Lee esto antes de eliminar (por tu cuenta) los lácteos de tu dieta

Eliminar por tu cuenta y riesgo los lácteos en la dieta sin control médico puede tener consecuencias negativas para la salud. Estos son los 10 datos que deberías conocer

Cada vez más jóvenes están reduciendo el consumo de leche y productos lácteos en sus dietas debido a las modas impuestas por influencers y gurús de la alimentación.  (Foto: Getty)

La prevalencia estimada de intolerancia a la lactosa en España se sitúa en torno al 30 por ciento, según datos de la Fundación Española del Aparato Digestivo (FEAD), un rango intermedio similar a otros países mediterráneos.

Esto quiere decir que un médico de familia con una población adscrita de alrededor de 1500 personas atiende a más de 500 personas con este proceso, la mayor parte de ellas sin diagnosticar.

Este tipo de intolerancia afecta a cada persona de manera distinta, variando también la gravedad de los síntomas. Además, puede desarrollarse en cualquier momento de la vida, con independencia de los antecedentes familiares que tengamos.

El dolor abdominal, meteorismo, distensión abdominal o flatulencias son algunos de síntomas digestivos más frecuentes. Los propios pacientes tienden a relacionarlo con la ingesta de productos lácteos y de forma voluntaria los eliminan de su dieta sin pensar en las posibles consecuencias (debilitamiento de dientes y huesos, fracturas, osteoporosis).

“Creemos que es muy importante actuar contra el autodiagnóstico de la población que en muchas ocasiones conlleva eliminar la ingesta de lácteos de la dieta de un modo innecesario”, nos cuenta el Dr. Federico Argüelles Arias, médico especialista del Aparato Digestivo del Hospital Universitario Virgen Macarena (Sevilla, España).

Y es que “la variabilidad y subjetividad de los síntomas de la Intolerancia a la  Lactosa hace necesario el uso de pruebas diagnósticas de calidad“, añade este experto.

Entre el 20 y el 35 por ciento de la población padece una intolerancia alimentaria crónica a determinados alimentos, lo cual provoca molestias y trastornos de diversa índole: dolor e hinchazón abdominal, diarrea, ansiedad, eczema, migrañas, fatiga, ente otros. (Foto: Getty)

El  Dr. Francesc Casellas Jordá recuerda que la leche y derivados deben ser un pilar básico de la alimentación: “se trata de un conjunto de alimentos que por sus características nutricionales son los más básicos, equilibrados y completos en composición de nutrientes, aportan proteínas de alto valor biológico, grasa, lactosa, minerales y vitaminas liposolubles. Constituyen una muy buena fuente de calcio y vitamina D necesarios para un correcto metabolismo óseo, en diferentes etapas de la vida”.

Además, insiste en que los beneficios de la vitamina D van más allá de la salud ósea ”ya que es un inmunonutriente que participa en muchos procesos metabólicos e inmunitarios de nuestro organismo”.

El consumo de lácteos también tiene efectos beneficiosos en la disminución de las cifras de tensión arterial, control del peso y prevención de la obesidad, de enfermedades cardiovasculares, de diabetes mellitus tipo 2, del síndrome metabólico, y de algunos cánceres.

¡Cuidado con los bulos! El consumo de lácteos no agrava las enfermedades respiratorias. Foto: (fcafotodigital/Getty Images)

10 cosas que debes saber

  1. La leche y los lácteos son un alimento básico en nuestra dieta.
  2. La leche contiene grasas, proteínas y azúcares, de los cuales la lactosa es el más importante.
  3. El intestino tiene la capacidad de digerir la lactosa gracias a una enzima llamada lactasa que permite su absorción.
  4. A partir de la infancia, es frecuente que se pierda la capacidad de digerir la lactosa por un mecanismo genético preestablecido.
  5. Cuando la lactosa no se digiere y absorbe de forma adecuada se produce la malabsorción de lactosa, que se manifiesta con síntomas de intolerancia a la lactosa.
  6. Los síntomas de intolerancia a la lactosa suelen relacionarse con la ingesta de lácteos, aunque hay muchos factores que influyen en su severidad.
  7. La intolerancia a la lactosa se manifiesta con síntomas del tipo de la diarrea, borborigmos, distensión abdominal, etc.
  8. No existe una relación directa entre la severidad de la malabsorción de lactosa y la intensidad de los síntomas.
  9. La gran diversidad de síntomas de intolerancia hace necesario disponer de pruebas objetivas de la capacidad de absorción de la lactosa.
  10. Las personas con intolerancia a la lactosa deben adaptar su dieta a la cantidad de lactosa que toleren, para ello ayuda la disponibilidad de lácteos a los que se ha extraído la lactosa.

