Leonardo DiCaprio y la estrategia que lo ha llevado tan lejos

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A pesar de los 21 años que los separan, Leonardo DiCaprio (47) y Timothée Chalamet (26) comparten muchas cosas en común. Ambos comenzaron en la industria siendo apenas unos niños, se convirtieron en rompecorazones del séptimo arte en plena juventud y consagraron sus carreras al cumplir la mayoría de edad. Pero, además, existen similitudes en la manera en cómo han encaminado sus carreras y que están relacionadas directamente con la estrategia que DiCaprio ha seguido a lo largo de su vida. Una que ha servido de consejo a Timothée y que, a la vista está, también le funciona de maravilla.

NUEVA YORK, NUEVA YORK - 05 DE DICIEMBRE: Leonardo DiCaprio en el estreno mundial de
NUEVA YORK, NUEVA YORK - 05 DE DICIEMBRE: Leonardo DiCaprio en el estreno mundial de "Don't Look Up" de Netflix en Jazz at Lincoln Center el 05 de diciembre de 2021 en la ciudad de Nueva York. (Foto de Michael Ostuni/Patrick McMullan a través de Getty Images)

Leonardo DiCaprio tuvo Titanic. Timothée Chalamet a Call me by your name, dos películas que, salvando las distancias, los colocaron en el centro de la conversación cultural como figuras masculinas a las que seguir los pasos. Porque siempre fueron mucho más que el estereotipo de ‘It Boy’ del momento. Son intérpretes que han sabido priorizar su talento y deseos artísticos sobre cualquier imposición de la industria, moda o circo mediático que les lloviera encima. Y esto es algo que DiCaprio parece llevar como lema de su carrera. O al menos así se lo transmitió a Timothée cuando le dio un consejo que el joven actor parece seguir a rajatabla.

Según contó Chalamet a la versión británica de la revista Vogue, Leonardo DiCaprio le aconsejó que no hiciera “nada de drogas duras ni películas de superhéroes”. Un consejo que nos deja entrever la estrategia que habría llevado al actor de El lobo de Wall Street tan lejos.

A sus 47 años, sus escándalos o titulares mediáticos suelen ser meramente mediáticos y de prensa rosa. Y sin que él se pronuncie. Que si rompe con sus novias cuando cumplen 25 años, que si está manteniendo una relación con Gigi Hadid, que si tiene barriga, o no… Esas son, sencillamente, las historias de tabloide que suelen acompañar a su nombre. Nunca trascendieron historias de arresto, drogas, alcohol ni nada que se le parezca, sino más bien juergas juveniles, bromas y ligoteos como parte de los ‘Pussy Posse’ (algo así como ‘la pandilla de la vagina’, un mote que le asignó la propia prensa de los 90). Se trataba del grupo de jóvenes estrellas masculinas hormonalmente desbocadas que formaba junto a Tobey Maguire, Lukas Haas, Kevin Connolly y otros. Las anécdotas que llegaron a oídos de la prensa de entonces iban desde colarse a eventos de Victoria’s Secret a arrojar bombas de olor en bares de moda o viajes espontáneos a Las Vegas. Y lo cierto es que su carrera siempre ha estado por encima de todo esto. Desde la maldición de sus nominaciones al Óscar hasta el día que finalmente la rompió con El renacido, a sus interpretaciones inolvidables o el interés que rodea a cada uno de sus trabajos. Películas que han pasado por todos los géneros, tocando el thriller, suspenso, drama, western, romance e incluso la comedia con El lobo de Wall Street y No mires arriba… menos el de superhéroes.

