Leighton Meester, de una infancia difícil nacida en prisión al glamur de Gossip Girl

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Por Alberto Cano.- Comenzamos a adorar a Leighton Meester gracias a su papel como Blair Waldorf en Gossip Girl, la exitosa serie de televisión de The CW que acaba de regresar con reboot en HBO Max (de momento solo disponible en EEUU). El personaje de Blair le abrió las puertas a ser una auténtica estrella del mundo del entretenimiento, por lo que tras su participación en la serie le llovieron en papeles en películas adolescentes como Montecarlo, comedias como Desmadre de padre de Adam Sandler, dramas como El juez e incluso se aventuró a realizar trabajos en la música y sobre los escenarios de Broadway. 

Pero antes de todo esto, su vida no fue precisamente fácil. Tuvo que afrontar una situación familiar muy complicada por la que incluso llegó a nacer en prisión.

Leighton Meester (Foto Gabriel Olsen / Getty Images)
Leighton Meester (Foto Gabriel Olsen / Getty Images)

Hay que remontarnos a 1986, cuando Constance Lynn, madre de la actriz, fue arrestada y encarcelada por ayudar a traficar con drogas a Douglas Jay Meester, su por aquel entonces novio y padre de la estrella de Gossip Girl. Fueron detenidos tras ser pillados sacando marihuana de contrabando desde Jamaica. Su madre estaba en aquel momento embarazada, por lo que no tuvo más remedio que dar a luz entre rejas. Aunque cuando decimos “entre rejas” hablamos en sentido figurado, puesto que Constance Lynn fue trasladada a un hospital para ser atendida durante el parto.

Ante la situación, a Meester no le quedó otra opción que pasar sus primeros meses de vida en un centro de acogida. Y es que varios miembros de su familia, como su tía y abuelo materno, también formaban parte del cartel de drogas por el que su madre y su padre fueron encarcelados, por lo que también se encontraban bajo arresto y sin la posibilidad de cuidar a la recién nacida. Finalmente, fue entregada a su abuela para que cuidara de ella mientras esperaba a que su madre fuera puesta en libertad.

La situación fue complicada, pero Meester no considera que su infancia fuera infeliz. “Mi familia tiene una historia loca. Probablemente la más loca de la que he oído hablar”, afirmó en una entrevista con Marie Claire en 2012. “Miro hacia atrás ahora y lo veo con buenos ojos. No fue sencillo, pero jugué, fui a la playa,…. Hubo momentos felices y divertidos". Además, no juzga a su familia por sus acciones delictivas en aquel momento. "Mi madre vivió mucho antes de que yo naciera, y no puedo juzgarla por eso. Ella y mi padre son buenas personas”, explicaba antes de admitir que “podría haber sido mucho peor”.

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De hecho, pese a la separación de sus padres, su familia le ayudó a perseguir su sueño de convertirse en actriz y modelo. Después de que consiguiera acuerdos con marcas como Ralph Lauren en su juventud, se mudaron a Nueva York y más tarde a Los Ángeles según los trabajos que le iban saliendo. Se la empezó a ver en series de televisión como Ley y orden, Profesores de Boston, Surface, House, CSI: Miami o Entourage (Él séquito), aunque en pequeños papeles. Su éxito le llegó en 2007 de la mano de Gossip Girl, papel que, de hecho, logró en parte gracias a su difícil historia personal.

NEW YORK - MARCH 16:  Leighton Meester films on location for
Leighton Meester. (Photo by James Devaney/WireImage)

Iniciar su vida en un centro de acogida, vivir su infancia con sus padres fuera de su entorno y tener que enfrentarse al mundo sin apenas apoyos, le hizo desarrollar una gran fortaleza, lo que le ayudó en los inicios de su carrera donde antepuso su éxito por encima de todo. Y es que Leighton apenas tenía vida social, no le gustaba quedar con amigos y prefería tomar clases de actuación con adultos para evitar que las distracciones sociales pudieran ser un obstáculo. Y esto jugó muy a su favor.

En una entrevista en 2012 con Cosmpolitan, la productora ejecutiva y guionista de Gossip Girl, Stephanie Savage, afirmó que fue esta energía, fortaleza e ímpetu lo que le hizo decantarse por su fichaje en la serie que le dio la fama. "Tiene una gran combinación de inteligencia, ingenio y fuerza, pero también esa cualidad traviesa", explicaba. Aunque su éxito en la serie también dio lugar a una comprometida y difícil situación familiar.

NEW YORK, NY - OCTOBER 01:  Leighton Meester as seen on the set of
Leighton Meester (Photo by Jackson Lee/Star Max/FilmMagic)

A medida que Meester iba ascendiendo como actriz su relación con su madre, Constance Lynn, comenzó a deteriorarse. La intérprete se comprometió a enviarle cada mes 7.500 dólares para cubrir los gastos médicos de su hermano menor, pero tras descubrir que su madre usaba el dinero para sus retoques estéticos la demandó. Lynn contrademandó a su hija alegando que tenían un contrato verbal que estipulaba que debía pagarle 10.000 dólares mensuales y no los 7.500 que le daba. Además, aprovechó la vía judicial para exigirle una cantidad aún mayor basándose en que tuvo que sacrificar su propia felicidad para que ella pudiera ser actriz, haciendo referencia a sus mudanzas a Nueva York y Los Ángeles.

Meester ganó la demanda, aunque su madre continuó atacándola. En una entrevista con InTouch en 2014, Constance Lynn aseguraba que estaba viviendo una situación económica y de salud muy comprometida por culpa de su hija, por la que sacrificó todo cuando era pequeña, incluso asegurando que llegó a realizar trabajos poco agraciados. "Sabía que iba a ser una estrella y dediqué mi vida a asegurarme de que eso sucediera. Nunca le dije esto a Leighton, pero trabajé como bailarina exótica para llegar a fin de mes", explicaba.

“La otra noche estaba mirando refugios para personas sin hogar y Lex me mostró fotos que había encontrado de una casa de un millón de dólares que compró en Los Ángeles y dijo: 'Mamá, ¿cómo puede hacernos esto?'”, matizaba sobre su hija.

Leighton Meester prefirió no caer en una espiral de ataques contra su madre, por lo que siempre que se enfrenta a hablar de su delicada historia familiar prefiere resaltar la fortaleza que le hizo desarrollar y no centrarse en lo negativo. Además, desde que en 2010 conoció al actor Adam Brody en el rodaje de The Oranges, inició una longeva relación y prefirió centrarse en crear su propia familia. Se comprometieron en 2013, se casaron en 2014 y en 2015 dio a luz a Arlo Day Brody, su primer hijo. Además, cinco años más tarde volverían a convertirse en padres.

Su carrera como actriz parece estancada, puesto que en los últimos años solo hemos podido verla en series como Making History o Single Parents y en alguna película como Semper Fi, aunque ella ahora disfruta de una vida feliz y tranquila que nada tiene que ver con la difícil situación familiar que vivió en su infancia. Aunque esperemos que pronto vuelve a deleitarnos con otra interpretación tan memorable como la de Blair en Gossip Girl

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