Por todo ello, ambos expertos insisten que dejar de consumir lácteos de forma no controlada podría entrañar un riesgo para la salud y recuerdan la importancia de contar con asesoramiento y control especializado.

¿Cuál es el origen de este problema?

La lactosa es un azúcar que está presente en todas las leches de los mamíferos. Por su parte, la lactasa es una enzima producida en el intestino delgado, que permite la correcta absorción de
lactosa. El déficit de este enzima puede conllevar una malabsorción de este azúcar y la aparición de síntomas digestivos, que es lo que se conoce como intolerancia a la lactosa.

Si se sigue una dieta sin estos productos es importante asegurarse de que se ingiere calcio a partir de otras fuentes: pan, cereales, nueces y almendras, semillas de sésamo, espinacas, sardinas en lata (con espinas), tofu, habas o higos. (Foto: Getty)

¿Es una intolerancia alimentaria?

Con frecuencia se confunden la intolerancia alimentaria y la alergia debido a que en ambas existe una reacción del sistema inmunitario ante determinados alimentos.

En la primera se produce una reacción de rechazo del sistema inmunitario al entrar en contacto con ciertos componentes de los alimentos a los que no debería estar expuesto. Su absorción da lugar a la producción de anticuerpos IgG, siendo éstos responsables de la sintomatología asociada a la hipersensibilidad.

Esta reacción se debe principalmente a alteraciones de la membrana intestinal, a través de la cual se absorben los componentes de los alimentos. Se trata de una reacción retardada, lo que implica que no existe relación clara entre el consumo del alimento y los síntomas que provoca. Además, la sintomatología es generalmente moderada y persistente.

¿O será alergia?

Por su parte, la alergia alimentaria es una reacción de defensa producida por el sistema inmunitario cuando éste identifica un determinado elemento o sustancia como extraño. Al identificar este elemento como dañino, el sistema inmunitario reacciona generando anticuerpos IgE de forma rápida y haciendo visibles diversos síntomas, tales como erupciones cutáneas o problemas respiratorios, entre otros, de forma inmediata.

Los síntomas producidos por este tipo de alergias pueden llegar a ser muy graves, y a diferencia de la intolerancia alimentaria, sí existe una clara relación entre el consumo del alimento y la sintomatología que provoca.

¿Qué pasa con el diagnóstico?

Una de las causas del infradiagnóstico de la intolerancia a la lactosa es que su sintomatología (diarrea, dolor abdominal, flatulencia, y/o distensión abdominal –hinchazón-) producida por la fermentación bacteriana en el colon de la lactosa no digerida, no es específica de la enfermedad y por ello que, en muchas ocasiones, el diagnóstico no se alcanza o pasa desapercibido.

En la percepción y agudeza de los síntomas interviene una cierta subjetividad que depende de la cantidad de lactosa ingerida, el grado de mala absorción de la misma y los mecanismos de compensación cólica.

Las pruebas más fiables

“Para identificar los potenciales pacientes intolerantes a la lactosa de una forma fácil, basada en los síntomas, disponemos de una serie de pruebas diagnósticas y escalas de cuantificación de la sintomatología, diseñadas y validadas en castellano”, explica el Dr. Casellas. Entre ellas destacan las pruebas genéticas, la biopsia intestinal, el Quick test, el Test de aliento de H2, el Test tolerancia a la lactosa y el Test de gaxilosa en orina.

Y el famoso test 

Para poder detectar los alimentos frente a los cuales una persona presenta intolerancia conviene realizarse un test para evaluar la respuesta del sistema inmunitario frente los alimentos habituales en la dieta mediterránea.

Conocer los alimentos a los que se es intolerante permite limitar su consumo o eliminarlos temporalmente de la dieta con el fin de mejorar el estado de salud y, por tanto, la calidad de vida.

Se ha comprobado que aproximadamente el 75 por ciento de las personas experimentan una notable mejoría cuando eliminan de su dieta aquellos alimentos a los que se presenta intolerancia elevada.

¿Has dejado de tomar lácteos por seguir las modas o por salud?

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