Messi y su toque de atención al Barça: habla poco, pero cuando lo hace no es casual

(Photo by Etsuo Hara/Getty Images)

Leo Messi suele hablar poco con los medios de comunicación. Así ha sido desde que debutó con el Barça a las órdenes de Frank Rijkaard, especialmente con los españoles. Quizás porque en España no tiene la necesidad de mostrarse como el líder futbolístico mediático que sí adora el público argentino, tan folklórico y exagerado. En cambio, Messi no persigue reivindicarse a través de micrófonos ni le gusta situarse regularmente en el punto de mira pese a ser el mejor jugador del mundo. Y aún así, esta vez, sí ha decidido alzar la voz para enviar un mensaje alto y claro hacia la directiva: no está contento con dirección deportiva del Barça por no haber incorporado a Neymar. El futbolista más codiciado.

El ‘timing’ ha sido malo, horrible, pero no casual. El argentino tenía la necesidad de comunicar a la vuelta a la competición que duda abiertamente de la directiva azulgrana, “no sé si el Barça hizo todo lo posible para fichar a Neymar” declara en la entrevista concedida al diario deportivo SPORT. Es realmente difícil creer que el capitán del Barça, quien más exigió el fichaje del brasileño, no supiese cómo se estaba desempeñando la operación. Más cuando después, afirma “la operación era muy difícil”.


En sus palabras, siempre interpretables, también se puede extraer cómo el fichaje estrella del Barça, Antoine Griezmann, le produce frialdad. Ese “apenas nos hemos podido ver”, sumadas a las dudas que tenía el vestuario sobre su incorporación, transmiten más indiferencia por su traspaso, que no ilusión, por la sociedad que podría llegar a formar con el galo. Es setiembre. Semana de Liga y Champions, pero pese a que la explosión institucional se produce ahora, el detonante se inició varios meses atrás, en mayo de 2019, tras la remontada del Liverpool en Anfield y la eliminación del Barça de la Champions League.

El campeón del mundo con Francia no le satisface. Tampoco el centrocampista más destacado de la pasada Champions League, Frenkie de Jong, ni la incorporación de un lateral tan prometedor como Junior Firpo. El Barça tiene una gran plantilla, Messi lo sabe, pero hasta el momento eso no ha sido suficiente para lograr ganar de nuevo la competición que más prestigio otorga en el viejo continente. Por ello envía este mensaje en este preciso momento.

Un toque de atención a la directiva. Más presión a los que toman las decisiones. El argentino siente la frustración de, tan solo, haber ganado 1 de las últimas 8 Copas de Europa mientras su máximo rival pasaba a la historia del fútbol. Y como el ser humano siempre intenta volver a donde fue feliz, el ‘10’ pide a quien más le ayudó a serlo, Neymar. Otro dardo punzante, “el Barça es mi casa y no me quiero ir, pero quiero ganar”. La advertencia está ahí. Parece que el serial Neymar seguirá en los próximos meses. La recomendación es clara, el balón decidirá, como siempre, pero lo más sensato sería agarrarse ante las curvas que se otean en el horizonte.