dueño se empeñó en darles de probar algo de “jamoncito”.

Photo credit: Chema Clares/Gtresonline
Photo credit: Chema Clares/Gtresonline

"Lo que querría es trasladar esta distinción a todas las personas que cada día, de un modo callado, esforzado y con recursos limitados, ayudan, aconsejan, curan, animan, atienden, escuchan, asesoran, reconfortan y consuelan a quienes sufren violencia doméstica y de género. Y, por supuesto, un recuerdo permanente y respetuoso para todas las mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas, cincuenta y dos en lo que va de año", dijo al recoger el premio concedido por el Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género que reconocía su batalla contra la violencia machista y la defensa de las mujeres maltratadas, especialmente las que se hallan en situación de mayor vulnerabilidad.

Su visión feminista queda recogida en sus libros, discursos, y acciones, pero también en su neceser y en su armario. Según STANPA (Asociación Nacional de Perfumería y Cosmética), el 70% de las españolas que se tiñen el pelo para cubrirse las canas, pero Letizia no quiere formar parte de ese porcentaje. Su lucha contra el edadismo le ha llevado a no ocultar las suyas, una decisión que ha sido muy comentada tanto en nuestro país como en las afueras, donde los titulares que aseguran que “las canas han llegado al universo de la realeza”.

Su armario también demuestra sus convicciones, pues para presidir la reunión de trabajo del patronato de la Fundación de Ayuda Contra la Drogadicción (FAD), de la que es presidenta de honor, apostó por un vestido de la colección otoño-invierno 2021/2022 de Ulises Mérida confeccionado por el diseñador en colaboración con la asociación APRAMP (Asociación para la Prevención, Reinserción y Atención a la Mujer Prostituida). Las ventas íntegras de esta colección se destinan a esta asociación que lucha por erradicar la explotación sexual y la trata de seres humanos. Sus decisiones estilísticas nunca son fruto del azar, y cuando acudió al homenaje a Clara Campoamor en el Congreso, recuperó de su armario un traje sastre rojo de Roberto Torretta que tiene desde 2018. El rojo se vincula con la autoridad política y la legitimación del estatus social, por lo que la decisión de Ortiz fue bien premeditada.

Photo credit: GCH
Photo credit: GCH

Ver a una reina llevar mini falda sigue siendo todavía, desafortunadamente, noticia, y Letizia no solo luce mini vestidos de Zara, sino que sube la apuesta y se atreve incluso con vestidos cut-out con los que demuestra que ante las críticas, nada como las consejos de Isabel Pantoja (“Dientes, dientes, que es lo que les j***”)… Limitarse a sonreír.

Aunque durante sus primeros años como miembro de la Casa Real vimos a Letizia santiguarse en momentos especialmente relevantes, como su boda o en la misa ofrecida por el papa Benedito, lo cierto es que desde hace años, la reina se niega a hacerlo. Ni en el debut de Leonor en Asturias, en septiembre de 2018, ni en el funeral a las víctimas de la Covid-19 hemos visto a Letizia hacer la señal de la cruz, pero sin duda la más sonada y mediática ha sido la última, cuando en Santiago de Compostela, con motivo de la festividad de Santiago Apóstol, observaba a sus hijas y a Felipe VI santiguarse con un extraño gesto. Rosa Villacastín, en una conexión con ‘Más Vale Tarde’, señalaba que al ser España un Estado aconfesional, la reina no tiene obligación de santiguarse, y el que se haya negado a hacerlo “quiere dejar constancia de cómo es, lo que piensa y en las cosas que cree”.

Letizia Ortiz cumple 50 años convertida en la reina feminista que no tiene miedo de mandar callar y sobre todo, de alzar la voz. Maria Antonieta quería que los suyos comieran pasteles. Letizia, que lean libros.