La leche de vaca etiquetada como 'bienestar animal' no es ecológica

Javier Sánchez
·4 min de lectura

Que el consumidor actual demanda que un producto de origen animal, además de estar bueno y ser saludable, proceda de un animal en buen estado de salud es algo que está fuera de toda duda. Las etiquetas BIO, ECO y demás son cada vez más habituales en envases y paquetes. Desde hace un tiempo, en los cartones y botellas de leche aparece una que ha llamado nuestra atención y que especifica que la leche procede de explotaciones ganaderas donde se respeta el “bienestar animal”. Pero, ¿a qué hace referencia esta etiqueta y qué es lo que significa? ¿Es cierto que las vacas viven en mejores condiciones?

La leche de bienestar animal, cada vez más común. Foto: Getty Creative
La leche de bienestar animal, cada vez más común. Foto: Getty Creative

La Organización Mundial de la Salud Animal considera que un animal se encuentra en un estado satisfactorio de bienestar cuando está sano, confortable y bien alimentado, puede expresar su comportamiento innato y no sufre dolor, miedo o estrés, según una declaración hecha por el organismo en 2008. Por otro lado, la Welfare Quality Network es una red internacional de colaboración y conocimiento que se centra en el intercambio científico y en actividades que contribuyen a un mayor desarrollo de los sistemas Welfare Quality de evaluación del bienestar animal.

A partir de aquí, empresas como AENOR han desarrollado certificados de bienestar animal en colaboración con el Institut de Recerca i Tecnologia Agroalimentàries (IRTA), adscrito al Departamento de Agricultura y Ganadería de la Generalitat de Catalunya y socio tecnológico nacional del Welfare Quality Network. Este certificado avala muchas de leches que ahora vemos etiquetadas como “de bienestar animal” en el supermercado. Según AENOR, un bienestar animal deficiente conlleva una respuesta de estrés que debilita el sistema inmune del animal, lo que favorece la probabilidad de aparición de enfermedades y la necesidad de un consumo mayor de medicamentos, entre los que se encuentran los antibióticos. Por lo tanto, garantizar el bienestar animal exige el correcto manejo de las vacas durante el ordeño, que éstas pueden tener descansos y evitar enfermedades y lesiones para que la leche que consumimos sea de mayor calidad.

La leche de bienestar animal es mejor, no se trata solo de Marketing. Foto. Getty Creative
La leche de bienestar animal es mejor, no se trata solo de Marketing. Foto. Getty Creative

Pero, además, AENOR incluye también la certificación de leche de pastoreo, que contempla que las vacas se alimenten a partir de pasto fresco de la propia explotación en la que se encuentran. Varios expertos, según AENOR, han certificado que el consumo de pastos frescos contribuye a una mejor salud del animal y a una vida más larga. Esto también supone que los animales pasan más tiempo al aire libre comiendo, lo que también incide en que las vacas gocen de una mejor salud.

Por tanto, que una leche venga etiquetada como “de bienestar animal” y “de pastoreo” nos debe llevar a pensar que, efectivamente, el animal que la ha producido, ha gozado de una mejor salud y que lleve una vida más “feliz”. La realidad es que el producto será mejor sí o sí (aunque solo sea porque se reduce la cantidad de medicamentos que el animal toma).

Sin embargo, hay que señalar que esta leche no tiene por qué ser ecológica, una confusión que se produce a menudo al meter en el mismo saco todas las etiquetas que inciden sobre un modo de producción más sostenible y respetuoso con el medioambiente. La etiqueta de producción ecológica es la única reconocida de manera oficial por la Unión Europea y establece una serie de parámetros técnicos como dimensiones mínimas para los establos, evitar el estés, fomentar el pasto al aire libre, alternativas médicas a los antibióticos o incentivar las razas autóctonas, algo que no ocurre en las etiquetas de bienestar animal o de pastoreo. El resto de condiciones son similares, con la única salvedad de que en el caso de la leche eco el sello es de la Unión Europea y en los otros dos proviene de una entidad particular, pero eso no quiere decir que las garantías de la leche de bienestar animal o de pastoreo sean menores que las que salen al mercado como eco.

Un animal que vive mejor da una mejor leche. Foto: Getty Creative
Un animal que vive mejor da una mejor leche. Foto: Getty Creative

En cualquier caso, parece que los consumidores están concienciándose de manera que las leches que no tengan certificación alguna están condenadas, si no a desaparecer, sí a reducirse. La gran mayoría de las grandes marcas de leche de nuestro país ya se adhieren a alguno de estos tres sellos y la verdad es que cuando uno la prueba, sí que percibe una diferencia. Ahora solo falta que el precio que las grandes empresas pagan a los ganaderos por cada litro de leche producida en base a estos criterios suba, una reclamación que se ha oído más de una vez. Porque el bienestar animal tiene que ir acompañado del bienestar de la persona que está trabajando para que sus vacas produzcan la mejor leche posible.

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