El principal problema de Messi en el Barcelona no es ni Griezmann ni Bartomeu

Luis Tejo
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BARCELONA, SPAIN - NOVEMBER 07: Lionel Messi of FC Barcelona looks on during the La Liga Santader match between FC Barcelona and Real Betis at Camp Nou on November 07, 2020 in Barcelona, Spain. (Photo by Eric Alonso/Getty Images)
Leo Messi durante un partido con el Barça. Foto: Eric Alonso/Getty Images)

Este parón de selecciones ha sido razonablemente positivo para Argentina. La Albiceleste ha disputado dos partidos correspondientes a la fase de clasificación del Mundial de 2022 y ha conseguido buenos resultados: un empate en casa contra Paraguay y una victoria fuera sobre Perú, que permiten al plantel entrenado por Lionel Scaloni mantenerse en la segunda posición (se clasifican directamente los cuatro primeros y el quinto va a la repesca).

Otro Lionel, Messi, ha sido (como de costumbre) una pieza clave del equipo, siendo su capitán y disputando los 180 minutos sin ser sustituido. Al cansancio del juego se suman los viajes: de Barcelona a Buenos Aires, de ahí a Lima, y de vuelta a España, son decenas de miles de kilómetros y horas y más horas de avión. Lo último que le apetece a nadie tras semejante paliza es encontrarse en el aeropuerto con un inspector del fisco.

De protestar por tan incómoda situación se encargó el propio número 10 del Barça. A su llegada anoche al aeropuerto de El Prat le preguntaron por unas declaraciones anteriores del entorno de su compañero Antoine Griezmann y contestó con contundencia: “La verdad, ya estoy un poco cansado de ser siempre el problema de todo. Encima, recién llego después de 15 horas y me encuentro ahí uno de Hacienda haciéndome una inspección... una locura”.

Efectivamente, según indica El Mundo, a la llegada del avión procedente de Perú había un grupo de seis funcionarios que sometieron a todos los pasajeros a un control de documentación. Incluso los pilotos de la aeronave tuvieron que someterse a los trámites, que retrasaron la salida una hora. Parece obvio que iban expresamente a buscarle, puesto que no se trataba de un vuelo de línea regular, sino de un transporte privado, fletado expresamente para llevarle a casa.

No debemos olvidar que, a lo largo de la trayectoria de Messi como futbolista del Barcelona, ya se ha visto involucrado en problemas con la administración tributaria española. De hecho, allá por 2016 el futbolista fue condenado a 21 meses de cárcel, y su padre a 15, por tres delitos contra la hacienda pública: habían defraudado un total de 4,1 millones de euros en concepto de ingresos procedentes de los derechos de imagen del jugador entre los años 2007 y 2009. También tuvo que pagar una multa de algo más de dos millones, más otros 1,4 millones su padre. Messi siempre alegó que él se dedicaba únicamente a jugar al fútbol y que, en materia económica, se limitaba a firmar los papeles que le pasaba su padre.

Tal excusa no le resultó creíble al tribunal, que la desmontó en la sentencia: “Existía una sospecha justificada de que los ingresos no tenían un origen claro y nítido, desde el momento en que se cobraban a partir de otras sociedades y de que, sin embargo, seguía siendo el jugador receptor de los mismos. (...) La información que el acusado evitó tener estaba, en realidad, a su alcance por medios como hubiera sido querer saberlo preguntando al bufete Juárez (cuyos abogados dijeron que apenas le habían visto en el despacho). (...) Quien no sabe porque no puede saber no es un ignorante deliberado”.

El futbolista recurrió al Tribunal Supremo, pero la condena le fue confirmada... aunque se pactó que, al ser su primer delito, no pisaría la prisión, pagando en su lugar una multa adicional de algo más de medio millón de euros (se aplicó la cuota máxima que establece la ley, que es de 400 euros diarios durante el tiempo que dura la condena). La familia Messi también aceptó devolver la cantidad defraudada. No obstante, ya sí que le constan antecedentes, lo que significa que en caso de reincidir podría acabar entre rejas.

Messi mueve mucho, muchísimo dinero. Eso explica que Hacienda sea especialmente vigilante con él. De hecho, ya antes le habían puesto la lupa encima, con un supuesto fraude en partidos benéficos allá por 2012 y 2013 del que salió absuelto. Y por eso también se han investigado pagos del Barça a la Fundación del futbolista con los que se sospecha que podría haber eludido las tasas correspondientes a parte de su salario, en un proceso iniciado a raíz de la denuncia de un antiguo empleado y que aún continúa.

MONACO, MONACO - AUGUST 29: Cristiano Ronaldo of Juventus, Lionel Messi of FC Barcelona and Virgil Van Dijk of Liverpool react during the UEFA Champions League Draw, part of the UEFA European Club Football Season Kick-Off 2019/2020 at Salle des Princes, Grimaldi Forum on August 29, 2019 in Monaco, Monaco. (Photo by Harold Cunningham - UEFA/UEFA via Getty Images)
Messi y Cristiano riéndose juntos. Estaban en la gala del sorteo de la Champions del verano de 2019. Foto: Harold Cunningham - UEFA/UEFA via Getty Images.

De ahí que, en el fondo, sus broncas con otros jugadores (que, no nos engañemos, comparativamente siempre estarán en un segundo plano con respecto al argentino), aunque puedan influir, no tengan demasiado peso en la idea de irse del club que lleva tiempo madurando. Como tampoco parece determinante el hecho de llevarse mejor o peor con el antiguo presidente Josep Maria Bartomeu. Hubo otros antes de él y habrá otros después; es la ventaja de que el Barça no haya sucumbido al desastre de las Sociedades Anónimas Deportivas y siga siendo un club con sus correspondientes elecciones.

Visto lo visto, no es descabellado que el principal foco de conflicto al que se enfrente el jugador, y que condicione su continuidad con la camiseta azulgrana, sean sus conflictos con Hacienda y la voluntad de evitar más líos. Porque además tampoco sería el primero. La otra superestrella de la Liga en los últimos tiempos, Cristiano Ronaldo, ya se fue del Real Madrid hace un par de años. La razón que dio es que “ha llegado el momento de un nuevo ciclo”. Casualidad o no, el portugués también tuvo poco antes de irse problemas gravísimos con la Agencia Tributaria por motivos muy similares.

Eso sí, si es por la eterna competición en las estadísticas de ambos genios del balón, hay que reconocer que en esta ocasión gana el antiguo jugador de la Juventus, al que le acusaron de un fraude de 14,7 millones. Por el bien de las arcas públicas, esperemos que Messi no decida intentar superar a su gran rival también en esto.

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