Frutas y verduras: conviene o no lavarlas con una cucharadita de lejía

A pesar de que no hay indicios de que el coronavirus se transmita por los alimentos, ahora más que nunca es fundamental extremar las pautas de higiene y lavar, a conciencia, frutas y verduras

Las gotitas que los enfermos o personas asintomáticas expulsan al toser, al respirar o al hablar, pueden caer sobre objetos y enseres de nuestro entorno. Es más difícil encontrarlos en la comida, pero pueden 'ocultarse' en envases de alimentos. (Imagen: getty/istock)

Durante años se ha recomendado la lejía (de uso alimentario) para eliminar los posibles restos de plaguicidas y contaminantes. Con la llegada del coronavirus, el uso de este producto se ha ‘radicalizado’, ¿es seguro lavar algo que nos vamos a echar a la boca con un químico tan fuerte como la lejía?

La lejía convencional no es un producto apto para lavar o limpiar los alimentos debido a su potente poder abrasivo y “porque contiene agentes alcalinizantes como la sosa caústica e impurezas residuales”, apunta la Agencia Española del Consumo y la Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN).

Es decir que aunque "la lejía es lo mejor para desinfectar", asegura Marián García, más conocida como Boticaria García, doctora en Farmacia y graduada en Nutrición Humana y Dietética, y en Óptica y Optometría, "es importante que no la usemos de manera directa porque puede ser agresiva".

Por tanto no se debe usar lejía para desinfectarnos las manos antes de manipular los alimentos. Ni la lejía ni otros desinfectantes de uso ambiental para superficies, suelos, locales, equipos, etc. están autorizados para usarse como desinfectantes en personas o animales. Tampoco se deben de usar diluidos, ya que pueden producir irritación de la piel y de las mucosas. Para ello existen desinfectantes autorizados para uso en higiene personal o para animales que lo indican claramente en su etiqueta.

Los productos de limpieza son de uso exclusivo para desinfectar el hogar, no para hacer experimentos con la comida. Es importante revisar las etiquetas de los productos de limpieza para conocer las recomendaciones de seguridad y no mezclarlos. (Foto: ozgurkeser / Getty Images/iStockphoto)

Por otro lado, hasta la fecha no se ha informado de ningún caso de transmisión a través de alimentos. A pesar de ello, los científicos y las autoridades de todo el mundo están realizando un seguimiento de la propagación del coronavirus, y tanto los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés) como la EFSA (su homólogo europeo) afirman que no es probable que el covid-19 se transmita a través de los alimentos.

No obstante, remarcan la importancia de respetar las prácticas correctas de higiene cuando vas a la compra, y también al preparar y manipular los alimentos para evitar la contaminación cruzada; sobre todo en el caso de los alimentos de alto riesgo, asociados a toxiinfecciones alimentarias.

La buena noticia es que el coronavirus es vulnerable a los desinfectantes y al jabón. El coronavirus tiene una membrana grasa alrededor que se disuelve fácilmente con agua y jabón y con muchos desinfectantes. Además, “solo” sobrevive durante días (hasta 72 horas en plástico y acero) en las superficies, como mucho, y no durante semanas, como el norovirus, el virus que causa gastroenteritis.

Algunos alimentos retienen  los pesticidas que hay en ellos y otros posibles contaminantes a pesar de que se froten bajo el agua con la mano o con un cepillo. (Foto: Getty)

Productos adecuados contra el Covid-19

Según los CDC, la lejía diluida, el agua oxigenada y el alcohol son los mejores desinfectantes para ‘matar’ el coronavirus de las superficies.

En concreto, un estudio publicado en el Journal of Hospital Infection en marzo fue aún más específico y descubrió que los coronavirus "pueden desactivarse eficazmente al desinfectar las superficies con etanol al 62-71 por ciento, peróxido de hidrógeno (agua oxigenada) al 0,5 por ciento o hipoclorito de sodio (lejía doméstica) al 0,1 por ciento en 1 minuto".

Para ello, los CDC recomiendan mezclar 4 cucharaditas de lejía por cada litro de agua y dejar que haga efecto durante un minuto antes de secar la superficie. Puedes utilizar papel de cocina o toallitas desinfectantes si no te gusta pulverizar esos productos.

Quizás la opción más simple sea la de Sally Bloomfield, profesora de Higiene y Medicina Tropical en la London School, quien contó a la BBC que "en el caso de los productos envasados, es mejor guardarlos durante 72 horas antes de usarlos". Sin embargo, estas indicaciones sirven únicamente para limpiar las superficies de los hogares, en especial de la cocina, y en el caso de productos envasados pero, ¿qué pasa con los alimentos frescos?

Manda el sentido común

No existe consenso entre las autoridades sanitarias y la comunidad médica. Por ejemplo, la AECOSAN recomienda en su página web que "si vas a comer fruta cruda con piel, verdura cruda (lechuga, espinacas…) o verdura cruda con piel (pepino) las dejes durante 5 minutos sumergidas en agua potable con 1 cucharita de postre de lejía (4,5 ml) por cada 3 litros de agua. Después debes aclararlas con abundante agua corriente".

