Ni Maradona, ni Messi: una previa muy bonita para un partido tan feo

Foto: REUTERS/Guglielmo Mangiapane

Jamás osaría erigirme en portavoz de toda mi profesión, especialmente teniendo en cuenta que acostumbro a circular en dirección contraria a cualquier tipo de corporativismo, pero aún así me gustaría entonar un mea culpa colectivo. Quisiera pedir perdón al lector en nombre de todo el periodismo deportivo por la brasa que hemos dado estos días con la comparativa Maradona-Messi, las historias de los carabinieri, los dibujos pintados en las paredes y la ropa tendida en las ventanas. Al final nos ha quedado una previa muy bonita para un partido tan feo.

La poca belleza del encuentro no la observamos únicamente en el resultado, que al fin y al cabo es bastante favorable al Barça, sino en el planteamiento rácano de uno y otro equipo. Uno puede entender a ambos entrenadores: a Gattuso por sentirse inferior en la eliminatoria y a Setién por el carrusel de bajas que ha tenido que afrontar. Aún así, por mucha comprensión que pongamos de nuestro lado, el resultado final sigue siendo un plato casi imposible de masticar para el espectador. La idea de Setién nos enamora y su frenesí por la posesión casa con lo que siempre ha predicado el club y el equipo pero resulta inaceptable, entrene quien entrene, que casi no se dispare a puerta en noventa minutos. Para colmo del culé, el partido no solo fue aburrido y en ocasiones indigno del tiempo invertido en él sino que encima pasó factura: las molestias de Piqué y la poca actividad neuronal demostrada por Arturo Vidal  en los minutos finales debilita al equipo de cara a los próximos choques.

Foto: Pedro Salado/Quality Sport Images/Getty Images.

Aún así, casi nada debilita más al Barça que su propia debilidad defensiva. Mención aparte merece Junior Firpo. Si pensamos en el lateral derecho, podemos debatir quién nos gusta más si Sergi Roberto - otro lesionado galopante- o Semedo. Al que escribe estas líneas le convence más la seguridad defensiva del portugués pero es un debate aceptable. Eso no ocurre en la otra banda. El abismo que separa a Jordi Alba -que tampoco está haciendo la mejor temporada de su carrera- de Junior Firpo está condenando al equipo. Ayer, más allá de resbalar en la jugada del gol -que no es poco precisamente- fue su falta de profundidad y su obsesión por devolver el balón hacia atrás en cada acción la que nos sacó de nuestras casillas. No le pedimos que sea Roberto Carlos pero no es de recibo que el lateral izquierdo titular del Barça, de diez balones que reciba, le acabe pasando nueve a Umtiti. Si no quiere llegar a línea de fondo y centrar, de acuerdo. Si no le llega para conectar con Messi, ok… pero como mínimo que busque a De Jong o a Busquets. 

El partido de Junior fue tan nefasto que no solo hace que nos acordemos de Jordi Alba, sino que prácticamente nos obliga a pensar en Cucurella y hasta en Alejandro Grimaldo. Los responsables que, en su día, decidieron que estos dos pedazo de futbolistas que tenías en casa a coste cero eran prescindibles y podían abandonar el club, tienen una entrevista en los tiempos que corren.

Esperemos que la imagen del Barça este próximo domingo en el Bernabéu y especialmente, la de la vuelta ante el Nápoles en el Camp Nou sea muy diferente. Esperemos que el Barça-Nápoles no tenga nada que ver con el Nápoles-Barça.

Si no, siempre podremos contar historias de Diego y los carabinieri.

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