El actor estadounidense Timothee Chalamet en el 79 Festival Internacional de Cine de Venecia 2022. Bones And All Red Carpet. Venecia (Italia), 2 de septiembre de 2022 (Fotografía de Rocco Spaziani/Archivio Spaziani/Mondadori Portfolio via Getty Images)
El actor estadounidense Timothee Chalamet en el 79 Festival Internacional de Cine de Venecia 2022. Bones And All Red Carpet. Venecia (Italia), 2 de septiembre de 2022 (Fotografía de Rocco Spaziani/Archivio Spaziani/Mondadori Portfolio via Getty Images)

Y ahí parece estar la estrategia de DiCaprio para llegar tan lejos y ayudar a Timothée a hacer lo mismo. Evidentemente no hay nada de malo con el cine de superhéroes, muchos actores se apuntan sin dudarlo ante la trascendencia, notoriedad y trabajo a futuro que rodean al cine de Marvel y DC. Sin embargo, interpretar a un superhéroe puede ser una manera sencilla de encasillarse o entrar en un bucle profesional del que puede ser muy difícil escapar más tarde. Tanto por el éxito de una franquicia como por el compromiso contractual que suponen las sagas y secuelas.

Y si bien DiCaprio nunca se ha metido en la polémica que despertó su amigo y director habitual, Martin Scorsese, al atacar al género cuando dijo que no lo consideraba “cine” sino “parques de atracciones”, que para él sea relevante no sumarse a la moda del látex como consejo profesional, nos deja entrever que si no ha aparecido en ninguna entrega del género es precisamente porque no lo ve como una vía de éxito para la visión que tiene de su carrera.

Y si lo analizamos en profundidad, podemos imaginar que si Leonardo DiCaprio se hubiera apuntado a la moda de Superman, Batman o el Capitán América, su carrera podría ahora cargar con un aura, imagen, perfil o percepción diferente. No diría que hubiera perdido la credibilidad, pero sí se habría expuesto a una plataforma más comercial que requiere de un escaparate más activo a nivel personal, con un fenómeno fan expansivo e influyente. Al mantenerse lejos de los cómics, Leonardo DiCaprio su labró su propio camino sin comparaciones ni personajes que dejaran huella como parte de un fenómeno cultural por encima de él mismo. Ni en su juventud en la era de Batman y Robin, ni ahora tampoco.

Porque si bien participó en grandes producciones, su perfil artístico se ha mantenido intacto como un actor dramático con películas que nunca pasan desapercibidas y sin necesidad de la moda del comic. Y a juzgar por la carrera de Timothée Chalamet, cualquiera diría que está siguiendo la misma estrategia.

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Después de Call me by your name continuó labrándose un hueco en la industria con cintas que elevaron su talento hasta cosechar la atención absoluta de la crítica y los cinéfilos del mundo con actuaciones que dejaron huella en Lady Bird, Mujercitas o Beautiful boy. Más recientemente se ha atrevido con el mundo de los blockbusteres a través de Dune (y su secuela actualmente en pleno rodaje) pero bajo las órdenes de un director de gran profundidad narrativa como Denis Villeneuve, muy lejos de la explosión visual al uso del cine de superhéroes. Ahora comienza el recorrido hacia los Óscar con Bones and all, su segundo trabajo con Luca Guadagnino y una historia de amor caníbal que obtuvo casi 9 minutos de ovación en el Festival de Venecia.

Ambos se han ganado el respecto de la critica y fans sin necesidad de caer en la vorágine del género de moda, plantándose firmes en la industria con sus propios nombres sin depender de una saga, personaje con poderes ni nada que se le parezca. Jamás sabremos si hubiera sido diferente en caso de haberse dejado tentar por Marvel o DC. Tenemos el caso de Scarlett Johansson que supo abrirse camino tras el final de Viuda Negra, el de Chris Evans o Tom Holland que siguen buscando reinventarse, de momento, con éxito. O el de Michael Keaton que supo desligarse a tiempo. Aunque también está el otro lado de la moneda con Chris O’Donnell y su encasillamiento como el Robin insulso de los 90, o el todopoderoso símbolo marveliano, Robert Downey Jr., que no ha vuelto a cosechar un éxito desde su despedida de Iron Man. Con o sin superhéroes, no cabe duda que el consejo de DiCaprio le ha funcionado de maravilla.

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