En el mismo documento AECOSAN matiza que la lejía debe estar etiquetada como 'apta para la desinfección de agua de bebida’, lo cual nos da indicación de que no sirve cualquier lejía. 

"A veces se habla de hipoclorito sódico (lejía) o vinagre, pero las autoridades sanitarias no les dan mayor eficacia. Incluso si tenemos ciertos alimentos mucho tiempo en remojo con estos productos, se pueden multiplicar las bacterias", apunta García.

Otras opción es es utilizar desinfectantes naturales como la sal y el limón, el bicarbonato con vinagre o el agua oxigenada; podrían funcionar pero hay que saber cómo hacerlo bien. Echa un ojo a este artículo que publica el diario digital Merca2.

En cuanto a las frutas y verduras, antes de empezar, ya sabes, lávate las manos antes (debes hacerlo cada vez que cambies de un alimento crudo a una cocinado) y desinfecta las superficies sobre las que vas a trabajar.

Lávalas sin dejarlas en remojo: Basta con dejarlas bajo el chorro del grifo, aunque vayas a pelarlas, pues así evitas que la contaminación pase del cuchillo al alimento. ¡Ojo! En el caso de alimentos más delicados, como los tomates, es recomendable ponerlos bajo un chorro de agua pero a una presión más baja, a diferencia de otros productos como los pepinos o las judías verdes en los que ésta debe ser alta.

No los cortes antes. Otro de los consejos es lavar estos alimentos en piezas enteras para evitar que los patógenos se trasladen al interior si los cortamos. 

Para hacerlo bien, abre la lechuga separando las capas y mete bajo el grifo todas las hojas, una por una. Además, el secado con papel de cocina o un trapo limpio puede eliminar aún más bacterias. (Foto: thinkstockphotos)

Frota bien la piel: Como medidas adicional puedes usar cepillos específicos o esponja limpia (sin jabón) para limpiar las superficies de las frutas de cáscara dura (melón, sandía…) o algunas verduras (pepino, calabacín…). Así podrás eliminar una mayor cantidad de residuos y otros posibles contaminantes. Pero “siempre y cuando la superficie de la fruta o vegetal lo permita, como por ejemplo en el caso de manzanas, peras o calabacines”, aconsejan desde la OCU.

No olvides secarlas: La mayoría de la gente se salta este paso, pero es importante. Lo mejor es hacerlo con papel de cocina, pero también sirve el trapo tradicional, por supuesto, limpio, seco y específico para este uso. Nada de compartirlo para limpiar las superficies de la cocina o limpiar el polvo de los muebles. Sí, es muy obvio, pero reconócelo, a veces echas mano de lo primero que encuentras en el cajón y ¡no puede ser!

Si no vas a pelarlas. En este caso, las opciones para desinfectar la fruta o la verdura cruda con piel (lechuga, espinacas, pepino...) son básicamente dos:

  1. Usar la lejía de uso alimentario, que debe estar etiquetada como “apta para la desinfección de agua de bebida”.

  2. Sumergirlas 5 minutos, y no más, en agua potable con una cucharada por cada 3 litros de agua (4,5 mililitros de ‘postre de lejía’ por cada tres litros de agua). Después debes aclararlas con abundante agua corriente.

Si insistes en lo de la cucharadita...

En el caso de que no hayas conseguido un producto específico para lavar los vegetales y la fruta, y necesites fabricar tu propia ‘solución’ desinfectante, según apunta la Boticaria garcía, la proporción correcta sería:

  • Para hacer un litro de disolución, ponemos una botella de litro y le echamos dos cucharadas de lejía.

  • Si la botella es de litro y medio, echamos tres cucharadas.

  • Y si es un vaso de agua, echamos una cucharadita de postre.

Los experimentos, con gaseosa

Lo que quiero decir es que no te metas en fregaos, que bastante tenemos ya como para provocar accidentes tontos. En ningún caso debes utilizar lejía con alcohol en gel. Estos dos químicos juntos producen cloroformo y ácido muriático, y pueden causar daños en el sistema nervioso, pulmones, riñones, hígado, ojos y piel. Además, puedes sufrir mareos, náuseas, pérdida de conciencia e incluso la muerte.

Tampoco, bajo ningún concepto, hay que mezclar lejía con amoniaco o lejía con vinagre. Son combinaciones muy peligrosas que generan vapores tóxicos muy dañinos para los ojos y el sistema respiratorio. Además puedes provocar quemaduras y ¡explosiones!

Y por supuesto, no es recomendable combinar la lejía junto con otros productos de limpieza como limpiacristales, limpiadores para baño o detergentes para lavavajillas, ya que producen gas cloro. 

Recuerda, ahora es más importante que nunca mantener unas buenas prácticas de manipulación de los alimentos, conservarlos a la temperaturas adecuada y, si no vas a consumirlos de inmediato, ¡a la nevera rápido! Pon especial cuidado a la hora de limpiar y desinfectar los utensilios, los cubiertos y la vajilla utilizados. El lavavajillas es una buena opción si se utilizan altas temperaturas.

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